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La
Creatividad en La Vida y en Los Negocios:
¿una cuestión de sistematicidad o de espiritualidad?
La respuesta
no es una ni la otra. Necesitamos de ambos enfoques. Con la sistematicidad
podemos llegar a la espiritualidad. Con la espiritualidad, podemos
enriquecer la sistematicidad. Y, con ambas combinadas y potenciadas,
podemos estimular nuestra creatividad. De este modo, con esa creatividad
producto de nuestra razón y de nuestro espíritu,
nosotros podemos mejor realizar nuestras vidas, nuestras organizaciones,
nuestras instituciones, y nuestros negocios.
Vivimos, sin
darnos cuenta suficientemente, en una matriz cuántica (y/o
sacra) de infinitas potencialidades y posibilidades, con la que
a veces nos conectamos, pero las más de las veces no. En
esa matriz cuántica o sacro-cuántica no existe el
tiempo ni el espacio. Con ella nos conectamos, como los buenos
artistas, cuando tenemos una inspiración. Y, esas inspiraciones,
intuiciones o como le queramos llamar, por lo general, nos vienen
y no las manejamos. La parte aburrida y demasiado abstracta de
la sistematicidad, bien puede ser el uso de un cuadro de doble
entrada, lo que también es una matriz, para forzar estados
de inspiración. Sin embargo, no digo que, por este medio
de la rigurosidad, siempre se logre la creatividad necesaria para
realizar nuestras vidas y para actualizar nuestras organizaciones
y negocios con las demandas y desafíos de los tiempos y
circunstancias siempre cambiantes. Pero, la utilización
de éste y otros instrumentos rigurosos y sistemáticos,
son mejor que nada. Son por supuesto mejores que el abandonarnos
a lo que venga.
Ahora bien
¿cómo nos conectamos con ese espacio de infinitas
potencialidades y posibilidades, como para de allí derivar
nuestras creatividades más innovadoras y completas?
Muy esquemáticamente,
podemos acceder al mismo por la dura tarea del manejo de técnicas
y matrices o cuadros de doble entrada, heurísticamente
inspiradores como los que aquí sugerimos. O, alternativamente,
por la vía de la meditación profunda y de una sana
disciplina de vida. ¿No vieron o están al tanto
de la importancia que dan a la meditación trascendental
(TM) en el desarrollo de los ejecutivos de las grandes empresas
de Forbes en EEUU y Europa?
La primera
de las vías, la de las matrices y técnicas como
las de tormentas de ideas, mapeos mentales y otras por el estilo,
las dejo enunciadas y no las cubro en este corto ensayo-mensaje.
Estas técnicas son tal vez demasiado académicas
e incluso” matematizables” en, por ejemplo, lo que se conoce como
análisis factorial.
La segunda
vía, la de la meditación y disciplina de vida, es
una vía rica e infinitamente más abarcadora y trascendente
que la anterior. También, ésta es un vía
muy poco tratada en los libros y escritos sobre el desarrollo
y realización de empresas y organizaciones de todo tipo.
Estos temas son más bien tratados, casi exclusivamente,
en los escritos sobre psicología transpersonal. Pero, la
verdad es que, si estos temas son tan importantes para el desarrollo
de las potencialidades de nosotros como individuos, los mismos
no pueden ser menos importantes en el desarrollo de nuestras organizaciones.
Estos temas, aunque no muy tratado últimamente, son los
temas que enriquecieron, humanamente, la literatura de Management,
con autores de la talla de Maslow, Herzberg, McClelland y otros.
Últimamente, esto está reviviendo. Y, claramente,
lo vemos en los trabajos de Goldman, Zohar, Sinetar y otros, en
tono a la inteligencia emocional y a la inteligencia espiritual,
como partes inescindibles de la inteligencia integral de nosotros
y nuestros organizaciones.
Respecto a
esta segunda vía, muy esquemáticamente menciono
algunas de las principales orientaciones, casi místicas,
para implementarla.
Primero, es
tomar conciencia de ese "espacio" (entre comillas porque no tiene
dimensiones espacio temporales) cuántico sacro o sacro
cuántico de infinitas posibilidades y potencialidades,
al que tenemos que tratar de acceder y al que debemos tratar de
“enchufarnos,” principalmente a través de la meditación,
y, en la meditación, a través de alcanzar algún
tipo de silencio interior.
Segundo, tomar
conciencia que, como humanos, estamos conectados unos con otros
y con todo lo que existe en el universo y en cualquiera de sus
reinos. Y, habiendo tomado conciencia de esta realidad, darnos
también cuenta que cualquier pensamiento que tengamos,
que cualquier emoción o sentimiento que experimentemos,
y que cualquier acción que emprendamos, es energía
en movimiento y orientada a lo que nos rodea. Esto implica que
nada de lo anterior está libre de tener impactos, buenos
o malos, sobre los demás, humanos o no humanos, vivientes
o no vivientes. Y que, siendo ésto así, esos impactos
sobre seres o cosas, siempre vuelven a nosotros, multiplicados
varias veces más, trayéndonos más bienes
y afluencias que las que produjimos, o más daños
y perjuicios que los que infligimos.
Por lo anterior,
es tan sabia y vieja la idea místico religiosa que, por
conveniencia si no lo podemos hacer por convicción, tenemos
que hacer y decir de los demás, sólo aquello que
queremos que los demás nos hagan o digan de nosotros. Eso
es sabiduría. Y, en el mundo que vivimos, esto será
cada vez más evidente. Esto es, recibimos de lo mismo que
damos, bueno o malo, y dejamos de recibir, de lo mismo que mezquinamos.
DAR PARA RECIBIR.
Tercero,
la ley de la partida doble, muy parecida a lo anterior., es como
si Lucas Pacciolo, el inventor de la partida doble en la contabilidad,
hubiera sido, además de monje, un verdadero místico
también. En este enfoque de la partida doble, todo lo que
entra equivale a lo que sale. Lo que entra es deudor, y lo que
sale es acreedor. En otras palabras, de aquí para adelante,
tenemos que sembrar buenas semillas para tener buenas cosechas.
Y, respecto a las semillas equivocadas que sembramos en el pasado
o a la falta de cuidado que dimos a esos cultivos, en el presente,
tenemos que enfrentar y enmendar los resultados que no nos gusten.
Pero, lo que no podemos dejar de hacer, es ignorar el presente,
o detenernos ensimismadamente en lo "que pudiera haber sido y
no fue." Y, respecto al futuro, tenemos que hacer y cuidar de
lo que tengamos que hacer y no ensimismarnos con preocupaciones
y temores acerca de, si vendrá o no bien la cosecha. Hagamos
bien lo que tengamos que hacer ahora y lo demás vendrá
por añadidura.
Lo cuarto
es, reconocer que, como en la naturaleza, tenemos que lograr lo
más con el menor despliegue posible de energías
y recursos. La naturaleza así lo hace. Así lo podemos
hacer nosotros, viviendo el presente y utilizando el pasado, no
para anclarnos en resentimientos; pero sí para aprender
de él. Y, por supuesto, utilizando el futuro para desarrollar
perspectivas hacia las cuales avanzar desde el presente, y no
para alimentar temores. No hay mayor temor que el temor patológico
a los temores.
La quinta
es la de saber expresar nuestras intenciones. A esas intenciones,
las que lógicamente tienen que ser congruentes con la sabiduría
de amar al prójimo como a uno mismo, tienen que ubicarse,
en la brecha que seguro hay entre uno y otro pensamiento durante
nuestras meditaciones. Allí, en esa brecha, está
nuestro acceso al reino cuántico sacro o sacro cuántico
de infinitas potencialidades y posibilidades.
La sexta,
y no me extiendo más, es la de dejar que los procesos se
desenvuelvan. No tenemos que abrir el horno para ver si el suflé
se está o no levantando. Paciencia, tolerancia, confianza,
y otras virtudes por el estilo son esenciales.
En este marco,
la séptima, o última en esta lista, no en la realidad,
está en "el hacer" todo ésto, comprometida y apasionadamente,
con un verdadero sentido de propósito y misión.
Este es un
marco para desarrollar la creatividad. Esto nos facilita el pensamiento
"lateral," de DeBono, uno de los escritores más conocidos
en materia de cómo desarrollar la creatividad. Él
utiliza muchas de estas técnicas.
Por último
y terminando, ¿qué es pensamiento "lateral"? ya
que aquí lo mencionamos casi al pasar. PENSAMIENTO LATERAL
IMPLICA SALIRSE DE LOS ENSIMISMAMIENTOS EN LOS QUE UNO ESTÁ;
Y, VIENDO A LA SITUACION DESDE AFUERA, DESDE OTRA PERSPECTIVA,
"LATERALMENTE" REVISARLA. Y, ASÍ, LOGRAR GRADOS DE CREATIVIDAD
E INNOVACIÓN QUE, ANTES, POR NUESTRO ENSIMISMAMIENTO O
FIJACIONES, NO NOS PODIAN LLEGAR.
DE BONO PRESENTABA
UNOS BUENOS EJERCICIOS. EL DE LOS SOMBREROS. ESTO ERA PARA QUE,
EN UNA REAUNION, CADA UNO DE LOS PARTICIPANTES SE PUSIERA EL SOMBRERO
DE, FRENTE A CUALQUIER SITUACION, "EL ACUERDO" (NO RECUERDO LOS
COLORES DE CADA SOMBRERO), LUEGO EL "DEL DESACUERDO" Y, CREO QUE
EL ULTIMO, ERA EL "DE LA DUDA;." Y, CON CADA SOMBRERO, EL QUE
SE LO PUSIERA TENIA QUE, PRIMERO, DEFENDER ESA CUESTION, LUEGO
ATARCALA CON IGUAL PASION, Y AL FINAL DUDAR DE LA MISMA DE FORMA
SIMILAR.
En fin, podemos
o no asumir la responsabilidad de desarrollar deliberadamente
nuestra propia creatividad y la de los que nos rodean, o abandonarnos
a la espera que la misma nos venga como inspiración en
cualquier momento, o nunca.
Del mismo
modo, podríamos hablar de lo que la ciencia ahora conoce
de las funciones de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro.
Con el izquierdo, si lo desarrollamos suficientemente, enfrentamos
la sistematización y rigurosidad secuencial de los ingenieros.
Con el derecho,
también, si lo dejamos crecer, ejercitándolo diariamente
y a cada instante, desarrollamos las intuiciones holísticas;
y, con ellas, la creatividad. Combinando ambos, ésto es,
responsabilizándonos para que nuestros dos hemisferios
trabajen al unísono y armónicamente, no uno en contra
del otro, podemos ser aun mucho más creativos.
Y, adicionalmente,
además de ser capaces de crear, con el funcionamiento apropiado
de la sistematicidad del hemisferio izquierdo, podremos incluso
implantar, implementar, dar seguimiento, revisar y mantener actualizadas
nuestras creaciones; y nuestra capacidad para seguir creando y
gestionando la implementación adecuada y oportuna de las
mismas.
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