Por GUADALUPE GOMEZ BAIDES,
Consultora de RR.HH. TEA-CEGOS, S.A.
A pesar de que en numerosos foros se oye hablar con profusión
de ambos conceptos; parece que pocas personas tienen claro en
qué consisten, qué implican y para qué
sirven en la práctica.
¿Qué es la Inteligencia Emocional (I.E.)? Es
un concepto con el que se designan aquellas cualidades personales
que permiten una excelente relación con los demás
y con uno mismo. Surge de la incapacidad de juzgar el éxito
profesional y personal en base a los criterios aportados por
la inteligencia general (numérica, espacial, verbal...).
Aunque para el ámbito de la psicología no es un
concepto nuevo, ha sido divulgado en la última década
y ha recibido una buena acogida por el público en general
y por las organizaciones en particular.
¿Qué es la Programación Neurolingüística
(P.N.L.)? Es un modelo psicológico que propone una serie
de técnicas para alcanzar la máxima eficacia personal.
Surge del estudio de Bandler y Grinder que se preguntaron sobre
los buenos resultados en comunicación terapeútica
y descubrieron que, al margen de la formación recibida,
lo importante eran una serie de cualidades personales. Recoge
aportaciones de otras escuelas psicológicas y de la neurología
y ofrece una serie de técnicas (algunas de las cuales
todos usamos de forma innata) para que puedan ser aprendidas
y entrenadas. Además de sus usos terapeúticas,
en U.S.A. es aplicada habitualmente en la formación de
vendedores (master-modelling) y negociadores.
La I.E. señala una serie de competencias emocionales
en las que engloba los comportamientos, conocimientos, habilidades
y actitudes que denotan un buen manejo de las emociones. Se
dividen en dos grandes áreas: personales y sociales.
Las competencias emocionales personales incluyen:
==> CONCIENCIA DE UNO MISMO: Tener conciencia
de nuestros estados internos, nuestras emociones y sus efectos,
debilidades y fortalezas y tener seguridad al valorarnos y al
valorar nuestras capacidades.
==> AUTOREGULACIÓN: Se refiere al
control de nuestras emociones e impulsos conflictivos con sinceridad,
integridad, responsabilidad y flexibilidad.
==> MOTIVACIÓN: Esforzarse por satisfacer
un determinado criterio de excelencia con iniciativa y optimismo
y sabiendo adquirir compromisos.
¿Qué aporta la P.N.L. para el desarrollo de las
competencias personales? Las técnicas de cambio, que
quizá sea lo más desconocido de este modelo en
su aplicación a las organizaciones, proponen una serie
de reflexiones y procedimientos para su potenciación.
La P.N.L. estudia en profundidad el modo en que funciona nuestro
cerebro, (es decir, cómo pensamos) así como el
modo en que construimos las emociones y cómo nos afectan
física e intelectualmente. Así mismo propone una
serie de técnicas (basadas principalmente en la visualización
creativa) que permiten aumentar la autoestima y la confianza
en uno mismo.
Entrena para la autoregulación mediante la detección
precoz de los desencadenantes de estados emocionales no deseados
y ofrece técnicas que permiten desarrollar los propios
recursos para su uso en cualquier situación emocional
delicada.
Para el desarrollo de la automotivación, la P.N.L sugiere
una metodología eficaz para trazarse objetivos chequeándolos
con todos los niveles de la persona y predisponiendo para el
éxito en los mismos mediante el análisis y la
visualización del logro.
Las competencias emocionales sociales que señala la
I.E. son:
==> EMPATÍA: Comprender los sentimientos,
necesidades y preocupaciones de los demás contribuyendo
a su satisfacción; con orientación hacia el servicio;
aprovechamiento de la diversidad y conciencia política.
==> HABILIDADES SOCIALES: Se refiere a
la capacidad para inducir respuestas deseables en los demás
mediante una buena comunicación, capacidad de resolver
conflictos, liderazgo e influencia. Incluye la capacidad de
iniciar o dirigir cambios, establecer vínculos, saber
colaborar y cooperar con los demás y crear sinergias.
La aportación de la P.N.L. incremento de las competencias
sociales está reconocido a nivel mundial. Parte de la
observación de los mejores comunicadores y sistematiza
una serie de técnicas que fomentan el establecimiento
de una buena conexión entre los interlocutores.
Estudia y entrena en la capacidad de sintonizar con los demás
de forma verbal, no verbal y paraverbal; así como la
habilidad de analizar el modo de procesamiento de la información
que tienen nuestros interlocutores para adaptar los mensajes
que emitimos de forma que sean mejor recibidos, interpretados
y asimilados.
Algunas técnicas de visualización fomentan la
empatía, practicando el ponerse en el lugar de otros
y la búsqueda de soluciones creativas. Está especialmente
indicado para relaciones difíciles, situaciones de conflicto
y negociación.
En conclusión, parece ser que más que dos conceptos
distintos o antagónicos resultan complementarios. La
P.N.L. se convierte en una opción más de entrenamiento
en Inteligencia Emocional (como la gestión del estrés,
el conocimiento personal, el análisis transaccional y
la asertividad) y ésta se ve enriquecida con nuevas técnicas
de probada aplicación.
Aunque alguien pudiera asegurar que ambas se tratan de modas
pasajeras, no es de esperar que así sea. La acelerada
evolución que acompaña a todos los ámbitos
de nuestra vida, augura el éxito para las personas más
dinámicas, flexibles, adaptables y sociables.
No existe el más mínimo indicio de que el ritmo
de cambio vaya a disminuir de velocidad en el futuro próximo.
Más bien al contrario, la globalización de la
economía y las tendencias tecnológicas y sociales,
hacen impensable que persistan las tendencias rígidas
tanto en las personas como en las organizaciones y, como ya
sabemos, la rigidez caracteriza la falta de inteligencia emocional.
Parece pues, que hemos pasado el punto de no retorno y estamos
dirigidos a sanear nuestras relaciones con nosotros mismos y
con los demás. En el nuevo milenio, el profesional de
éxito será inteligente en la gestión de
sus emociones o no será.