|
|
Potencialidades
y Vulnerabilidades de Nuestros Emprendimientos y Emprendedores,
en sus Ámbitos Ínter e Intra personales e Ínter
e Intra-organizacionales
Nuestras vidas
y organizaciones, dependen, en última instancia, de la
sabiduría con la que manejemos nuestras potencialidades
y vulnerabilidades. Tenemos siempre que mantenernos actualizados
y al día, con una visión clara sobre ¿cuáles
son los coeficientes "potencialidades / vulnerabilidades" con
los que nos manejamos en el conjunto y en cada una de nuestras
actuaciones más significativas, dentro de nuestros procesos
de toma de decisiones? ; y, por supuesto, en nuestros procesos
de realizar, evaluar, ajustar y reajustar esas decisiones de la
manera más adecuada y oportuna posible.
Para adentrarnos
en lo anterior; y para reflexionar y mejorar nuestros coeficientes
de "potencialidades / vulnerabilidades"; bien podemos recurrir
a hacernos una autocrítica constructiva y, en el proceso,
por una parte, a respondernos las distintas preguntas en los siete
puntos que siguen. Y, por la otra, a diseñar y realizar
efectivamente nuestras respuestas y compromisos, para, en respuesta
a nuestras autocríticas constructivas, sacar y hacer florecer
lo mejor de nosotros y nuestras organizaciones y emprendimientos.
Difícilmente
habrán emprendimientos fuertes y exitosos, con emprendedores
débiles y temerosos. Como en una cadena, los emprendimientos
no son más fuertes y vitales que aquellos de sus emprendedores
y asociados, identificados como los eslabones más débiles
de esas cadenas, que son los emprendimientos, cualquiera sea la
naturaleza de los mismos.
1-.)Arraigo
y estabilidad estructural básica.
¿Pertenecemos al medio en el que estamos? ¿Participamos
de su cultura por haber estado embebidos en ella una parte significativa
de nuestras vidas, o, por el contrario, pertenecemos a culturas
diferentes y, en la que estamos o en la que queremos arraigarnos,
es nueva y recién o hasta ahora estamos estudiándola?
¿Son nuestros hábitos coincidentes o de alguna manera
visible sincronizados con los hábitos que prevalecen en
la cultura donde queremos desarrollarnos? En otras palabras, ¿desconfiamos
o confiamos; nos confían o nos desconfían; pertenecemos
o no pertenecemos a la sociedad y cultura en las que estamos insertos;
nos aceptan o no nos aceptan; disponemos de suficientes recursos,
carecemos de ellos o los mismos nos son simplemente insuficientes;
estamos confiados o temerosos; en fin, tenemos o no tenemos capacidad
para adaptarnos o para adaptar el medio a nosotros?
2-.) Impulsos
básicos y primarios.
¿Nos conformamos, pasivamente, con lo que hacemos y tenemos;
o, por el contrario, estamos, casi inconteniblemente, siempre
dispuestos a mejorar y avanzar uno o varios pasos más?
¿Somos activos, desinhibidos, directos, empujadores, confiados,
independientes, buscados, ambiciosos, auto-críticos sagaces,
en fin, conocedores de nuestras limitaciones y potencialidades;
o, por el contrario, como individuos o como organizaciones, somos
pasivos, inhibidos, indirectos, esperanzados en que las cosas
vengan y se den, avergonzados, dependientes, incapaces de balancear
lo que damos con lo que recibimos o exigimos, sumisos, indefensos,
en fin, faltos de autocrítica y de una verdadera conciencia
de nuestras limitaciones y potencialidades?
3-.) Identidad
y autoestima.
¿Cómo y con qué vinculamos esta identidad
y autoestima, con lo que nos proponemos, con lo que hacemos, con
los comportamientos que desplegamos, con los resultados que obtenemos;
o, nuestra identidad y autoestima están más allá
y/o por encima de cualquiera de estas posibilidades? En otras
palabras, ¿nos aferramos a lo que queremos o a lo que la
vida y las circunstancias quieren de nosotros, a lo que queremos
de los clientes o a lo que los clientes quieren de nosotros? En
fin, ¿buscamos el éxito por la vía de desplegar
las actividades que mejor sabemos y siempre desarrollamos, para
a partir de allí buscar quienes quieren adquirirlas dentro
del mercado a nuestro alcance; o, por el contrario, primero procuramos
qué es lo que el mercado quiere y, sobre esa base, escogemos
o aprendemos lo que mejor podemos hacer? Aquí está,
por un lado, el poder de nuestras habilidades, sentido de responsabilidad,
empuje, perspectivas, competitividad; y, por el otro, están
nuestras incompetencias, faltas de compromiso, temores, limitaciones
e insuficiencias comparativas de competitividad. En fin, ¿cómo
realizamos y proyectamos nuestras potencialidades, fortalezas
y oportunidades; más que por encima y más allá
de nuestras insuficiencias, debilidades y amenazas, transformando
a estas últimas en sus contrarios o, en el proceso, disolviéndolas
naturalmente? O, en otras palabras, ¿cómo analizamos
y realizamos nuestros FODA’s (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades
y Amenazas) personales y colectivos?
4-.) Emotividades
y Asociaciones.
Frente a nosotros mismos y frente a nuestras asociaciones con
los demás, nuestra expresión emocional es tanto
o más importante o decisiva, que nuestras expresiones intelectuales.
De acuerdo a cómo nos sentimos, más que de acuerdo
a cómo pensamos, es que al final, individual y colectivamente,
actuamos la mayoría de las veces. ¿Cómo comunicamos
lo que sentimos más que lo que pensamos? Y, sobre esa base,
¿cómo logramos que nuestras emociones, lo que nos
mueve en la vida y en las organizaciones, se transmita e integre
con nuestros pensamientos, a través de lo que sentimos?
O, en otras palabras, ¿cómo evitamos que, en el
ámbito individual, nuestras emociones vayan por un lado
y nuestros pensamientos por otro; y que, en el ámbito organizacional
o institucional, lo formal e informal de nuestras estructuras,
valores, hábitos y actitudes, vayan en sentidos opuestos?
La integración fortalece y proyecta; la desintegración
nos debilita y nos hace involucionar. La primera se asocia con
el éxito, las segunda con el fracaso. ¿Cómo
optimizamos estos dos extremos en el ámbito de lo viable,
cambiando lo que hacemos, o modificando las circunstancias que
nos rodean? En fin, ¿cómo manejamos nuestras preferencias,
enojos, hostilidades, resentimientos, alegrías, exhuberancias,
serenidades, estoicismo, ansiedades, entusiasmos, depresiones,
pérdidas, abandonos, aislaciones, intimidades, las ayudas
que damos, las ayudas que recibimos, lo que damos, lo que aceptamos,
en fin, todo lo que nos ocurre y marca nuestro devenir cotidiano?
5-.) Sentidos
de la comunicación, de la oportunidad y de la disposición
a realizar.
En el ámbito ínter e intra de las comunicaciones
personales, organizacionales e institucionales, nosotros tenemos
que balancear nuestra capacidad de expresarnos, con nuestra capacidad
para escuchar y responder a los demás y a nosotros mismos.
De igual forma, nuestras organizaciones e instituciones, tienen
que sintonizarse dentro de sí mismas; y, sobre todo, a
partir de esa sintonía interior, tienen que sintonizarse
y responder al medio que las rodea, sirviéndole y siéndole
a dicho medio cada vez más necesarias y, casi diríamos,
imprescindibles. Para ambos, individuos y organizaciones, ¿cómo
balanceamos expresión con comprensión; hablar con
escuchar; empujar hacia delante con esperar; y, en fin, empuje
con aceptación?.
6-.) Percepciones,
Pensamiento, y Actitudes.
La certidumbre o incertidumbre absoluta no existen. Siempre, frente
a los hechos y circunstancias sobre las que tenemos que actuar,
tenemos que balancear u optimizar sabiduría y conocimiento
acerca de la naturaleza de la realidad y de las implicancias de
las distintas alternativas posibles y viables sobre esa realidad,
frente al desconocimiento, ignorancia, o superficialidad de nuestro
conocimiento acerca de esa realidad y las implicancias probables
de las distintas alternativas viables sobre la misma. También
tenemos que considerar, en el marco de nuestros análisis
y decisiones, un cierto balance entre, al menos: (1) el pensamiento
secuencial, lineal o cartesiano de nuestros conocimientos y análisis,
frente a nuestras intuiciones, sentidos, sentimientos o impresiones
fenomenológicas o emocionales; y (2) los pensamientos y
actitudes rígidas, obsesivas y/o conservadoras, frente
a enfoques flexibles, tentativos y siempre con la disposición
de cambiarlos sobre la marcha.
7-.) Propósito,
Convicciones, Capacidades.
El Contar con una Misión-Visión o propósito
de vida, varía entre lo esencial y lo conveniente. Pero
esto es de poco o ningún valor, si no entendemos, al mismo
tiempo, el grado en el que podemos controlar los acontecimientos
y circunstancias de nuestra vida, y el grado en el que dicho control
está fuera de nuestras manos.
Los 7 puntos
anteriores, son los centros básicos a través de
los cuales fluyen, hacia dentro y desde adentro hacia fuera, las
corrientes de energía que nos mantienen en sintonía
con nosotros mismos, individualmente y como colectivos humanos,
o que, por el contrario, nos bloquean o encapsulan del medio que
nos rodea.
Por supuesto,
las potencialidades y vulnerabilidades de nuestros emprendimientos
y emprendedores, tanto en sus ámbitos ínter e intra
personales e ínter e intra-organizacionales, son función
y dependen de que estos 7 centros estén o sean suficientemente
flexibles, abiertos y dúctiles, para que las corrientes
de energía (los recursos de todo orden y naturaleza) del
interior al exterior de nuestras personas, emprendedores, organizaciones
o emprendimientos, y viceversa, se mantengan fluidas y vitales,
al servicio de nuestra autorrealización y desarrollo sostenible
y creciente. Esta, más que una definición, es la
descripción y razón misma de ser, de lo que denominamos
éxito.
La intencionalidad
de esta presentación, reside en invitar a que, quienes
la escribimos la leamos, hagamos el ejercicio de evaluación
de nosotros mismos y de nuestros emprendimientos; para que, con
nuestras respuestas a estos ejercicios de auto-reflexión
y mejoramiento individual y colectivo, nuestras sociedades y el
estándar y calidad de vida de sus componentes, crezcan
y se consoliden cada vez más y mejor.
|