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Los
Prestigios se intercambian entre la empresa y su gente: Una de
las claves del Márketing
Un programa
exitoso de márketing, descansa, primordialmente, en una
utilización inteligente, y por supuesto ética, de
los recursos financieros, humanos y de toda índole a disposición
de la empresa para diseñar e implantar efectivamente un
programa de este tipo (mercadeo).
Primero que
nada el o los PUV o productos y servicios únicos para la
venta, tienen que responder, genuina y éticamente a las
necesidades, percibidas y a percibir, de los clientes actuales
y potenciales, más incluso que a sus demandas ya explícitamente
manifestadas. Del mismo modo, esos productos y servicios, aunque
sean demandados, si no son realmente necesitados por esos clients
actuales y potenciales, es posible que, en el futuro, la venta
de los mismos se revierta contra la empresa. Esto es lo que podemos
testimoniar con las empresas tabacaleras, y, próximamente,
con las empresas de comida rápida, en la medida que, a
no muy largo plazo, comprueben que muchos de los productos que
les son demandados, están causando estragos en la población
de niños que, ahora, como nunca ants, por esas comidas,
pueden estar sufriendo altos niveles de colesterol y extremadamente
prematuros problemas de corazón.. En otras palabras, en
nuestros PUVs, si queemos ser una empresa de por vida, no tenemos
que poner a la disposición de los demás, lo que
no queremos que nos hagan consumir a nosotros. Y, al respecto,
tenemos que, por nuestro propio interés y por el interés
de todos los que nos rodean, que estar siempre atento a lo que
podamos aprender de la solidez y de lo sano de nuestros PUVs,
para, en el caso de encontrar cualquier desviación en este
sentido, corregirla antes que nos hagamos a nosotros mismos o
a los demás o al medio ambiente, daño alguno del
que, seguramente, tendremos luego que lamentarnos.
Segundo, después
de atendido plenamente lo anterior, y después de tener
un sistema de monitoreo apropiado para mantener esta situación
deseable todo el tiempo, nuestro márketing tiene que comenzar
por nosotros mismos, nuestras familias, nuestros clients internos
y sus familias (ésto es nuestros empleados), nuestros proveedores,
y todos nuestros interlocutores directos e indirectos dentro y
fuera de nuestras áreas de influencia directa e indirecta.
Todo ésto, por supuesto, dentro de los parámetros
de viabilidad y efectividad requeridos. Solo después de
ésto, conviene extendernos a mercados más y más
amplios.
Todo ésto,
es crucial, aquí se dan los intercambios de prestigio.
Podemos atraer y retener al mejor y más idóneo personal
disponible en el mercado, tanto o más que con sueldos,
con el prstigio de pertener a nuestra empresa. De igual forma,
nuestra empresa se enriquece y crece constantemente, con el reconocimiento
de que los más prstigiados de los miembros de la comunidad,
pertenecen a nuestras empresas. En fin, es una constante retroalimentación.
Con el prestigio de la empresa, prstigiamos a nuestro personal.
Y con el prestigio de nuestro personal, prestigiamos a nuestra
emprsa. Y, por supuesto, todo ésto se traduce, más
temprano que tarde, en mayores volúmenes de venta y de
rentabilidad.
Lo anterior,
en cuanto a otros recursos para diseñar, implantar y mantener
los mejores y más efectivos programas de márketing,
reclama que, la mayor parte o proporción de recursos, los
destinemos en el mismo orden de prioridades que se desprende de
lo anterior. Primero el producto, segundo nuestros interlocutores
directos e indirectos, tercero los clientes que ya tenemos, cuarto
a los que tal vez se interesen por nuestros productos, y al último
a aquellos que tal vez podamos atraer en programas o campañas
masivas de márketing. Lamentablemente, si analizamos los
programas de márketing, en su mayoría siguen estas
prioridades al revés.
Concluyendo,
¿qué mejor que potenciar y ampliar el intercambio
de prestigios, para que nuestros interlocutores y clientes actuales,
sean nuestros primeros y más importantes promotores de
venta?
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