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¿Quién
está haciendo dinero en Internet?
¿Por qué hay tan pocos que lo hacen?
¿Qué nos espera?
En verdad
no creo que haya mucho que preguntarnos, ni por supuesto mucho
de qué sorprendernos. En los negocios siempre fue así.
Sin peligro
de equivocarnos mucho, antes y ahora, de cada 1000 emprendimientos
que se inician en el mundo, no más de 5 sobreviven el quinto
año de vida. Y, de los que sobreviven los 100 años,
saquemos el %. Además de Coca Cola, en todo el mundo, no
hay mas de un par de docena o menos. De cuando dejé Tucumán,
en Argentina, hace 40 años, al Tucumán que encuentro
ahora, las empresas que sobrevivieron o que no se redujeron a
su mínima expresión, están, más o
menos, en este rango de porcentajes.
¿De
qué nos sorprendemos entonces? En el caso de Internet,
los números son inmensamente mayores, casi cada uno de
los internáutas, sin mayores inversiones, podemos montar
un emprendimiento. Hipotetizaría que, en términos
porcentuales, el índice de fracaso no es mayor que en los
negocios fuera de Internet.
Ahora bien,
por supuesto, en números absolutos, es enormemente mayor,
tal como no podía dejar de serlo. Es como en la naturaleza,
¿cuántos espermatozoides se frustran y no llegan
a transformarse, junto con el óvulo, en un ser viviente,
en cualquiera sea la especie de mamíferos que queramos
considerar? En la Internet, donde la red es un tipo de sistema
neuronal, en el que observamos una cierta emergencia de modelos
nuevos distintos a los iniciales, todo esto se potencia. Solo
una mínima proporción de los "emprendimientos" sobrevive.
De igual forma, de entre todas las ideas que se nos ocurren a
lo largo de la vida, ¿cuántas llegan alguna vez
a concretarse?
Hace como
30 años apareció un cuento en la revista Planeta.
Este cuento decía que un niño había encontrado
una bola de cristal en la que todo lo que se le ocurría
tomaba forma dentro de la bola. Pero que, casi todo eso que se
formaba, casi de inmediato se destrozaba, dándole al niño
la enseñanza del ¿por qué había fracasado?,
de qué era lo que había pensado mal o incompleto,
para que, la próxima vez, lo hiciera mejor.
En términos
de las teorías de la enseñanza/aprendizaje, esta
bolita daba al niño una retroalimentación inmediata.
No podía echar la culpa o otro por lo que había
pensado mal o incompletamente. Con esta, ayuda, el niño
aprendía y crecía rápidamente. A esta altura
el tío, que era muy curioso, se dio cuenta que, un instrumento
así, no podía ser de la tierra. Y, dándose
cuenta de eso, quiso quitar ese instrumento a su sobrino, toda
vez que, si este pobre niño llegaba a perfeccionar sus
mecanismos de pensamiento, según él, no pertenecería
mas a la familia ni a nuestra especie,. Pero ya era tarde. El
niño habiendo perfeccionados sus mecanismos de pensamiento
más allá que sus congeneres, se desvaneció
antes sus ojos. Se había ido, vaya a saber dónde
Este es un
cuento. Pero con los "emprendimientos" pasa lo mismo. Sólo
aquellos que se ajustan a la realidad y son producto de un pensamiento
completo, prosperan y perduran. Los demás, son estrellas
fugaces que, en un abrir y cerrar de ojos, se desvanecen, toda
vez que, por una u otra razón, jamás llegaron a
tener substancia alguna.
¿Qué
hace que los "emprendimientos" sobrevivan y perduren? Como siempre,
en Internet o fuera de Internet, sobreviven aquellos proyectos
que, conscientes de sus fortalezas y oportunidades reales, identifican
y explotan eficiente y efectivamente, sus ventajas comparativas,
únicas, diferenciadas, atractivas y buscadas por quiénes
pueden permitírselas y pagarlas suficientemente..
Con lo anterior,
los emprendimientos, fuera o dentro de la Internet, comienzan.
A partir de allí, para consolidarse y perdurar, tienen
que, segundo, proclamar, con igual o mayor eficiencia y efectividad,
los productos o servicios derivados de esas ventajas comparativas
únicas diferencias y apetecibles, entre los segmentos de
clientes potenciales o imaginables, dentro o fuera de la Internet,
en términos tales que, los individuos integrantes de esos
segmentos, jamás puedan decir que NO. Esto es el marketing.
Ningún otro marketing funciona.
Pero lo anterior,
sigue siendo el comienzo. Lo tercero es que, tanto lo primero
como lo segundo, entrelazado inextricablemente como en un solo
SER, mejoren y se ajusten mutuamente y al medio en el que se desenvuelven,
continua, sostenida y crecientemente. Jamás pueden quedar
sin mejorar. Hoy tienen que ser, siempre, mejor que ayer, y no
tan buenos como mañana, y así sucesivamente. Nada
menos que esto, puede ni podrá jamás funcionar.
No basta hacer
algo excelentemente. En forma continuada y sostenida, tiene que
hacérselo extraordinariamente. Esto es un proceso continuo
de mejoramiento y perfeccionamiento inacabable y, de igual forma,
de administración de la calidad total de todos y cada uno
de los procesos y subprocesos responsables de los productos y
servicios, finales e intermedios.
No importa
el control final. El control final es la cereza del helado. Es
lo último. Pero lo único importante es que, por
el control y atención a los procesos y subprocesos, los
productos finales e intermedios tengan que ser extraordinariamente
excelentes, sin ninguna otra alternativa de por medio.
Lo cuarto,
es que, en el marco de estos procesos, cada vez mas globalizados
y competitivos, hagamos un verdadero culto de LA ATENCION PERSONALIZADA
Y REAL AL CLIENTE Y SUS NUCLEOS DIRECTOS O INDIRECTOS, contando
con una transparencia más transparente que la del mejor
cristal imaginable. Cualquier cosa menos que ésto, más
a la corta que a la larga, nos lleva a la canasta de desperdicios
de los emprendimientos fallidos en el mercado.
Esto último,
implica, la sabiduría de cultivar una honestidad casi a
ultranza. Cualquier cosa menos que ésto, si alguien nos
aventaja antes, es suficiente para hacernos fracasar ruidosamente.
Esto, tal vez no sea tan visible en los negocios comunes no globalizados
ni tan competitivos. Pero, amigos, ¿qué puede ser
más globalizado y competitivo que los "emprendimientos"
en la Internet? Desde un principio están en el escaparate
mundial. Necesitamos, en Argentina, verdaderos "shocks" de confianza
para comprender esto y ambientarnos a esta realidad. Espero equivocarme.
También
dudo que, al menos por el momento, hasta que no aprendamos, haya
una proporción significativa de negocios latinos exitosos
en Internet. Pero, ¡Dios Quiera!, espero estar totalmente
equivocado. Quiero sorprenderme. ¡¡¡¡¡Sorpréndame!!!!!
Por favor, ¡¡¡sorpréndame!!!
Al final,
el quinto punto es que, hagamos todo ésto, con una verdadera
cultura que combine, la pasión, el enamoramiento total
y completo con lo que estamos haciendo, y con la orientación
a hacer lo que hagamos con un compromiso vital a utilizar la menor
cantidad posible de recursos, para obtener con los mismos, la
mayor cantidad posible de productos y servicios excelentes: y
al mismo tiempo, que, en el proceso de generar esos productos
y servicios excelente, después de cada ciclo, estemos mejores
que antes de haberlo completado, para que, en los próximos
ciclos, hagamos todo ésto cada vez mejor.
En la preparación
y evaluación de proyectos de inversión, no importa
que estén fuera o dentro de Internet, tienen que funcionar
los puntos anteriores. Y sobre todo, tenemos que tener los números
muy claros y muy entroncados con la realidad. No podemos fantasear.
Los negocios que caen, que cayeron y que seguirán tumbándose
inexorablemente, dentro y fuera de la Internet, fantasean, no
hacen los números, no cumplen con sus deberes de emprendedores,
no tienen en cuenta todo lo anterior. O, si lo tienen en cuenta,
seguramente, en este mundo globalizado y competitivo, no los tienen
tan bien en cuenta como sus competidores.
Y, esto es
saludable para la economía y para el mundo. Para el beneficio
de todos, "zapateros a tus zapatos." Es muy saludable que los
ineficientes salgan o salgamos del mercado. Hace falta que los
que no contribuyan o no contribuyamos al desarrollo de nuestro
medio y, en este caso, de los negocios en Internet, que al menos
no estorben o no estorbemos.
¡Este
es el realismo que las circunstancias demandan!.
Además
y para completar, entre líneas de todo lo anterior, está
el sentido de oportunidad. Muchos negocios en Internet, aparecieron
y engañaron, tal vez inadvertidamente a los que invirtieron
en ellos, antes que tuvieran realmente una oportunidad para hacer
negocios. Algunos de esos, tal vez como en el caso de Amazon,
en el futuro pueden al final rehabilitarse. Yahoo tal vez haga
otro tanto, aunque no estoy tan seguro. Pero, muchos otros, siguieron
ya la ley de los espermatozoides; no “embocaron” y están
o, prontamente, estarán descartados.
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