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Por
Jesús García Lecuona
Presidente de Navision Software España
La acelerada
expansión de Internet -un medio en el que un mes equivale
a 12 meses en el mundo real- está conduciendo tanto a las
grandes, como a las medianas y pequeñas empresas hacia
un entorno caracterizado por la convergencia de tres sectores
- las comunicaciones, la tecnología y los medios- y regido
por unas nuevas reglas de juego que implican: una comunicación
expandida, mercados y competencia más amplios, y ciclos
de innovación más cortos.
Por otro lado,
la nueva economía crea un círculo virtuoso en el
que el avance continuo de las funcionalidades y de los usos de
las nuevas tecnologías provoca una penetración masiva
que deriva en una reducción del tiempo en el lanzamiento
de nuevos productos y servicios y en un aumento de la eficiencia
interna. Esta situación conduce a las empresas, más
que nunca, hacia la innovación y la experimentación.
El nuevo entorno
que se deriva del cambio de reglas del juego se presenta cuajado
de oportunidades, si las empresas saben aprovecharlas, pero también
de ciertas amenazas para aquellas que no sean capaces de adaptarse.
En líneas generales, el e-business posibilita una mayor
eficiencia del mercado, gracias a la abundante información
y a la reducción de costes de la búsqueda. Otro
factor clave es la desaparición de los intermediarios que
no aportan valor añadido y la supresión de los límites
geográficos. Por último, el marketing personalizado
y virtual va a permitir una mayor segmentación de los clientes
y el desarrollo de productos y servicios a la medida. Todos estos
cambios se ven afectados por el factor tiempo, dado que Internet
incrementa drásticamente la velocidad de competitividad.
La realidad
actual demuestra que no todos los directivos y empresarios perciben
de forma homogénea estos cambios. Mientras algunos se limitan
a enfocarlo de manera tecnológica, otros lo hacen de manera
estratégica. Un paso más adelante lo dan quienes
se orientan hacia un cambio estructural y, por fin, los más
avanzados sienten que la nueva situación implica una verdadera
transformación.
El primer
paso para diseñar la estrategia empresarial de cara a Internet
requiere la respuesta previa a algunos aspectos básicos:
de qué manera va a cambiar el e-business la estructura
del mercado, qué están haciendo los clientes y los
competidores, cuáles son sus debilidades y cómo
pueden minimizarlas, y qué oportunidades se deben perseguir.
Así mismo, las empresas deben plantearse dos cuestiones
relativas a la organización: ¿Es necesario separar
el negocio de e-business o basta con remodelar el actual? y ¿Está
toda la organización alineada con el e-business? Muchos
de los negocios actuales carecen de una estrategia definida y
eso puede conducirles al fracaso porque es impensable que el continuo
e intenso flujo de dinero procedente de inversores hacia Internet
continúe indefinidamente.
Para alcanzar
el éxito dentro de la nueva economía es imprescindible
establecer la visión - enfoque de proyecto-, el modelo
de negocio -rentabilidad, solidez y sinergias con el negocio físico
-, la organización y los Recursos Humanos -capacidades
y habilidades necesarias y políticas retributivas y de
retención -, el modelo tecnológico, los socios y
aliados, y la gestión del proyecto - planificación
y cumplimiento de objetivos, plazos y costes-.
Brevemente,
se puede afirmar que las oportunidades que ofrece Internet y el
e-business se centran en el aumento de ingresos, la reducción
de costes y la creación de comunidades virtuales. Clientes,
proveedores y organización interna se constituyen en los
nuevos pilares de la economía de la red. Los primeros porque
aportan una información valiosa para la empresa, los segundos
debido al impacto en la cadena de valor y los terceros ya que,
sin duda, permiten mejorar la eficiencia de operaciones en el
modelo de negocio actual.
Como en cualquier
otro sector de la economía tradicional, en el e-business
habrá ganadores - proveedores de infraestructuras y servicios
de comunicaciones, algunas start-ups con un modelo sólido
de negocio y empresas tradicionales que sepan innovar- y perdedores
- inversores confiados en que la burbuja bursátil seguirá
creciendo, start-ups sin fundamentos sólidos y empresas
tradicionales que no sepan vislumbrar la magnitud del cambio-.
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