La expresión no es sólo una cuestión de
palabras, cuando nos relacionamos con los demás hay otros
factores que influyen globalmente en cómo percibimos
y cómo somos percibidos.
En el mundo profesional, académico y en la vida misma
se habla de la Comunicación Verbal (lo que decimos) y
la Comunicación No Verbal (lo que se transmite más
allá de las palabras), en la que influyen aspectos como
la postura corporal, los gestos, el tono de nuestra voz, la
distancia a la que estamos del interlocutor , etc.
La entrevista de trabajo es una situación de intercambio
de información que busca evaluar una serie de aspectos
de uno de los interlocutores. Los profesionales de la selección
son expertos en obtener esta información y saben que
se puede decir tantas cosas hablando como a través de
la Comunicación No Verbal.
Para aparecer a los ojos del entrevistador como el candidato
ideal, debemos cuidar ambos aspectos de nuestra comunicación.
Aquí te mostramos algunos consejos para que tengas en
cuenta en las entrevistas de trabajo:
COMUNICACIÓN VERBAL
Nos relacionamos con la gente a través de la palabra,
a lo largo de un día cualquiera emitimos y recibimos
miles de mensajes, de modo que una buena capacidad de expresión
oral resulta uno de los mejores instrumentos que poseemos para
persuadir e influir en los demás.
El vocabulario es un valor añadido imprescindible, es
necesario aumentar constantemente nuestro vocabulario si queremos
dar nuestra mejor imagen y aumentar las probabilidades de éxito
en una entrevista. Si usamos palabras equivocadas, inapropiadas
o confusas, el entrevistador puede pensar que no sabemos hacernos
entender o que divagamos porque no conocemos suficiente sobre
lo que nos está preguntando.
Veamos algunos ejemplos de lo que se suele asociar a determinados
"discursos corporales":
COMUNICACIÓN NO VERBAL
Como ya hemos dicho, el comportamiento no verbal dice tanto
de nosotros como las propias palabras. Es un indicador claro
de nuestro pensamiento y de nuestro estado de ánimo y,
en muchas ocasiones debemos saber controlar este lenguaje, ya
que si no lo hacemos, nuestro cuerpo puede contradecir nuestro
discurso.
Mover rítmicamente los pies, tamborilear los dedos de
la mano sobre la mesa, mirar fugazmente el reloj, removerse
en la silla o carraspear indican impaciencia o nerviosismo.
Mantener los brazos cruzados indican una actitud defensiva.
Mirar de reojo, sin sonreír puede señalar reserva,
lejanía o duda.
Unir los pulgares indica confianza en uno mismo.
Acariciarse la barbilla significa evaluación, actitud
crítica
Mostrar las palmas de las manos expresa sinceridad
La cabeza inclinada a un lado, y los ojos muy atentos en el
interlocutor señalan una escucha activa y atenta
Como se ve en estos ejemplos, algunos de los cuales seguramente
conocéis, existen un gran número de elementos
que influyen en una situación de comunicación,
y aunque éstas se perciben de forma global, es posible
desglosarlas en factores que pueden controlarse y practicar
en nuestro beneficio.
A evitar...
Mover continuamente los pies, frotarse las manos, o jugar con
los dedos, cambiar de postura sin parar, no mirar a los ojos
del interlocutor o gesticular de forma exagerada.
A potenciar...
Adoptar una postura corporal relajada, sentarse cómodamente,
mirar a tu interlocutor de frente, sonreír de forma franca,
utilizar las manos para acompañar tu discurso. Habla
con voz clara y audible, sin vacilaciones ni estridencias y
procura usar un tono cálido y sincero.
En definitiva, debes transmitir al entrevistador que realmente
estás interesado por el puesto, pero no sólo desde
las palabras, sino desde tu actitud, piensa que eres el nuevo
colaborador de la empresa, no un candidato más.