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Por
Marco Fernández
Director General de ESCP-EAP
European School of Management
"La
mejor forma de predecir el futuro es inventarlo" - Alan Kay
En efecto
es cómodo ser un trabajador por cuenta ajena, recibir una
nómina a fin de mes, tener cubierta la seguridad social,
cobrar las vacaciones.
Cuando uno
se independiza, la nómina no se recibe automáticamente
sino hay que crearla día a día. De hecho no se recibe
nada sino facturas. Hay que trabajar y generar cada céntimo
que se recibe. Incluso, no se tiene oportunidad de trabajar si
no se genera previamente el trabajo.
Pero, las
posibilidades de un proyecto propio, frente a las certezas de
trabajar por cuenta ajena, son ilimitadas.
El cambio
de las certezas de las nóminas a la ambigüedad de oportunidades
de posibles beneficios, es uno de los más difíciles
procesos mentales para un profesional. De hecho este cambio mental
es el que frena a la mayoría de los emprendedores y les
hace fracasar en sus proyectos y, en muchos casos, tratar de volver
al trabajo que tenían en el pasado.
Y es que,
de hecho, la nómina mensual es uno de los valores más
firmemente asentados en nuestra sociedad. "Le han despedido",
se dice habitualmente, como si se tratara de una grave enfermedad.
Conocemos muchas personas para las que el miedo a perder el trabajo
y la nómina mensual es sólo superado por el miedo
a la enfermedad grave y a la muerte.
Para independizarse
y trabajar por cuenta propia hay que dejar a un lado estos planteamientos
y miedos ancestrales. De hecho, el único poder de determinar
nuestro futuro está en nosotros mismos, no en nuestros
progenitores ni en nuestros empleadores.
La seguridad
laboral es cada día más una ilusión. ¿Qué
empresa no está hoy en día afectada o amenazada
por la posibilidad de comprar otra o ser comprada, de fusionarse,
aliarse, de reestructurarse, etc.? ¿Cuántos de nuestros
conocidos se han visto "obligados" a cambiar de trabajo por unas
u otras causas en los últimos cinco años?
No nos engañemos;
la seguridad laboral, el trabajo para toda la vida, es cada vez
más una ilusión que una realidad, es más
historia que presente.
Trabajando
por cuenta propia, si se consigue los objetivos propuestos, siempre
se tiene la oportunidad de conseguir un futuro nuevo, más
satisfactorio y gratificante que el presente.
Y hay pocas
cosas tan gratificantes y energizantes como saber que puedes ser
independiente creando algo desde la nada.
La decisión
de confiar en uno mismo y comenzar de forma independiente un proyecto
empresarial es exactamente eso; una decisión. William Bryan
decía que "el destino no debe ser una oportunidad sino
una elección, no alto a lo que hay que esperar sino que
conseguir".
Si se toma
y se superan los retos de las dudas y miedos y se sale adelante
se llega a descubrir la mayor de las seguridades; el conocimiento
de que uno puede funcionar por sí mismo y triunfar.
Entonces la
ambigüedad y las posibilidades se convertirán en leales
compañeras de viaje frente a las monótonas certezas
de antes, asegurando en todos y cada uno de los días de
trabajo que cualquier cosa puede suceder.
Nuestro país,
nuestro tejido empresarial, nuestra sociedad, están necesitados
de esa mentalidad emprendedora. Es la iniciativa de los emprendedores
la que es capaz de levantar un país y fomentar su desarrollo
económico, cultural y social.
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