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Por
Krista Walochik Directora General y
Esteban Valdés, Director en Barcelona,
NB Norman Broadbent
Un reciente estudio
que NB llevó a cabo en el Reino Unido, entre cincuenta empresas
de alta tecnología e Internet y elevado potencial de crecimiento,
puso de manifiesto que los profesionales ingleses que se vinculan con
nuevos proyectos empresariales ("start-ups") esperan hacerse multimillonarios
en menos de cinco años y que su principal motivación son
las opciones sobre acciones.
El 98% de los profesionales
encuestados espera ganar, como poco, un millón de libras (261 millones
de pesetas) en los próximos cinco, aunque esto parece no ser suficiente.
Si no consiguen ganar, cuando menos, cinco millones (1.305 millones de
pesetas), están decididos a involucrarse en nuevos proyectos.
Para vincularse a
las nuevas empresas, estas personas evaluaron factores financieros y emocionales.
Entre los primeros, la oportunidad de participar en los beneficios a través
de opciones sobre acciones fue la más destacada. Curiosamente el
sueldo y los posibles bonus tuvieron muy bajas puntuaciones.
El ambiente de trabajo
y las relaciones con los compañeros no fueron conceptuadas como
importantes y la menos valorada fue la seguridad del trabajo, al reconocer
graves riesgos inherentes en estos proyectos.
Creemos que nuestro
país no se encuentra demasiado lejos de los planteamientos de los
directivos ingleses. Desde la crisis del 92, los profesionales son plenamente
conscientes de que deben modelar su futuro sin depender de nadie. De hecho,
la fidelidad laboral está en vías de extinción.
Si se asume que los
profesionales anteponen a otros criterios externos su propia carrera,
las empresas tienen que esforzarse, cada vez más, en retener a
los mejores, y esto lo consiguen por medio de paquetes compensatorios
individualizados, cada vez más ligados a la creación de
valor a través de la participación en resultados y a las
opciones sobre acciones.
¿Supondrá
esto que los mejores profesionales querrán sólo dedicarse
a nuevos proyectos, en los que puedan enriquecerse y que descenderá
la oferta de talento para las grandes empresas?
Además de la
realidad demográfica, que hace que cada día haya menos jóvenes
brillantes, en España se empieza a notar el llamado "brain-drain"
(fuga de cerebros); las mentes más brillantes comienzan a interesarse
sobre todo por los llamados "start-ups" o proyectos relacionados con la
tecnología o con Internet, que esperan conseguir un rápido
posicionamiento en el mercado para salir a Bolsa a continuación.
¿Qué
deben hacer entonces las empresas para captar nuevos profesionales y para
evitar que se les vayan los que tienen?
Sin duda deben redefinir
su oferta y volver a plantearse su relación con el mercado de trabajo
y con el de los profesionales cualificados. Para captar o retener a un
profesional, hoy en día, no es suficiente el nombre de una gran
empresa ni la seguridad que puede aportar trabajar en ella; hay que ser
capaz de ofrecerle un proyecto real de futuro, tanto corporativo como
individual. El mercado ha pasado de ser de las empresas, a pertenecer
a los profesionales cualificados. Las empresas que quieran utilizar sus
servicios deberán asumir que no sólo tienen competidoras
sino que, además deben ser capaces de convencer a sus mejores profesionales
de que no se conviertan en Millonarios del Milenio.
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