|
Por
Gregory Botanes
Director General de The Phone House
En las últimas
semanas se ha venido comentando en diferentes medios de comunicación
que la telefonía móvil en España ha comenzado
a dar señales de saturación, atendiendo a los datos
de crecimiento del año 2000.
Sin embargo,
las cifras no muestran más que el grado de madurez que
está alcanzando la telefonía móvil en nuestro
país. Es más, la desaceleración del crecimiento
es una circunstancia completamente lógica teniendo en cuenta
que se ha superado el 50% de la cuota de penetración entre
la población española.
Más
que saturación, se debería hablar de oportunidad,
ya que aunque no se produzca un crecimiento vertiginoso en el
número de nuevos "móvil-hablantes", estos seguirán
queriendo renovar sus terminales, habría por tanto, que
diferenciar el problema de los operadores, donde evidentemente
el consumo ya no aumentará al mismo ritmo, de la situación
de los fabricantes y distribuidores para los que esta situación
supondrá un "renacimiento" del mercado.
Como en la
introducción de otras tecnologías, la telefonía
móvil ha experimentado un proceso de crecimiento progresivo
marcado por diferentes etapas. En la primera, fueron los líderes
de opinión y ciertos profesionales los que se lanzaron
a la "aventura" de comprar un teléfono móvil; aventura,
teniendo en cuenta los precios, servicios y modelos disponibles
en aquel entonces, en su mayoría teléfonos para
coches.
Posteriormente,
la moda o necesidad se extendió por el mundo de los negocios,
convirtiéndose en un elemento indispensable para desarrollar
la actividad profesional. Seguidamente, fue el ciudadano de a
pie el que se introdujo en el uso del teléfono móvil,
favorecido en gran medida por la reducción de precios y
la mejora de la tecnología. Fue aquí donde se produjo
el crecimiento definitivo de la telefonía móvil.
Y es ahora,
una vez "conquistada" más del 50% de la población
española, cuando los ratios de crecimiento descienden pero
no desaparecen, lo cual es completamente lógico. Y qué
pensábamos, que íbamos a continuar con porcentajes
superiores al 40% hasta alcanzar al último de los españoles...
Hay que recordar
que en el pasado la implantación de otras tecnologías
necesitó el paso de varias décadas. Incluso Internet
está requiriendo un gran esfuerzo por parte de empresas
y gobiernos para alcanzar la madurez deseada.
La situación,
por tanto, es altamente satisfactoria; el mercado tiene por fin
el grado de madurez ideal para afrontar los retos que la nueva
tecnología, en especial UMTS, nos depara. Y es que no debemos
confundir madurez con saturación; la primera representa
consolidación y asentamiento, mientras que la segunda denota
cansancio, que en ningún momento es la realidad de la telefonía
móvil, ni en España ni en el resto de Europa.
Así
las cosas, el mercado español se encuentra en la situación
propicia para abordar el desarrollo definitivo de los terminales
móviles y disfrutar de todos los beneficios utilidades
de la tercera generación de telefonía móvil.
Ya quisieran otros países, Estados Unidos sin ir más
lejos, estar en la posición de liderazgo en la que se encuentra
España. Por una vez, tenemos la oportunidad de liderar
un cambio tecnológico de notable importancia.
El principal
reto, por tanto, no es ya crear más mercado sino dar un
paso cualitativo y afrontar con todas nuestras fuerzas la nueva
tecnología, la que realmente implantará el terminal
móvil en nuestras vidas.
|