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Por
Javier Marco
Director Económico - Financiero de Arroba Systems
Todos los
que nos interesamos por el mercado bursátil nos preguntamos
cómo es posible que una sociedad que en el día en
que presentó unos resultados de un 543% peores que los
del mismo periodo del ejercicio anterior fue, a la vez, capaz
de subir su cotización un 18%. Y también nos preguntamos
cómo es que una de las grandes empresas españolas,
que tuvo una capitalización en el mercado mayor que entidades
financieras y empresas ya consagradas, anunciaba pérdidas
cuantiosas y no apuntaba el umbral de la rentabilidad.
Este tipo
de sociedades son las "dot.com", cuya trayectoria bursátil
está marcada por ascenso/máximo/desplome, convirtiendo
a sus accionistas en inversores a muy largo plazo.
Pero, ¿cuál
es la causa que ha originado esta coyuntura?. La respuesta la
podemos encontrar en el propio mercado bursátil, donde
confluyen distintos agentes económicos, que se muestran
sensibles a expectativas de tipos de interés y a cambios
de la prima de riesgo. Es importante tener en cuenta que éstas
no se reflejan en las Cuentas de Pérdidas y Ganancias de
las compañías, y que tampoco muestran la posibilidad
de reconocer una serie de inversiones en Activos ni la valoración
de intangibles, aspecto último de vital importancia en
las "dot.com".
Este movimiento
bursátil ha necesitado, para su explicación, la
creación de nuevos métodos de valoración
de empresas que justificaran la escalada de cotizaciones. Así,
la utilización de múltiplos (en sus numerosas variantes)
o medias ponderadas de éstos, han proliferado de forma
importante. Solamente la caída de la cotización
ha puesto en su justo lugar al FDC (flujo de caja descontado),
que sigue siendo el método más adecuado para la
valoración de empresas, sean o no de la "Nueva Economía".
Y tras esta
caída de las cotizaciones, ¿qué cabe esperar
de nuestras inversiones? En esto los expertos tienen la palabra
y prevén que asistiremos a cierres masivos, absorciones
y un 90% de fracasos en inversiones en Internet. Sólo las
empresas con un pulmón financiero fuerte detrás,
podrán mantenerse hasta alcanzar beneficios en sus cuentas
de resultados. Siempre y cuando, sus modelos de negocio generen
valor añadido al mercado o a los consumidores.
Las razones
de este panorama tan desolador podrían resumirse en cuatro
puntos: errores en la gestión (tecnológicos, logísticos...),
estimaciones inadecuadas de ingresos, gastos excesivos en marketing,
y búsqueda de pelotazos inmediatos.
Estos cuatro
puntos han provocado que se generen pérdidas contables
que, si bien antes se alardeaba y el mercado estimaba como adecuadas,
ahora son síntoma de crisis y de elevado riesgo.
Así,
estos errores han provocado problemas tanto en la vertiente financiera
como en la económica. Los inversores desconfían,
la bolsa está cerrada y las entidades que antes financiaban
esos proyectos con elevado optimismo, ahora estudian sus inversiones
no con lupa, sino con microscopio. Por otra parte, en la vertiente
económica los socios huyen porque no se ha producido el
retorno de la inversión esperado, si es que lo ha habido
alguna vez.
Sin embargo,
analizando los problemas que se les plantean a las empresas de
la "Nueva Economía", nos damos cuenta que son una copia
exacta de los estudiados en nuestros libros tradicionales de economía
de la empresa: sin ingresos, sobredimensión. expansión
internacional muy costosa, crecimiento apresurado, endeudamiento,
exceso de plantilla, disparidad de objetivos, errores en la gestión,
falta de estrategia y optimismo de crecimiento desmesurado.
Con independencia
del sector al que nos dirijamos, es fundamental tener en cuenta
la máxima: "crecimiento rentable, financieramente saneado".
Creo que en ella se engloban muchos de los fallos de las empresas
de la denominada "Nueva Economía".
Como siempre,
en el mundo de la empresa las soluciones son pocas y todas basadas
en la ecuación fundamental de la ortodoxia económica,
aquella de: beneficio igual a Ingresos menos costes. Ésto
no ha cambiado. Como la variable ofensiva se ha estancado, sólo
queda atacar a la variable defensiva: vía "down-sizing"
(bajando el coste de personal, es decir, despidos como se han
producido en Altavista, eBay,...) o la más drástica,
el cierre.
¿Y
qué nos depara el futuro? Como se afirma desde Merril Lynch,
nos encontramos en el fin del principio, porque Internet es un
hecho y, entre otras muchas cosas, la herramienta perfecta para
el desarrollo de los negocios y de los mercados. Ahora bien, el
tiempo que se tardará en alcanzar beneficios (sin perjuicio
de que haya empresas creadas para Internet que ya obtienen buenos
ratios de rentabilidad) es todavía una incógnita,
y será en ese momento cuando los inversores de las compañías
que se mantengan recibirán noticias alentadoras. Mientras
tanto, el B2C evolucionará despacio y el mayor crecimiento
se producirá en el B2B.
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