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IR
A LA DERIVA O PLANEAR ESTRATEGICAMENTE
Existen empresas que todavía trabajan sin
elaborar una planeación estratégica, creen que esto
es solamente para las grandes empresas, tal vez porque no se consideran
de ese tamaño no lo elaboran. Otro motivo pudiera ser que
sencillamente desconocen la utilidad que tiene poderlo elaborar
y sobre todo ponerlo en práctica. Algunos gerentes consideran
que es trabajo extra o tiempo que se utilizaría para ejecutar
otras acciones de la empresa, como ponerse a vender lo ya producido.
No tener conocimiento de esto nos lleva a sobrevivir
simplemente, a obtener tal vez utilidades a corto plazo, a no saber
realmente cuáles son las necesidades del mercado, que es
lo que quieren, esperan o desean nuestros clientes, a no poder programar
eficientemente funciones operativas como: la producción,
en donde se toman en cuenta solamente los pedidos de los clientes
actuales para tomar las decisiones del volumen de producción,
sin poder realizar una proyección de ventas a largo plazo,
obviamente las compras están sujetas a las ordenes de producción,
el personal de ventas trabaja exclusivamente para colocar en el
mercado la mercancía almacenada en los inventarios, y así
sucesivamente.
Mientras la empresa trabaja por subsistir, la competencia
muy probablemente está desarrollando investigaciones para
conocer mejor el mercado y poder ofrecer realmente lo que se espera,
realiza también junto con sus especialistas, cambios y modificaciones
a los productos que esta ofreciendo. Se está conociendo a
sí misma, se define en términos de la competencia,
sabe que participación ocupa en el mercado y por qué,
lucha por mejorar esa participación y lograr el desplazamiento
de sus competidores, trata de conocer mejor a sus clientes manteniendo
relaciones a largo plazo con ellos, estudia su comunicación
de mercadotecnia, tratando de descubrir la mejor forma de transmitir
su información y mensajes, en fin en pocas palabras “planea
sus acciones”.
El no planear estratégicamente las acciones
nos lleva a lo que es llamada “miopía de la mercadotecnia”
es decir, únicamente ver a corto plazo la recuperación
de la inversión aún a costa de dejar en entredicho
la calidad del servicio que se está ofreciendo junto con
el producto que se vende.
No se puede ir como un barco a la deriva, que se
mueve según el viento lo vaya conduciendo, navegando por
aguas turbulentas que son el reflejo de la dinámica del mercado,
así es como está una empresa que no es capaz de tomar
el control absoluto de su timón. “No hay ningún viento
favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige” (Lao
Tsé) Sí bien es cierto que planear es una actividad
presente, que se aplicará en un futuro y que nadie puede
tener la certeza completa de lo que sucederá después,
sí se puede reducir el nivel de incertidumbre elaborando
presupuestos de gastos, compras, personal, inversiones, etc. y averiguar
para qué somos buenos y en qué somos fuertes. Generalmente
nuestras fortalezas como empresa están basadas en las debilidades
que pudiera tener la competencia, de ahí la importancia de
saber también qué es lo que están haciendo,
cómo lo está haciendo, porqué se venden sus
productos, quienes los compran, detectar cuál es la preferencia
del consumidor hacia un producto que no es el nuestro, etc.
Ninguna empresa, sin importar el tamaño
que tenga, escapa de las fuerzas motrices (competitivas) que se
encuentran en el ambiente industrial en el que se desarrolla, por
ejemplo, los cambios en el crecimiento de la industria atrae a nuevas
compañías, provocando con esto un incremento considerable
de la competencia. Los movimientos en la demanda causados por los
cambios demográficos, surgimientos de nuevas formas de utilización
de los productos ya existentes, modificaciones de los deseos y gustos
por algún producto, actitudes y estilos de vida sociales
etc. provoca un desajuste en las decisiones de qué producir
y cuanto producir. La innovación constante de productos,
los cambios en la tecnología, difusión del conocimiento
técnico, cambios en el costo eficiencia, la globalización
de la industria y más, es a lo que se tiene que enfrentar
una empresa.
Una empresa desarrolla una ventaja competitiva
cuando cuenta con una mejor posición que los rivales para
asegurarse los clientes y defenderse de las fuerzas motrices o competitivas.
Son varias las estrategias a desarrollar para poder sostener las
embestidas de la competencia, podría desarrollar un esfuerzo
por ser productor de bajo costo para competir ofensivamente con
un liderazgo de precios, desarrollar estrategias de diferenciación
aprovechando la creciente fabricación de productos estandarizados,
hacer cualquier cosa a fin de crear valor para los compradores,
ya que ellos buscan algo especifico para satisfacer sus necesidades
y preferencias y centrarse en una porción más limitada
del mercado, una estrategia de enfoque o de nicho de mercado.
Cualquiera que sean las decisiones a tomar, el
punto de partida siempre será el mismo, saber quienes somos,
qué hacemos, cómo lo hacemos, qué deseamos
obtener, hacia donde nos dirigimos, tener clara la misión
de la empresa, su propósito, su visión de cómo
se conceptualiza en el futuro. Es decir lograr una definición
precisa y objetiva, partiendo de ésta analizar el ambiente
en que se desenvuelve la empresa, conocer sus fuerzas motrices,
las características económicas del ambiente industrial,
evaluar la fuerza de la competencia y sus posiciones competitivas,
predecir quién dará probablemente los siguientes pasos
competitivos, identificar los factores de éxito y tener en
claro el atractivo de la industria a la que se pertenece. Con esto
se puede ir desarrollando la planeación estratégica
de nuestras operaciones, de afuera hacia adentro, del mercado hacia
nuestra organización.
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