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¿Qué
vendemos o creemos vender y qué nos compran o quieren comprarnos
realmente?
Generalmente
creemos vender tal o cual producto o servicio. Pero, lo que en
realidad vendemos, son SOLUCIONES y no otra cosa. Y, si lo que
vendemos son soluciones, en última instancia, lo que vendemos
son SATISFACCIONES.
Nuestros bienes
y servicios, son adquiridos en la medida que sean "SATISFACTORES."
Y, nosotros como empresarios, somos identificadores, diseñadores,
productores, comercializadores, distribuidores, y, en fin, administradores
o gestionadores del negocio de entregar "satisfactores" cada vez
más exitosa y efectivamente, a cada vez más y más
clientes-amigos-socios satisfechos y agradecidos.
-Emprendimientos
sólidos, vibrantes y autosustentables
¿Cómo
iniciamos, desarrollamos, consolidamos y mantenemos siempre vibrantes
y sólidas a nuestras empresas, a nuestras PyMEs, a nuestras
familias, a cualquiera de nuestros emprendimientos personales?
Tenemos, necesariamente,
que identificar y mantener actualizadas las necesidades insatisfechas
que nos rodean, individual y colectivamente, en nuestras familias,
barrios, comunidades, sociedad, país y en el mundo en su
conjunto. Esto es cada vez más cierto, cuanto mayor es
la inmediatez de las comunicaciones y la correlata difusión
de lo que pasó, pasa y pasará en los rincones más
remotos del planeta.
Estas necesidades
insatisfechas, son fuentes de negocios, y son siempre cambiantes.
En el proceso por el que una necesidad cualquiera se satisface,
mucho antes de que ya esté plenamente satisfecha, ya aparecen
otras necesidades nuevas, tal vez cada vez más complejas
o complicadas. De las necesidades más concretas a las más
abstractas, la literatura especializada distingue categorías
tales como las necesidades siguientes de: alimentación,
seguridad, identidad, sentido de pertenencia, reconocimiento social,
trascendencia social, y autorealización o trascendencia
espiritual o psico-socio-espiritual.
En cualquiera
de estas categorías, concretamente, hay cantidades y calidades
infinitas de posibles satisfactores alternativos, todos en mayor
o menor medida dependientes de cada momento histórico;
y, por cierto, también dependientes de los variados y cambiantes
estadios del desenvolvimiento y desarrollo de nuestras tecnologías
y de los niveles educativos prevalentes en nuestras áreas
de influencia inmediata y mediata, en ese orden.
En efecto,
la reflexión en los dos últimos párrafos,
nos lleva a que,
El primer
paso de cualquier emprendimientos, como ya lo dijéramos,
reside en identificar necesidades insatisfechas. Al mismo tiempo,
es una condición imprescindible, que, para satisfacer esas
necesidades, nosotros podamos desarrollar y entregar, mejor que
otros, bienes o servicios idóneos; para que, con éllos,
nuestros clientes en potenciales satisfagan sus necesidades. Y,
al mismo tiempo, para que, nosotros obtengamos, con el suministro
de los mismos, una utilidad, suficiente. Esto es, suficiente para,
por una parte, cubrir nuestros costos; y, al mismo tiempo, para
acumular reservas que nos permitan mantener actualizados nuestros
inventarios de necesidades insatisfechas; y, por la otra, para
ofrecer y entregar productos, siempre satisfactores de las mismas,
cada vez más efectivos y rentables.
El segundo
paso es diseñar esos satisfactores. Y,
Los pasos
subsiguientes, todos dentro del mismo proceso, se orientan
a convergen en el logro de, como ya lo señaláramos
repetidamente, "un desarrollo empresarial competitivo y creciente
de nuestras empresas o actividades, para que, en conjunto, cada
vez generemos más y mejores empleos y calidad de vida para
nosotros mismos y para los que nos rodean." Toda vez que nuestros
propios empleos y la creciente calidad de vida de nosotros mismos,
depende de iguales logros por parte de quienes nos rodean; para
que ellos puedan disponer y utilizar el poder de compra necesario
para que nuestras empresas y la sociedad en su conjunto, siga
creciendo y no nos paralicemos. No olvidemos que, lo que deja
de crecer, de inmediato comienza a decrecer, e inevitablemente
muere.
-Conclusión
En la trama
del tejido social, la función de los emprendedores es crucial
para identificar y entregar, oportuna y efectivamente, satisfactores
de los más diversos, para las más variadas de las
necesidades insatisfechas, actuales, posibles y cambiantes.
Y, estas necesidades,
reiteramos, van de lo más concreto a lo más abstracto.
Por ésto, es que, si observamos el devenir histórico
de los objetivos de las empresas y de la naturaleza misma de los
empleos en las sociedades, veremos que cada vez más pasamos
de los productos industriales concretos, a los servicios cada
vez más complejos y variados. Es posible que, no hace más
de 50 años, el 90% o más de los empleos estaban
en el área de la producción industrial, y no más
del 10% en los servicios. Ahora, esta proporción se ha
casi totalmente invertido; y, al menos en el futuro previsible,
seguirá invirtiéndose cada vez más y en mayor
profundidad.
En definitiva,
tenemos que estar preparados y siempre dispuestos a sonsacar de
la realidad social, ¿cuáles son la naturaleza y
dinámica cambiante, y en lo posible anticipatoria, de sus
necesidades insatisfechas en cada lugar y momento histórico?
Sobre esta
base, nosotros como empresarios y profesionales, desde lo más
profundo y significativo de nuestras respectivas trincheras o
líneas de fuego, tenemos que mantener actualizadas nuestras
SOLUCIONES, capaces de satisfacer esas necesidades insatisfechas.
No es cuestión
de aferrarnos a producto o producción, rubro, o línea
alguna de producto o servicio. Tenemos que estar siempre listos
para renovarnos y reinventarnos. Es tanto o más nocivo
dejar de desaprender, que dejar de aprender, cuando esa es la
exigencia de los tiempos.
Nos tenemos
que mantener siempre actualizados, jamás aferrados. Tenemos
o no tenemos ventajas comparativas. Si no las tenemos o no las
podemos adquirir en tiempo y forma, ¡salgámonos cuanto
antes y con la mayor celeridad posible del ramo específico
de la actividad comercial o industrial que, sin tener futuro,
estamos actualmente desempeñando!
Vendamos y
continuemos siempre vendiendo soluciones, no importa cuáles
sean los productos, servicios o combinaciones de ambos necesarios
para lograrlas. ¡Sin esta visión holística
de conjunto, estamos o estaremos prontamente perdidos!
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