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  Última actualización 05-11-2007 Publicación sobre marketing, publicidad, e-commerce, diseño y promoción en Internet  
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Febrero de 2001


Dr. Alberto D.R. Salinas-Goytía
CPN - Consultor Internacional
http://tucma.com/dsalinas
dsalinas@sol.racsa.co.cr
dsalinas@hotmail.com

 

¿Por qué hay empresas de un mismo rubro que funcionan mejor que otras?

 

Porque esas empresas, nos demos o no cuenta, satisfacen a sus clientes, y tal vez a nuestros propios clientes, mejor que nosotros.

Más allá de esta generalización, que difícilmente puede no ser cierta, podemos hacer una generalización aún mayor, la que, por nada, es menos verdadera y cierta. NUNCA TIENE LA CULPA LA SITUACION U OTROS FUERA DE NOSOTROS MISMOS. Las empresas que andan mejor que nosotros es porque, definitivamente, hicieron mejor que nosotros sus tareas.

Reaccionamos a las circunstancias desde la perspectiva de nuestra comprensión de las mismas. Y, nuestra comprensión de las mismas, es función de nuestras creencias, fijaciones y, en última instancia, de nuestra capacidad de autocrítica y análisis. Concretamente ¿qué tenemos que hacer? Como ya lo dijéramos antes, son nuestros clientes los que nos tienen que decir, o de los que tenemos que aprender, ¿qué tenemos que hacer por ellos?

¿Que hacer?

En primer lugar tenemos que crecer y establecernos sólidamente. Entre los principios básicos de cualquier economía, incluso la economía doméstica, es "zapatero a tus zapatos;" "nunca gastes más de los que te ingresa;" "no te endeudes innecesaria o alegremente;" "no corras riesgos innecesarios o riesgos de los que no tengas escapes previstos y pérdidas posibles siempre fáciles de recobrar;" "ten siempre tus reservas;" "siempre actúa como si tus reservas no existieran, como si esas reservas no te pertenecieran en absoluto, y como si fuera imposible acceder a ellas;" "nunca pongas ni tengas todos tus bienes en una misma parte;" "jamás todos los huevos en una misma canasta;" "diversifica tus riesgos y tus reservas;" "no consideres las ganancias de tu empresa como ganancias tuyas;" "no retires de tu empresa más de lo que vos o un patrón muy estricto te pagaría por el trabajo que haces y por lo que son la situación real de tu empresa y de la economía en su conjunto dentro del medio específico en el que te desenvuelves;" en fin, manéjate con una solidez financiera a ultranza.

Si tus normas de conducta se ajustan a lo anterior, o cuando más se aproximen a las mismas, seguramente mayores serán los chances de que seas vos, tu empresa, la que, en tu rubro, funciona mejor que las demás.
Pero, por supuesto, esto no es suficiente. Nada que se queda en los extremos puede serlo. Tienes que ser así de sólido financieramente; pero no puedes ser falto de visión y de previsión. Tienes que estar al tanto de lo que pasa en el medio que te desenvuelves. No puedes darte el lujo que los avances en tu rubro te tomen de sorpresa. Tienes que prever los cambios que se vienen, y tienes que anticipar, aunque no en demasía, los ajustes que tienes que hacer para acomodarte y aprovecharte de esos cambios. Y, tienes que hacer todo ésto en tiempo y forma; no antes de tiempo, no demasiado después.

Tus principios a nivel individual, y la cultura colectiva a nivel de todos los que colaboran contigo en tu empresa, tiene que ser conducente al éxito. Tienen que estar siempre en sintonía con tus clientes y con tus proveedores. Ellos son tus socios. Y, entre tus clientes, los más importantes de todos ellos, son tus propios empleados. A través de ellos, es que te conocen y conocerán en la comunidad. Ellos como grupo, ven y se relacionan con un mayor número de clientes que con los que vos, individualmente, jamás podrás relacionarte. Son ellos, por lo tanto, tus empleados, sus parientes y sus círculos de amigos y conocidos, tus principales promotores, o detractores. ¿Lo dudas?

En segundo o en igual lugar que tus empleados, sus familias y círculos de conocidos, están tus clientes actuales y sus respectivas relaciones. ¡Tienes que estar siempre actualizado, al día, con lo que ellos quieren y con cómo lo quieren! ¿Lo haces? ¿Lo haces siempre? ¿Es parte de tus hábitos y de los hábitos individuales y colectivos de todos los que trabajan contigo? ¿Estás seguro?

Y, cerrando esta apretada síntesis, como en una trilogía, está tu capacidad empresaria para mantener niveles de excelencia superiores a los de tus competidores; y para mantenerte, al mismo tiempo, posicionado en la mente de tus segmentos de clientela, como el empresario que se diferencia positivamente de todos los demás. Esto es, tu capacidad para que te reconozcan como el empresario que, en tus rubros, les ofrece, y brinda y cumple con sus necesidades antes y después de cada venta o servicio que contratan contigo, mejor que todos los demás con los que puedan compararte.

Conclusión

Como ves, no hay por dónde equivocarse. Esta son algunas de las razones o conjunto de razones que justifican que, en un mismo ramo o rubro, hayan empresas que funcionan mejor que otras.

En efecto, para las empresas que más se aproximan a estos conceptos y a otros vinculados que se desprenden de los mismos, las situaciones llamadas "malas" o de "crisis" son realmente bendiciones. En esas situaciones se benefician no solamente por las cosas que hacen, sino también por lo que sus competidores dejan de hacer o hacen o venían haciendo mal.

En épocas de bonanza, en las que la disciplina financiera no aparece tan imprescindible, la bonanza misma impide que las malas prácticas o las prácticas no tan estrictas, hagan crisis y desemboquen en sonados fracasos. Los indisciplinados, pueden gastar alegremente o no cuidar de sus gastos suficientemente. Pero, en la medida que así lo hacen, tienen menos reservas, o directamente carecen de reserva alguna. La bonanza sigue, eso no se nota. Pero, a la primera de cambio, cuando esa bonanza disminuye, las reservas hacen falta. Los proveedores dejan de financiarnos o nos financian en menor cuantía. Los intereses de los bancos suben o la liquidez de los mismos disminuye. En fin, las condiciones varían y tenemos que valernos, más que antes y por algún tiempo, de nuestros propios recursos. Y, para complicar más el panorama, las ventas disminuyen. Las "vacas flacas" están con nosotros. Y, nosotros, sin reservas.

Los que las tienen, los que aprovecharon las "vacas gordas" para acopiarse sólidamente de reservas, están definitivamente en una mejor situación. Y, lo que es mejor para ellos, están en condiciones de compensar disminuciones de ventas, con la apertura de nuevos puntos de venta. Pueden hacer un mejor uso de sus reservas y, al hacerlo, se posicionan.

En los períodos de "no bonanza" o de "crisis", los que no fueron suficientemente previsores, no pueden hacer lo mismo y, por la fuerza de las circunstancias, salen del mercado o sobreviven, debilitándose cada vez más y en mayor profundidad. Los que fueron suficientemente previsores, los que más se aproximan en sus comportamientos a lo que señaláramos anteriormente, cuando vuelve la bonanza, están posicionados; y, con sus nuevos puntos de venta, más la recuperación o simple aumento de las ventas, en esos nuevos puntos y en los anteriores, pasan a crecer y consolidarse explosivamente.

En fin, en un mismo y diferentes rubros, siempre habrán empresas y emprendedores que se destacan, y otros que desaparecen. Los que se destacan, serán los más disciplinados, los que más se apegaron en sus comportamientos a la disciplina empresaria que, en pocos brochazos, describimos brevemente en los párrafos anteriores.

Las crisis y turbulencias siempre limpian el mercado de los empresarios que menos hacen por él. Esto es, de los que, metidos a empresarios, no son realmente tales. Y, en la realidad, son malos empleados de ellos mismos. Pero, como ellos no pueden despedirse a ellos mismos, el mercado los despide de su seno.

Esto es lamentable, más allá de cualquier ironía, porque estos empresarios que así actúan inapropiadamente, no sólo se perjudican a si mismos, sino que, lamentablemente, son responsables de la destrucción de fuentes de trabajo y empleo que podrían haberse mantenido. Son también responsables del desperdicio de recursos y riquezas de todo orden, que bien podría haber sido destinada a producir más riqueza y bienestar común para toda la sociedad.

Concluyendo y mirando hacia el futuro, los empresarios que hacen mal uso de sus recursos y de los recursos puestos en sus manos, tendrían que ser sujetos de figuras delictivas, como lo son en el caso de las quiebras fraudulentas o culposas. O, como en el caso de algunos códigos civiles, esos empresarios tendrían que ser asimilados a la figura del "pródigo" y, legalmente, retirarles la administración de sus propios bienes, antes que, destruyéndose a si mismos, terminen eliminando, innecesariamente, fuentes de trabajo con todos los perjuicios colaterales que eso significa para la sociedad.

  Dr. Alberto D.R. Salinas-Goytía
CPN - Consultor Internacional
http://tucma.com/dsalinas
dsalinas@sol.racsa.co.cr
dsalinas@hotmail.com
   
 
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