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Por
Jaime López y José Ortiz
Directores General y Comercial de pormar.com
Las empresas
tradicionales que utilizan las tácticas de negocio de la
llamada Nueva Economía, (B2B) están consiguiendo
una más fácil y menos costosa expansión de
sus productos y servicios.
Nueva economía
significa: el uso extensivo de las tecnologías de información,
operar en mercados globales, crear relaciones más próximas
entre clientes y proveedores, y tener sistemas tarifarios flexibles.
La nueva economía
está basada en la comunicación electrónica,
lo que supone que la relación entre los vendedores de bienes
y servicios y sus compradores es más cercana y mucho más
barata. Ahora se puede acceder a los mercados desde la misma empresa,
sin costes comerciales. Esta es la filosofía de pormar.com:
acercar a clientes y proveedores de servicios de transporte marítimo
y otros servicios asociados.
Según
el Instituto Americano para las Asociaciones de Embarcadores,
'No solamente se reducen costes utilizando las empresas que prestan
servicios e-bussines, si no que además se mejora la calidad
de los productos y los servicios' (artículo publicado en
el Journal of Commerce el 8/8/00).
Las empresas
tradicionales cada vez más irán encontrando más
ventajas si consiguen compaginar los sistemas tradicionales y
las nuevas herramientas que supone la nueva economía. En
realidad de lo que se trata es de adaptar aquellas fases que más
interesen y utilizar de forma eficaz las tecnologías de
la información.
La logística,
por su importancia, ya que supone la accesibilidad a los mercados,
en plazo y en precio, es el factor que determina en el momento
actual, una gestión más provechosa de los recursos.
Las nuevas
tecnologías aportan sistemas de gestión que además
de reducir coste, dan valor. Las empresas importadoras y exportadoras
que utilizan los e-bussines, integran estos servicios en sus sistemas
de producción y distribución.
Al mismo tiempo,
se está generando un intenso debate acerca de si el modelo
de negociación por Internet podría suprimir al intermediario
tradicional, como es el transitario y el broker. Pero rápidamente
ha quedado claro que tanto los embarcadores como los transportistas
son necesarios, y que los servicios de transporte no son tan intercambiables
entre un transportista y otro, sin que sea ya nunca más
necesaria la experiencia y el conocimiento experto de los intermediarios
tradicionales.
Para los transitarios
y agentes de aduanas, el argumento es el siguiente, tienen que
estar en Internet, pues su capacidad para vestir con un servicio
de transporte las necesidades de un embarcador todavía
continúan.
Las subastas
on-line son una pieza más del gigantesco puzzle logístico,
las compañías están tratando de ensamblar
las piezas. Las Bolsas de carga son atractivas para pequeños
embarcadores y para la carga de poco valor, donde un precio bajo
de transporte resulta crítico.
Los sitios
en Internet ofrecen acceso barato a una búsqueda automática
de transportistas basado en precio, disponibilidad y servicio.
También los grandes cargadores y la carga de alto valor
utilizan los mercados virtuales para cerrar tanto grandes contratos
de servicio como pequeños embarques puntuales. Los grandes
embarcadores están incrementando la subcontratación
del transporte, contratando con los operadores logísticos,
virtuales o no. Esto incrementa la competencia entre servicios
logísticos que operan dentro o fuera de Internet; aunque
la tendencia será a trabajar conjuntamente entre ambos.
La práctica
de hacer negocios por Internet promete enormes ahorros. Las empresas
utilizan el comercio electrónico para reducir costes. A
través del comercio por Internet es posible una reducción
significativa de los costes directos e indirectos. Lo importante
es saber cuál será ahorro posible y el impacto potencial
en la economía.
En Estados
Unidos, un análisis de la estructura de costes en determinadas
empresas dio como resultado una previsión de ahorro muy
importante. En el sector del Transporte el ahorro puede alcanzar
hasta el 20%.
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