|
|
El
Espejo de Nuestras Relaciones con los demás y nuestros
Clientes, y el Conocimiento, Éxito y Mejoramiento Continuo
de Nosotros mismos y Nuestros Emprendimientos
Al espejarnos
en nuestras “relaciones con los demás y con todo lo que
nos rodea,” tenemos una oportunidad para conocernos y aprender
más sobre nosotros mismos y nuestros emprendimientos. En
efecto, nuestro subconsciente individual y colectivo sabe más
sobre nosotros que nuestros correspondientes conscientes. Pero,
lamentablemente, al subconsciente no siempre le resulta fácil
comunicarse con nosotros; necesita de herramientas, de “muletas”
que lo ayuden. Una herramienta natural que tenemos desde los comienzos
de la humanidad, es nuestra capacidad innata de vernos, esto es,
de “espejarnos” en los demás, si es que reflexionamos suficientemente.
No decimos que esto sea extremadamente fácil. Por lo general,
ese "espejamiento" nos pasa desapercibido o, simplemente, no lo
relacionamos con nosotros. En fin, el “espejamiento” se da; pero
no lo relacionamos con nosotros. Desperdiciamos la experiencia.
No aprendemos de ella. Incluso desconocemos su potencial.
Lo primero
es reconocer que aquellas características de los demás
en las que enfocamos nuestra atención, a las que dirigimos
la energía de nuestros sentimientos y emociones, y a las
que “juzgamos” positiva o negativamente, son casi siempre, sino
siempre, características propias de nosotros mismos, individual
o colectivamente. Es posible que reconocerlas y aprender de ellas
nos resulte muy difícil. Pero eso no implica que esa oportunidad
de aprendizaje no esté allí. Lo que, lamentablemente
implica esta realidad, es que “no disponemos de suficiente capacidad
de reflexión y autocrítica.” Por esto, es fundamental
que, “los exámenes de conciencia,” en el ámbito
de cada uno de nosotros y de nuestras empresas o emprendimientos,”
se transforme en una actividad continua, ininterrumpida y cada
vez más consciente y con detenimiento. En las empresas,
son los programas institucionalizados de planificación,
programación y monitoreo estratégico y operativo,
siempre estructurados, proyectados y unificados por una verdadera
visión-misión de futuro con la que todos estemos
comprometidos.
Para ello,
contamos, sobre todo, con la “retroalimentación” o “feedback”
que nos proporcionan los demás, nuestros interlocutores,
parientes, empleados, clientes, proveedores, amigos, contactos
y todos aquellos con los que nos relacionamos individual o colectivamente.
Nuestra principal
fuente de enseñanza-aprendizaje reside en el “templo, teatro
o escenario” de “LAS RELACIONES CON LOS DEMAS,” sin casi importar
el tipo de estas relaciones. De todas y cada una de ellas siempre
tenemos algo que aprender. Pero para eso, tenemos que no caer
en la tentación de juzgarlas, bendiciéndolas o condenándolas.
Tenemos que, frente a cada una de ellas, preguntarnos ¿cómo
nos estamos reflejando, “espejando,” en esta relación?,
¿qué puedo aprender acerca de mí mismo o
de mí empresa?, ¿cómo puedo mejorar los “procesos”
dentro de mí mismo y de mí empresa o emprendimiento,
como resultado de este aprendizaje?, Y, por supuesto y por encima
de todo, ¿cómo sigo refinando o haciendo la “sintonía
fina” de este conocimiento, por una parte? Y, por la otra, ¿cómo
reflejo todo esto en una visión-misión y compromiso
intencional, consciente y vital de futuro?
Analicemos
algunas posibles “espejos” u orientaciones o ilustraciones metodológicas
en este sentido.
1-.No hay
acontecimiento o relación que no contenga algún
mensaje.
No hay acontecimiento
o relación que deje de tener algo que ver con nosotros.
Todo es, en algún grado, relevante. No tenemos que dejar
pasar la oportunidad de aprender de, y superarnos por, las lecciones
que nos traen los momentos que vivimos. Y, para esto, tenemos
que reflexionar sobre ellos, no superficialmente, sino con verdadera
profundidad y pertinencia. No es cuestión de por eso dejar
de actuar. Todo lo contrario. Tenemos que pensar y reflexionar,
antes, durante y después de todo accionar. Decían
los antiguos, en una cita de plena actualidad, “nosotros, los
humanos, leemos la cara del cielo y de la tierra, pero no prestamos
atención ni conocemos la necesidad de, deliberadamente,
leer e interpretar cada uno de los momentos que vivimos.” En la
medida que esto ocurre, lo que lamentablemente así es,
seguimos, una y otra vez “tropezando en las mismas piedras.”
2-.Por la
forma en la que se nos acercan nuestros interlocutores, clientes,
proveedores, empleados, parientes o cualquier persona, podemos
leer o inferir lo que esas personas perciben acerca de lo que
serán nuestras reacciones.
A través
de las reacciones de estas personas, podemos apreciar QUÉ
es lo que ellos perciben acerca de lo que ofrecemos y de lo que
somos. Podemos apreciar el grado en el que confían en nosotros,
o la desconfianza que nos tienen. Podemos apreciar CÓMO
perciben la calidad de nuestros servicios y productos. En fin,
podemos aprovechar para leer “bajo del agua”; esto es, para inferir
de lo que nos dicen, con palabras, gestos, actitudes, expresiones
corporales, sonrisas, etc., ¿QUÉ piensan de nosotros,
qué sentimientos inspiramos, qué emociones despertamos?
En fin, podemos también estructurar encuestas rápidas
y muchos otros instrumentos capaces de hacer que nos conozcamos
mejor, y que mejor escojamos y realicemos las oportunidades para
mejorarnos continuamente. También aquí tenemos una
cita de nuestros ancestros. Decían “Reconoce lo que está
a la vista, y lo que está escondido de vos, se hará
también evidente.”
3-.Cada vez
que tomamos una decisión, que hacemos una escogencia, sacrificamos
algo. Hay algo que perdemos, para ganar otra cosa.
Siempre hay
otras alternativas a las que, con la escogencia que hicimos, las
dejamos de lado, las “desaprovechamos” por alguna consideración
de costo / beneficio, implícita o explícitamente.
Eso ocurre tanto en el ámbito individual como colectivo.
En el ámbito individual, desde niños hasta adultos,
tenemos que hacer series de compromisos. Transamos una actitud
por otra. Aprendemos a agradar y, en el proceso, abandonamos o
reducimos la presencia de características de personalidad
que nos son naturales y que incluso nos gustan. Esto lo hacemos
por la simple razón de que no gustan a los demás
hasta el punto de perjudicarnos, y no dejarnos seguir avanzando.
Son compromisos, la más de la veces inconscientes, de “supervivencia.”
También
nos ocurre que conformamos un cierto comportamiento por el éxito
repetido que los mismos tuvieron en enfrentar y satisfacer las
demandas y desafíos del medio hacia nosotros. Pero, a medida
que esas demandas y desafíos van cambiando, y nosotros
no nos vamos retroalimentándonos y reajustándonos
conscientemente a esos cambios, distorsionamos. Y, por lo tanto,
nuestros comportamientos siguen repitiéndose, se hacen
tradición, a pesar de que cada vez satisfagan menos las
necesidades y desafíos en los que se fundan. En fin, en
cada nueva relación podemos apreciar elementos o características
que apreciábamos y tuvimos que abandonar. Pero, es cuestión
de, en esos casos, agradecer y aprender de esa realización
y no abandonar la línea de conducta que llevamos, si es
que todavía no es el tiempo de hacerlo. Necesitamos coherencia
y credibilidad. Para esto también tenemos que hacer compromisos.
No podemos cambiar a cada rato, sin irrespetarnos a nosotros mismos
y a los demás. (Aquí están las marcas, los
logos, los colores, los encabezados de nuestra papelería,
nuestra misma personalidad y características distintivas
y diferenciadoras etc.).
Aquí
recordamos una historia también de nuestros ancestros.
Una campesina llevaba al hombro un recipiente con granos, sin
percatarse que el mismo tenía un orificio. Al llegar a
su hogar, el contenido se había perdido totalmente. Esa
era la realidad. No podía lamentarse. Tenía que
enfrentarse con los hechos y, para el alimento de su familia y
ella misma, tenía que recurrir a otros medios. Así
nos pasa a nosotros y a nuestras empresas. Tenemos que hacer el
mejor uso posible de lo que tenemos, sin lamentarnos de lo que
perdimos o de lo que, bajo otras circunstancias, pudiéramos
haber tenido.
4-.La diferencia
entre el potencial que tenemos y el que creemos tener, es la distorsión
permanente en la que podemos estar viviendo, y es la brecha misma
que más recursos nos hace desperdiciar.
Por esta razón,
los análisis siempre actualizados de nuestras fortalezas,
oportunidades, desafíos y amenazas (FODA) son tan trascendentales.
No podemos, individualmente ni como empresarios, sustraernos de
tomar conciencia de nuestras fortalezas y de nuestras oportunidades.
Allí están nuestras ventajas comparativas más
preciadas, únicas y más difícil de imitar.
Nuestras debilidades
y amenazas, son importantes; PERO NO TIENEN que ocupar nuestra
atención más allá que para enfrentarlas,
como a incendios, en los momentos que accidentalmente se manifiestan.
Para eliminar a esas debilidades y amenazas, tenemos que concentrarnos
en hacer que nuestras FORTALEZAS sean cada vez mayores, más
sólidas, crecientes y confiables. Y, si prestamos cualquier
atención a nuestras debilidades, es para transformarlas
en fortalezas y no para ensimismarnos tratando de eliminarlas.
De igual forma, a las amenazas no tenemos que tratar de eliminarlas,
tenemos que esforzarnos por transformarlas en oportunidades. Y
a las fortalezas y oportunidades, originalmente tales o producto
de la transformación de debilidades o amenazas, tenemos
que prestarles toda nuestra atención.
ESTO ES FUNDAMENTAL.
Prestar atención o focalizar en algo, siempre implica dirigir
nuestras energías y las energías del medio que nos
rodea hacia la realización de la intencionalidad implícita
o explícita en lo que estamos focalizando. SI PRETENDIENDO
ELIMINAR, debilidades o amenazas, dirigimos y concentramos energías
en esos focos de atención, es probable que fortalezcamos
lo mismo que queremos eliminar. Y, consecuentemente, que hagamos
que, lo que menos queremos o más tememos, sea lo que se
transforme en realidad. Si hacemos esto, estamos desperdiciando
energías. Esto es, la energía que tendríamos
que estar direccionando y concentrando en lo positivo que queremos
realizar.
Y, realizando
lo positivo, esto es nuestras fortalezas y oportunidades, las
fortalezas y amenazas se disuelven por añadidura. En lo
más profundo de nosotros mismos, y en lo más profundo
de la cultura de nuestras organizaciones, esto lo sabemos; PERO
NUESTROS TEMORES, la falta de confianza en nosotros mismos y en
los que nos rodean, ---empleados o clientes internos, clientes,
proveedores y todos los demás con los que nos relacionamos---
nos lleva a, involuntariamente, fortalecer lo negativo y debilitar
lo positivo. ES fundamental, por lo tanto, espejarnos en esta
realidad, para realmente optimizar nuestro aprovechamiento del
pensamiento positivo. Por esta vía, aumentamos nuestros
éxitos, y aumentamos los éxitos de los que nos rodean.
Creamos un mundo mejor, en el que, nuestras empresas y nosotros
mismos, como parte de ese mundo, contribuimos a enaltecerlo y
no a desmerecerlo cada vez más.
5-.Vivimos
en un mundo de resonancia e interactividad global. Estamos sintonizados
con todo lo que nos rodea.
Esto es tanto
con personas como con cosas, en mayor o menor medida. Lo que hacemos
en un plano, repercute en los demás. Lo que nos ocurre
en nuestros hogares, se traslada a nuestros lugares de trabajo,
y viceversa. Nuestros estados de ánimo, individual o colectivo,
se trasladan a nuestros empleados, clientes, proveedores, y a
todos con los que interactuamos, directa o indirectamente.
Una descortesía
o mal trato a un empleado que no tiene relación alguna
con los clientes, puede llevar y generalmente lleva, a que este
empleado traslade estos mismos malos tratos o simples descortesías
a otros empleados, compañeros de ellos, que SÍ tienen
trato directo con los clientes. Y, por supuesto, esto lleva a
que ellos, a su vez, hagan lo mismo con esos clientes. Y que,
a la postre, la empresa y nosotros mismos nos perjudiquemos, dentro
y fuera de los lugares de trabajo y de nuestros hogares, generalizadamente.
Nuestras relaciones
o lo que aprendemos de ellas, si nos miramos e interpretamos lo
que en ellas se refleja sobre nosotros mismos y nuestras organizaciones,
son ventanas directas para mejor interpretar nuestros procesos
mentales, nuestros sentimientos, y nuestras emociones. Estas son
ventanas únicas para fortalecer nuestras inteligencias.
Esto es nuestra capacidad de pensar (IQ) o coeficiente intelectual,
nuestra inteligencia emocional o (EQ), y nuestra inteligencia
espiritual (emotiva y sentimental) o (SQ). Todos estos planos
se comunican entre sí. No es a través de nuestros
procesos del pensamiento, sino conjuntamente a través de
éstos y de nuestras emociones y sentimientos, que, individual
y colectivamente, logramos los éxitos verdaderamente duraderos,
edificantes, crecientes y sostenibles, individualmente y dentro
de nuestras organizaciones.
Al respecto,
nuestros ancestros nos decían que tenemos que conocer tanto
lo bueno como lo malo, para en efecto superar a ambos y encaminarnos
por el camino de lo realmente trascendente y unificador. Aprendemos
lo bueno tanto de lo bueno como de lo malo. Al igual que encontramos
lo malo, lo que tenemos que superar, tanto en lo bueno como en
lo mismo malo o indeseable. Toda experiencia, por mala que parezca,
si la sabemos aprovechar, es buena. Y, de igual forma, toda experiencia,
por buena que parezca, si la desaprovechamos y no aprendemos de
ella, es mala. Es así que hay “bendiciones disfrazadas
de maldiciones, y maldiciones disfrazadas de bendiciones.” ¡Sepamos
aprovechar de ambas, para nuestra realización personal
y empresaria!
6-.Corremos
siempre el riesgo de entusiasmarnos con algo prometedor, a tal
punto que nos lleve a descuidar o abandonar lo ya bueno que tenemos
entre manos.
Es tan común
y corriente, como cierta, la frase en la que la sabiduría
popular expresa esta realidad, diciendo “más vale pájaro
en mano que cien volando.” Individualmente y como emprendedores,
siempre estamos expuestos a este peligro, a este riesgo. Individualmente,
por un entusiasmo pasajero, podemos perder una familia sólida
y querida. En los negocios, por un entusiasmo casi a nivel de
espejismo, podemos caer en la dispersión e incluso en la
quiebra de un negocio próspero y prometedor. Estos son
también “espejos” en los que tenemos que mirarnos.
Siempre caminamos
tanto en la luz como en la oscuridad. Y, tanto como podemos encontrar
luz en la oscuridad, podemos encontrar oscuridad en la luz. Una
luz muy fuerte, puede encandilarnos y dejarnos en la más
completa oscuridad. Los entusiasmos desmedidos, pueden ser precisamente
eso, encandilamientos que nos precipitan irremediablemente al
abismo de las oscuridades. Y, del mismo modo, en el medio de la
oscuridad, de la incertidumbre, pueden encenderse nuestras luces
interiores, las luces de la reflexión y de la creatividad,
haciéndonos posible discernir entre lo conveniente y lo
que no lo es. Esto es, entre los “espejismos” y la realidad.
Navegamos
en un mundo de certidumbres e incertidumbres. Dentro de nosotros
mismos, en el silencio creador de nuestros mundos interiores,
discernimos mejor que con el encandilamiento del mundo exterior.
Tenemos que distribuir nuestro tiempo, nuestras energías,
en el estudio sistemático que, según lo que nos
enseña la ciencia actual, realizamos con el hemisferio
izquierdo de nuestro cerebro. Esto es, con la aplicación
de la lógica secuencial o cartesiana que, en el mundo de
los negocios, está o reside en los análisis de costo
/ beneficio, proyecciones de flujos estimados, coeficientes de
rentabilidad, análisis de sensibilidad, modelos macro y
micro econométricos de simulación y, en fin, con
la aplicación de la matemática a los negocios.
PERO A TODO
ESTO, lo tenemos que enfrentar con nuestra intuición, con
nuestro “olfato” empresarial. Esto es, con la aplicación
de la lógica “holística” o totalizadora e intuitiva,
que REALIZAMOS CON EL HEMISFERIO DERECHO de nuestros cerebros.
Como dicen los antiguos en este campo, “todos nacemos y tenemos
que transitar por dos caminos, el de la luz y el de la oscuridad.”
De nuestra capacidad de síntesis depende nuestra trascendencia
y, de nuestra trascendencia, depende nuestra realización
y éxito individual y empresarial.
7-.En fin,
al final, todas las anteriores reflexiones, son como caminos hacia
la realización de nosotros y nuestras empresas, toda vez
que, los cambios que imprimamos en las pautas de algún
tipo de relaciones, son cambios que, sin que nos lo propongamos,
serán también realizados exitosamente en todas las
demás relaciones, de nosotros y nuestras empresas, donde
las mismas pautas que cambiamos, seguramente también se
repiten.
Esto que parece
tan abstracto, no lo es tanto.
En todas nuestras
relaciones, muchas de nuestras pautas comportamentales y actitudinales
se repiten en diferentes planos y niveles de generalización.
Son pautas que resuenan y se sintonizan mutualmente en diferentes
planos. Concretamente, y haciendo un “salto cuántico,”
en cualquiera que sean nuestras relaciones dentro o fuera de la
empresa, dentro o fuera de nuestros lugares de trabajo, dentro
o fuera de nuestros hogares, o dentro o fuera de nuestros lugares
de entretenimiento, “TENEMOS QUE HACER Y DECIR DE LOS DEMAS, LO
QUE QUEREMOS QUE ELLOS HAGAN Y DIGAN DE NOSOTROS.”
Eso es sabiduría
básica. Eso es sostenible. Cualquier otra cosa o comportamiento
especulativo que no tenga esto en cuenta, tiene “patas cortas”
y, cada vez, con la “globalización y la transparencia creciente
que acarrea,” tendrá patas más y más cortas.
|