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¿Burros
y pobres?
Desde
hace siglos, el economista David Ricardo sostenía
la tesis de que un pueblo próspero era resultado de un pueblo
con educación. Para dejar de ser un país en “vías
de desarrollo”, la solución permanente, definitiva, y contundente
de México está en la educación.
Siempre
atrapados en lo urgente y en conflicto de prioridades, la educación
en nuestro país se ha rezagado. Y el país no despega.
En
1995 se llevó a cabo el Tercer Estudio Internacional de
Matemáticas y Ciencias con la participación de
28 países. En el ranking mundial, como resultado del estudio,
en niveles de primaria y secundaria, México reprobó
y obtuvo 4 últimos lugares y 2 penúltimos.
México
también fue el único país que mantuvo en secreto
sus resultados, pero 6 años después salen a relucir.
Se aclara que los resultados no incluyen a niños que no estudian
porque tienen que trabajar, o porque en su casa no se le da importancia
al estudio, porque los padres a su vez no lo tuvieron.
Considerablemente
debajo de la media se ubicaron los estudiantes mexicanos tanto de
tercero y cuarto de primaria, como los de primero y segundo de secundaria.
En algunas categorías hasta 100 puntos debajo de la media
internacional.
Los países
que ocuparon los primeros sitios fueron: Singapur, Corea, Japón
y Hong Kong. También participaron países como
Chipre, Grecia, Portugal, Canadá, Inglaterra, Canadá,
Lituania.
Según
expertos, algunas de las causas de por qué salimos tan mal
son:
-el sistema
mexicano de enseñanza está basado en la memorización,
no en el raciocinio
-los maestros
no están bien preparados
-los libros
de texto no se utilizan adecuadamente
-el sistema
de evaluación es muy complaciente
-la politización
y macroadministración de la SEP
-muchos padres
de familia no se involucran como deberían
También
puede ser falta de enfoque: en el caso de Europa, los dos
primeros años de educación primaria, son dedicados
exclusivamente a la lengua y las matemáticas
-pirámides
del conocimiento en general-. A los 8 años, los niños
ya dominan estas materias. En el caso de México además
de lengua y matemáticas se les imparten clases como ecología,
valores, historia, etc.
Sin
juzgar el plan de estudios y desde el punto de vista de competitividad,
el sistema mexicano está rezagado.
También
salen argumentos que van directamente contra los padres de familia
que dicen que la educación empieza en casa; que como están
tan ocupados y apurados con la vida, ven a la escuela como guardería
y no se involucran con el proceso.
Pero
hay algo más importante aún.
El
tema central no es solamente el atraso educativo, sino la conexión
que tiene con el progreso de una sociedad.
Japón
y Alemania se levantaron del polvo y las cenizas, al perder
en las guerras mundiales, y se lo deben a la masa crítica
educada que ahí estaba lista para actuar.
Los
cubanos que salieron cuando Castro y sus descendientes,
son los hispanos más prósperos y mejor colocados en
Estados Unidos. ¿La razón? Porque son los hispanos
con mayor grado de educación que jamás han llegado
a ese país.
En
el más reciente estudio sobre competitividad, México
perdió lugares y quedó por debajo de países
como Sudafrica, Chile, Brasil y China.
La
conexión es obvia, pero no todo mundo la ve y no aparece
como prioridad de desarrollo. Por ejemplo, acaban de estar en el
país Michael Porter y Jeffrey Sachs, y declararon
que lo que requieren los países en vías de desarrollo
es impulsar medidas macroeconómicas al mismo tiempo que las
micro-económicas para “que propicien una verdadera competitividad
en sus mercados”. Interesantes comentarios pero aportan poco. Nuevamente
se detecta la propensión de querer arreglar problemas de
países en desarrollo con recetas de países desarrollados.
Si
es tan clara la conexión, ¿por qué México
no le da prioridad?
En
parte porque hay demasiadas cosas por hacer: hay cerca de 5 millones
de mexicanos en estado de desnutrición; hay un asunto político/económico
en el campo mexicano; hay un reto para que se estabilice el nuevo
gobierno; la amenaza al aparato industrial mexicano de los chinos...
y síguele. ¿Por dónde empezar?
También
persiste la idea en políticos anácronicos repartidos
por el mundo, de que un pueblo ignorante es más fácil
de dominar y permite a aquellos en el poder que prolonguen su mandato
(dictaduras, dinastía, nepotismo, militarismo, excesos en
nombre de Dios). Una mente ignorante es más fácil
de fanatizar.
El gran catalizador
de México es un pueblo con educación.
Si en algo están
de acuerdo los economistas del mundo es que un país que invierte
en educación, tenderá a salir más rápido
del subdesarrollo.
Se
necesita educación para el desarrollo, y tecnología
para la educación. Puede ser que una ventana de oportunidad,
se encuentre en el e-learning (educación virtual). Si se
aprovecha la tecnología, la educación se masifica:
un excelente maestro que sólo da clases a 20 alumnos se está
desperdiciando, porque con un buen equipo de personas, pudiera diseñar
e impartir clases para 200, 2,000 ó 20,000 alumnos.
Gente
talentosa con preparación es el primer requisito para el
desarrollo de una organización y de un país.
El subdesarrollo
está en la mente y en la actitud. México ya dio muestra
al mundo con su proceso democrático. También lo puede
hacer en educación, y como consecuencia, en progreso.
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