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Así piensa un empresario
En un seminario sobre Mentalidad Empresarial uno de los participantes preguntó al instructor: ¿qué tienen los empresarios para llevar a cabo sus proyectos, que no tenemos las demás personas? Después de reflexionar unos segundos la respuesta fue clara y contundente: ¡Precisamente es el tema que trataremos durante este seminario!
A propósito de la pregunta anterior, quiero compartir con usted amigo (a) lector (a) los resultados de una investigación que he venido realizando, acerca de la forma como piensa un empresario, que a su vez lo lleva a actuar de una manera diferente a las demás personas. Me voy a apoyar en el siguiente cuadro comparativo, el cual más adelante explicaré, punto por punto y que es el resultado de dicha investigación.
Mentalidad empresarial
| EMPRESARIO |
EMPLEADO |
1. Trabaja para sus propias Metas, Sueños |
Trabaja para las Metas, Sueños del Patrón |
| 2. Aplica la Planeación. Maneja su Agenda |
Su vida la programa el Patrón |
| 3. Valora el Tiempo como un recurso importante |
No es consciente del valor del Tiempo, en ocasiones lo dilapida |
| 4. Sabe que para ganar algo hay que invertir |
No le gusta invertir |
| 5. Corre riesgos. Se aventura |
No le gustan los riesgos, prefiere la seguridad |
| 6. No le importa trabajar por las noches o fines de semana |
No le llama la atención trabajar por las noches o fines de semana, aún cuando sea para su beneficio |
| 7. Invierte en su capacitación |
Asiste a capacitación si es en tiempo de la empresa y si paga la empresa |
| 8. Gasta según presupuesto |
Gasta más de lo que gana |
| 9. Sus deudas están respaldadas por inversiones |
Se endeuda sobre dinero que no se ha ganado |
| 10. Trabaja por el resultado |
Trabaja por la paga |
| 11. Frente a una invitación de negocio: Muéstreme la oportunidad que yo me consigo el dinero. |
No tengo dinero. |
| 12. Es ambicioso positivamente, no conformista |
Es conformista, no le gusta salir de su zona de comodidad |
| 13. Su motivación es interna proviene de sus Metas, Sueños |
Su motivación es externa. Espera que lo motive el Jefe (Zanahoria o látigo) |
Antes de iniciar la explicación de cada uno de los puntos de la tabla anterior, debo aclarar que no defiendo ninguna de las dos situaciones, ni tengo nada en contra de alguna de ellas, solo que si queremos encontrar la respuesta a la pregunta inicial, debemos concentrarnos en la forma como piensan los empresarios.
1. El empresario desarrolla la habilidad de lograr que sus empleados le colaboren de manera significativa en alcanzar su sueño, su meta. Para ello es fundamental que el dueño propicie un entorno donde las personas quieran formar parte de su empresa y no solo trabajar para la empresa; que las incite a “querer hacer” y no a “tener que hacer”. Horst Schulze anterior Presidente de la cadena hotelera Ritz-Carlton Hotel Company decía: “debo proporcionar a mis empleados un objetivo, no solo un trabajo y una función”. A diferencia, los empleados en su gran mayoría no tienen metas, muchas veces porque desconocen el proceso de plantearse metas y trabajar para alcanzarlas.
2. La planeación es una de las armas más poderosas del empresario, pues sabe que ninguna actividad debe quedar al azar, todo debe estar escrito y programado en la agenda. El proceso de planeación puede ser tan sofisticado o sencillo, como tan compleja o incipiente sea la empresa; ¡pero eso si, no debe faltar! Del otro lado el empleado normalmente no cree en la planeación; le parece más cómodo dejar que el patrono programe su vida, es decir le diga a qué hora entra y sale de su sitio de trabajo, cuánto tiempo dispone para el almuerzo, en qué fecha toma sus vacaciones, cuándo puede celebrar su aniversario de bodas, etc.
3. El dueño de la empresa reconoce el valor del tiempo porque es un recurso fundamental para su negocio. Cuando alguna actividad de las planeadas no logra cumplirse, siempre tiene elaborado el plan B y como es consciente de cuánto vale cada hora de su tiempo, no lo dilapida. Ha logrado actualizar la máxima de Benjamín Franklin “el tiempo es oro” agregando: “el tiempo es vida”. El funcionario promedio no ha alcanzado tal conciencia acerca del tiempo y si por alguna circunstancia el patrono o el jefe no ha llegado, siempre tiene una excusa para no iniciar su trabajo.
4. La inversión es para el empresario como el entrenamiento diario es para el deportista de alto rendimiento. El concepto de la inversión está íntimamente ligado al empresario, por lo tanto la falta de capital del momento no es obstáculo difícil de superar, él sabe dónde obtenerlo. Para el empleado es una prueba no superada, su respuesta usual a la invitación o insinuación de abrir un negocio es ¿y con cuál dinero? Recuerdo aquí la sorpresa que se llevan mis estudiantes universitarios cuando frente a la pregunta de ¿cuál piensan ustedes es el mayor impedimento para crear una empresa?, ellos contestan el capital…. y yo les planteo el dinero no es el problema, porque el dinero alguien lo tiene….. lo tiene el banco, lo tiene el suegro, lo tiene el cuñado, lo tiene la tía.... el verdadero obstáculo lo tenemos en nuestra mente, porque estamos convencidos que no somos capaces de crear el negocio o simplemente porque no tenemos una maravillosa idea para negocio, con la cual podamos convencer al que tiene la plata que invierta en dicho proyecto o que nos la preste.
5. Una de las más visibles características de un empresario es su capacidad para correr riesgos, pero no de una manera alocada. Cuando el empresario decide invertir es porque ya ha evaluado todos los posibles riesgos para minimizarlos. Esta conducta es la que al empleado le parece demasiado arriesgada, le provoca temor y lo lleva a la conclusión que utiliza como defensa: prefiero la seguridad.
6. La persona con mentalidad empresarial no le ve ningún problema trabajar por la noche o fines de semana, porque más rápido llega a su meta. Su trabajo siempre está enfocado al logro de su objetivo, de su sueño. Aparentemente el trabajo no lo desgasta, al contrario lo rejuvenece, porque lo disfruta. Ya no es algo que tiene que realizar, sino algo que le gusta hacer. Por la otra parte para la persona con mentalidad de empleado el trabajo nocturno o de fin de semana que a veces se programa en la empresa, es algo obligado, aún cuando reciba extras o recargos, porque si fuera opcional preferiría ver su telenovela predilecta.
7. El empresario sabe que él es el motor de su negocio, de manera que con una frecuencia establecida y rigurosa debe cambiar el aceite a su motor. El aceite es la capacitación, por lo tanto no escatima en invertir en seminarios, conferencias, cursos de actualización que mantienen lubricada su mente para aceptar más fácil y rápidamente los cambios que genera el entorno. Con la capacitación continuada el empresario logra que su mente origine y desarrolle ideas que producen dinero, porque en alguno de esos cursos descubrió que el dinero no es lo que produce el dinero, sino las buenas ideas…. Y las buenas ideas se producen en las mentes bien entrenadas y capacitadas. De allí que el empresario exitoso privilegie la capacitación de sus empleados, porque él se duplica en cada uno de ellos y logra conformar un equipo ganador.
8. La diferencia entre una inversión y un gasto, es que la inversión siempre tiene un retorno, el gasto no; por lo tanto el empresario gasta según el presupuesto estudiado, discutido y aprobado. La pregunta clave que plantea el empresario frente a la realización de un gasto es: ¿está presupuestado? Solo si la respuesta es afirmativa el gasto se realiza. En consecuencia la empresa avanza sin sobresaltos, sin necesidad de estar “apagando incendios”, porque los gastos se encuentran presupuestados y cubiertos por el otro presupuesto paralelo que es el de ingresos. En la orilla del empleado sucede algo bien particular, se acostumbró a gastar más de lo que gana. Si gana un millón de pesos mensuales, gasta dos millones, si gana cinco gasta diez, si gana diez gasta veinte y así sucesivamente. No es cuestión de cuánto gana es cuestión de forma de pensar. Por ejemplo, ya tiene comprometida su próxima prima semestral, sin habérsela ganado; nadie garantiza que continúe en la empresa el siguiente mes. Es una característica inveterada de las personas con mentalidad de empleados.
9. Las deudas del empresario han sido contraídas con un respaldo real, es decir van destinadas a realizar inversiones que necesariamente producen un retorno. Por ejemplo la adquisición de una nueva máquina, el ensanche de la fábrica, el cambio de equipos de cómputo, la compra de un nuevo software, la financiación de una campaña publicitaria que apoye la nueva promoción de ventas. La diferencia con el empleado es triste mencionarla, porque éste adquiere deudas de consumo, es decir se convierte en presa fácil de la sociedad de consumo actual. Estas deudas al contrario de las primeras, producen un estrés agobiante y restan capacidad de pensamiento productivo y capacidad de acción laboral eficaz, de tal manera que el final de estas personas en la empresa, es fácilmente predecible…. Terminan desempleados más rápido de lo que se imaginan.
10. Toda actividad que realiza el dueño de la empresa va orientada al cumplimiento de su objetivo, del resultado planeado; lo tiene bien claro en su mente, por lo tanto no pierde tiempo y va desarrollando una poderosa habilidad para ser directo y certero en lo que comunica, en el informe que solicita, en la respuesta que desea escuchar. El funcionario trabaja por el salario acordado y allí se introduce en la “trampa de muerte lenta laboral”, aquella que construyen deliberadamente patrono y empleado que consiste en que el empleado dice mentalmente: no produzco más porque me pagan muy poco. Y el patrono contesta también mentalmente: no le pago más porque produce muy poco.
11. Como el empresario es una persona con un cerebro bien entrenado, debido a la permanente inversión en su capacitación que realiza, mantiene atento y ve las oportunidades de negocios que se presentan. Y si no tiene el dinero en ese momento, lo consigue sin dificultad. La respuesta del empleado es conocida, ¡no tengo dinero! Pero ya sabemos que en el fondo esa respuesta esconde, como plantea Robert Kiyosaki en su revolucionaria obra Padre Rico, Padre Pobre, la gran frustración de no haber logrado desarrollar la competencia básica, que lastimosamente no la enseñan en ningún colegio, ni universidad y es el manejo del dinero, los secretos de cómo lograr que el dinero trabaje para uno y no que la persona trabaje indefinidamente por el dinero.
12. Definitivamente el empresario es ambicioso pero en un aspecto positivo, es decir que cada vez que cumple una meta, ya tiene lista la siguiente y va logrando ascender la escalera del éxito tanto empresarial como personal. El sabe que al cerebro no hay que dejarlo sin metas propuestas, sin retos, porque se desenfoca, pierde energía y lo más grave aún, puede empezar a trabajar para las metas de otras personas. Este comportamiento lo lleva a querer superarse cada vez más, a no conformarse con el desarrollo de su negocio, alcanzado hasta el momento, para lo cual indefectiblemente requiere salir de su zona de comodidad. Por el contrario al empleado no le gusta que lo saquen de su zona de comodidad, con el tiempo va desarrollando una dura y contaminante coraza, mental y física, que le permite resistirse y torpedear los cambios, a la vez que le impide asimilar las nuevas tendencias, las nuevas tecnologías de la información y comunicación, sin las cuales ningún negocio logra sobrevivir, en el entorno globalizado de hoy.
13. El empresario no necesita que nadie lo motive para llevar a cabo su trabajo, pero si alguien lo desea hacer, bienvenida es dicha motivación, ese estímulo solidario como justo reconocimiento a su meta cumplida. Su motivación es interna, proviene de las metas que se ha propuesto, el hecho de tener cerca el objetivo, de faltar poco para su satisfactorio cumplimiento le produce una energía especial para realizar largas jornadas de trabajo, un entusiasmo contagiante y un brillo en sus ojos, que logra que todos sus funcionarios lo acompañen y se comprometan en alcanzar tan anheladas metas.
Deseo de todo corazón amable lector(a) que usted obtenga la respuesta al interrogante formulado al comienzo de este artículo: ¿qué tienen los empresarios para llevar a cabo sus proyectos, que no tenemos las demás personas? y lo más importante que crea firmemente que dentro de si, tiene la semilla del éxito empresarial y personal. Que si queremos adquirir la mentalidad empresarial, ¡hay que empezar a cambiar ya! Debemos interiorizar y practicar todos los principios aquí expuestos, los cuales han sido recogidos después de haber observado y entrevistado a muchos empresarios exitosos de nuestro país y del exterior.
El mundo de hoy y particularmente Colombia requiere más y más empresarios que estén dispuestos a trabajar sin límites mentales ni territoriales. Las fronteras entre los países se borraron, estamos conectados con las demás personas del mundo entero, no solo por la Internet , sino por el deseo común de progresar, de sacar adelante nuestras familias, de mejorar el nivel de calidad de vida, de lograr que cada vez haya personas más prósperas, capacitadas y equipadas para ayudar a reducir la pobreza, tal como lo hizo el actual Premio Nóbel de Paz, Muhammad Yunus en Bangladesh, al crear el Grameen Bank, llamado Banco de los Pobres, rompiendo el paradigma de los grandes banqueros: ¡los pobres no son de fiar!
Me despido dejándoles la siguiente reflexión de los YogaSutras de Patanjali: “Cuando nos inspira un gran propósito, un proyecto extraordinario, todos nuestros pensamientos rompen sus límites. La mente trasciende las limitaciones, nuestra conciencia se expande en todas las direcciones y nos encontramos en un mundo nuevo, grande y maravilloso”
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