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Márketing
Directo y Fidelización de Clientes: Compromisos, Educación
y Cultura
El objetivo
de toda acción concreta de marketing directo, reside en
abrir y no en cerrar puertas; y, por supuesto, consiste en cerrar
operaciones de ventas y de compromisos, que, mucho más
allá de esas operaciones puntuales, se extiendan a la fidelización
creciente de esos compradores, con nuestra empresa y de por vida.
¿Qué
es al menos algo de lo que demanda de nuestros equipos el logro
de este objetivo? O ¿Cómo abordamos este desafío?
Pues bien,
el objetivo primordial, siempre, reside en que, nuestro cliente
NUNCA se equivoque; y en que, nosotros jamás nos aprovechemos
de sus desconocimientos o equivocaciones.
Un cliente
que no sabe lo que necesita, puede ser, tal vez, inducido a comprar
lo que no satisfará sus necesidades reales. Pero ¿qué
pasará cuando descubra cuáles son ellas?.
Entonces,
seguramente, aunque sepa que él es en parte responsable
por esa situación; de cualquier manera, trasladará
ese descontento hacía el vendedor y la empresa que lo induzco
a comprar, lo que no necesita o lo que no satisface sus reales
necesidades tanto como pudieran haber sido satisfechas.
Aquí
está la diferencia entre vender por una sola y única
vez, o en aprovechar la venta para hacer un cliente fiel que,
mientras pueda, nunca nos dejará y, siempre que pueda,
nos recomendará otros compradores con iguales o similares
potenciales a los suyos para fidelizarse con nosotros, con nuestra
empresa.
Ponemos una
sola ilustración. Si estamos en el negocio de artículos
para el hogar, y alguien quiere comprar una heladera u otro artefacto,
antes de ofrecerle o inducirle a comprar cualquier producto específico,
necesitamos hacer al cliente una serie de preguntas. Por ejemplo,
algunas de ellas podrían ser, ¿cuántas personas
viven en la casa y cuántas de ellas se servirán
de ese artefacto,? ¿cuáles son las comodidades y
dimensiones de las que dispone para ubicar ese producto,? ¿qué
uso necesita darle y qué le va dar?, y, en fin, otras series
de preguntas para identificar las necesidades objetivas y subjetivas
de esa persona y de su núcleo familiar respecto a ese producto,
o, si ese resultara no ser necesario en absoluto, respecto a cualquier
otro producto a disposición o no de la empresa, que satisfaría
mejor las necesidades reales de ese cliente en potencia.
Más
vale perder una venta , que vender por una sola vez y perder a
esa persona como un futuro y potencial cliente fiel de nuestra
empresa. No vale la pena venderle al precio de luego tenerlo como
una persona descontenta y resentida con nosotros.
Para lograr
todo lo anterior, necesitamos establecer un programa de educación
y sinergización continua con todos nuestros equipos ampliados
de trabajo (dueños, jefes, empleados o clientes internos, proveedores,
prestadores de servicios tercerizados, y clientes).
Un
Plan de Trabajo
En otras palabras,
1. Tenemos
que generar conocimiento, sensibilidad e interés con el
flujo del proceso de preguntas necesarias para saber y para poder
responder y satisfacer a las necesidades de nuestros clientes.
2. Tenemos
que convertir nuestro conocimiento de producto en soluciones originales
y únicas a las necesidades y problemas de nuestro cliente
en perspectiva..
3. Tenemos
que interpretar en nuestro cliente en perspectiva, sus intereses
primarios, y los motivos dominantes que lo pueden impulsar a comprar
y comprometerse.
4. Tenemos
que resolver las objeciones legítimas del cliente; no tenemos
que eludirlas o hacerlas que queden de lado o pasen desapercibidas.
5. Tenemos
que reconocer y responder adecuada y oportunamente a las señales
de compra. Tenemos que hacer ésto, por lo menos, a través
de series de preguntas evaluadoras.
6. Tenemos
que utilizar y mejorar nuestras habilidades para la venta telefónica
y por otros medios tecnológicos modernos para no interrumpir
el diálogo ni desaprovechar los impulsos de nuestros compradores
en potencia.
7. Tenemos
que aprender y utilizar efectivamente, métodos para "indagar"
y "relacionar" lo suficiente como para no desaprovechar oportunidades
para fidelizar clientes y, en el proceso, cerrar ventas efectiva
y rentablemente. No al revés, ésto es, vender y
en el proceso perder o hacer imposible que ese comprador se fidelice
con nosotros.
8. Tenemos
que aprender a fijar metas, manejar los tiempos, a monitorear
resultados, a hacer ajustes sobre la marcha, y a utilizar estos
procesos sistemática y flexiblemente, no para encasillarnos
o encerrarnos innecesariamente, sino para flexibilizarnos, proyectarnos
y potenciarnos a identificar y aprovechar mejor las oportunidades
de nuestro negocio y el medio que lo rodea.
9. Tenemos
que aprender a realizar una comunicación de ventas persuasiva
y jamás engañosa o ignorante de la verdadera necesidad
de nuestros clientes.
10. Tenemos
que adquirir estrategias cada vez mejores y más efectivas
para desarrollar nuevas cuentas y, principalmente, para que las
cuentas de nuestros clientes actuales sean cada vez más
rentables y fuente de la adquisición de otros clientes
tanto o más fidelizados que ellos mismos.
11. Tenemos
que desarrollar, mantener y refinar un sistema productivo de servicios
de post venta o "follow up," cada vez más efectivo y rentable
en términos de sus logros en la fidelización y creciente
rentabilidad y volumen de nuestras carteras de clientes actuales.
Síntesis
y Conclusión
Deliberadamente,
cubrimos este tema de manera muy en síntesis y esquemáticamente.
El mercadeo tiene que ser lo más directo posible, y siempre
encaminado, por sobre todas las cosas, a fidelizar clientes.
Ahora bien,
para lograr esto último, antes y después de cada
venta, tenemos que hacer lo mejor de lo mejor de nosotros mismos.
Tenemos que tener un producto cada vez mejor y más apetecido
que cualquier otro producto igual o equivalente de nuestros competidores.
Estas apetencias y reconocimiento de nuestros productos tiene
que provenir de segmentos de clientes significativamente capaces
y dispuestos a adquirir, directa e indirectamente, cada vez más
de nuestros productos.
Nuestra relación
con esos clientes y con otros en perspectiva, dentro o fuera de
sus círculos de influencia, tiene que ser única
y suficientemente diferenciada, favorablemente, como para que
nosotros y nuestros productos estén comprometida y definitivamente
posicionados en sus mentes de consumidores. Y, en fin, tenemos
que hacer de estas condiciones y realidades, condiciones y realidades
cada vez mejores y más promisorias.
Por último,
como queda expresado en el Plan de Trabajo, tenemos que, proactivamente,
cumplir, desarrollar y perfeccionar, cada vez más en profundidad
y más significativamente, con las orientaciones y requisitos
en los 11 puntos consignados. También, tenemos que tener
en cuenta que, estos 11 puntos}, no son exhaustivos. Son solamente
ilustrativos. De cada uno de ellos, pueden salir, en detalle,
otros tantos o muchos más que los aquí consignados.
Pero, seguramente, todos apuntarán en la misma dirección.
Concluyendo,
lo que necesitamos, es hacer de nuestras empresas verdaderas comunidades
de enseñanza-aprendizaje, en las que todos, integrando un mismo
y único equipo multifacético de trabajo, busquemos
ser cada vez mejores y, por añadidura y naturalmente, más
innovativos y rentables.
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