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Tiempos
de incertidumbre
La actual guerra de Irak, que en estos momentos
tiene lugar, es algo más que un simple conflicto militar,
aunque no vamos a analizar aquí los motivos que han provocado
esta guerra, ni vamos a entrar en detalles sobre su legalidad o
ilegalidad internacional. El mensaje a transmitir es que tras varios
años de crisis y después de ver la posición
de los países más desarrollados antes del conflicto,
algo está cambiando en el orden económico internacional,
y en consecuencia, algunos de los axiomas básicos de la economía
del siglo XX con los que contábamos a la hora de gestionar
nuestra empresa, puede que muy pronto ya no nos funcionen. Sin olvidar
que ya vivimos en un mundo dominado por la globalización,
la aldea global y por la introducción de las nuevas tecnologías
e Internet en las empresas, que cada vez cobra más importancia.
Aunque todo esto parezca que no va con nosotros, si acabará
afectando a nuestros negocios o profesiones.
Llevamos ya varios años viviendo en una
crisis bursátil y con una coyuntura económica negativa
y en este tiempo hemos visto como se han violado normas básicas
de la clásica gestión empresarial, se han inflado
los balances y maquillado los resultados, se han realizado grandes
inversiones incoherentes en las empresas y grupos de inversión
y se han creado artificialmente empresas con un valor de miles de
millones de dólares / euros que se han evaporado como la
espuma. Y sigue pasando el tiempo sin que la situación económica
recupere su vigor anterior, el principal indicador que nos avisaría
de una pronta recuperación económica, - la bolsa -
no acaba de encontrar la brújula que le marque de nuevo una
senda alcista, y esto es, lo que nos hace pensar que algo está
cambiando ya que parecen no funcionar correctamente los mecanismos
tradicionales para la creación de riqueza por las empresas
y el crecimiento económico de los países.
Llegado a este punto uno se pregunta que sucede
esta vez, por qué después de 3 años de crisis
bursátil y económica no acaba de recuperarse la economía,
por qué los países más desarrollados no consiguen
un clima de estabilidad, qué pasa con Japón que ha
marcado el mínimo en su bolsa desde hace 20 años,
por qué Alemania esta pasando por una crisis tan profunda
en su sistema financiero y asegurador, por qué caen sus exportaciones
y ha llegado el mes pasado a una tasa de paro del 11,5%, y si nos
paramos en la principal locomotora mundial, Estados Unidos, vemos
que está alcanzado unos déficit sin precedentes, así
la Oficina Presupuestaria del Congreso de EEUU adelanta que el déficit
fiscal del país para este año alcanzará los
200.000 millones de dólares, y con la guerra puede acabar
superando los 300.000 millones de dólares, y por otro lado
su déficit exterior por cuenta corriente este año
puede alcanzar los 500.000 millones de dólares.
Tantos desequilibrios macroeconómicos sin
duda acabaran afectando de alguna forma a nuestras empresas, silenciosamente
se están produciendo o tal vez provocando cambios en las
reglas de mercado, como muestra un par de ejemplos. El primero la
depreciación del dólar, apoyado en la globalización,
afecta de lleno a las empresas no americanas exportadoras al disminuir
su competitividad en los mercados exteriores en relación
a las empresas de Estados Unidos que se ven beneficiadas, e indirectamente
ayuda a la reducción del déficit exterior de su país.
Un segundo ejemplo consecuencia de la introducción continua
de las nuevas tecnologías e Internet, que hacen posible que
aparezca un fuerte competidor en cualquier mercado y sector de actividad,
como ha sido la aparición en el negocio de captación
de pasivo del banco ING Direct quien en sólo 3 años
después de su lanzamiento en España, en 1999, ya gestiona
a través de Internet y por teléfono 4.500 millones
de euros de 500.000 clientes y se ha consolidado como 8º banco
del ranking español por depósitos de ahorro.
En los actuales tiempos de incertidumbre más
que nunca habrá que estar muy atento a que está pasando
a nuestro alrededor, como afectará al sector al que pertenecemos,
que movimientos hace nuestra competencia, tener una actitud abierta
hacía la innovación en los procesos, productos o servicios,
hablar con nuestros clientes y proveedores. Así, como conclusión,
deberíamos estar ya preparados para identificar y reaccionar
ante los cambios en estos tiempos de incertidumbre.
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