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Por
Javier Ugena
Gerente de e-learning de COFOR
Resulta claro
que, en los últimos años, la formación se
ha convertido en uno de los factores más importantes de
mejora de la competitividad para las empresas. En esta sociedad
de la información hacia la que nos encaminamos se están
demandando nuevos perfiles personales y sobre todo profesionales,
lo que obliga a un compromiso con la formación continua.
Todo esto ha derivado en una fuerte expansión de la formación
aumentada, a su vez, por las enormes posibilidades que ofrecen
las nuevas tecnologías.
En una clara
acomodación a las demandas del mercado, cada vez se pone
más de manifiesto que la formación debe ser flexible,
abierta y adaptada a las posibilidades de espacios y tiempos de
los usuarios; progresiva en los contenidos; actualizada en los
medios y didácticamente respetuosa con las características
y condiciones del aprendizaje de los adultos.
Todo este
entorno cambiante está forzando a las instituciones formativas
a idear nuevas formas de organización de los productos
formativos y es debido a esta necesidad de establecer nuevos modelos
de formación donde las nuevas tecnologías ofrecen
unas posibilidades excepcionales
Uno de estos
nuevos modelos es la formación online o teleformación,
entendiendo como formación online aquella que utiliza todas
las potencialidades de la Red así como de los desarrollos
paralelos que Internet está promoviendo. Estamos hablando,
por tanto, de una formación que utiliza el ordenador como
principal recurso tecnológico, que emplea hipermedia, así
como la comunicación digital .
La formación
online se está configurando como una herramienta de gran
utilidad debido a sus especiales características; es interactiva,
el usuario puede adoptar un papel activo en relación al
ritmo y nivel de trabajo; abierta, ya que permite una actualización
de contenidos y actividades de forma permanente; sincrónica
y asincrónica; se puede participar en el mismo momento,
independientemente del lugar en que se esté (sincrónico),
o bien se puede realizar el trabajo y el estudio individual en
el tiempo particular de cada uno (asincrónico); es, finalmente,
accesible, ya que gracias a Internet han desaparecido las limitaciones
geográficas. De esta forma, la formación online
permite configurar diferentes escenarios formativos que, combinados,
pueden proporcionar un aprendizaje más significativo.
También
posee ventajas para los formadores ya que, los recursos no tienen
por qué concentrarse en un único espacio o institución.
Internet permite utilizar recursos ubicados en cualquier lugar
del mundo, así como recurrir a formadores que no necesariamente
tienen que estar en el mismo espacio geográfico donde se
imparte el curso. Además, permite tener un alto seguimiento
del trabajo de los alumnos, ya que los formadores organizan la
formación en base a tareas que aquellos deben realizar
y remitir en tiempo y forma establecida. Finalmente, no hay que
olvidar la comunicación horizontal entre los alumnos, debido
a que la colaboración forma parte de las técnicas
de formación.
En conclusión,
la teleformación ha surgido en estos últimos años
con un auge imparable. Razones no sólo técnicas
lo justifican. La formación se ha convertido en un valor
deseado por cada vez mayor número de personas y empresas.
Tanto las instituciones de enseñanza superior, como las
organizaciones dedicadas al desarrollo de la formación
de todo el mundo viven esta necesidad como una oportunidad de
crecimiento y desarrollo. Una oportunidad que sin duda puede permitir
incrementar su mercado potencial siempre que los productos ofrecidos
sean lo suficientemente flexibles y de calidad como para adaptarse
a un público variado.
Lo expuesto
anteriormente no es sino un somero repaso a un campo emergente
y dinámico que requiere la atención adecuada y constante,
por parte de los profesionales de la formación. Es difícil
seguir la pista a las innovaciones porque en este caso el tiempo
de aplicación es muy breve y a cada poco tiempo aparece
una nueva mejora. Por ello quizás más que nunca
se requiera de nosotros dinamismo y capacidad de previsión,
para hacer que la carrera alocada de las mejoras técnicas
vaya acompañada de un mínimo "pensamiento pedagógico".
Ahora, más
que nunca, se hace necesaria la presencia de expertos en formación
y aprendizaje , en los equipos interdisciplinares que, por un
lado, diseñan y desarrollan los sistemas de formación
con base tecnológica ( plataformas tecnológicas,
portales de formación ) que hacen posible la formación
online, y por otro lado, diseñan y desarrollan los contenidos
a incorporar en los sistemas de formación on-line. Todo
esto supone para nosotros un reto provocador. Nunca antes ha sido
tan necesario tanto el papel del consultor-formador y del pedagogo
como arquitectos de los sistemas y de los ambientes de aprendizaje.
Aprovechar estas oportunidades es una responsabilidad que debemos
asumir.
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