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LAS
EMPRESAS Y LA VIRTUALIDAD
La
intención en este nuevo contacto con nuestras empresas clientes,
lectores y amigos - incorporando opiniones de reconocidos especialistas
internacionales -, es reafirmar nuestra postura y filosofía
con respecto a la visión y misión en las que deben
hacer FOCO nuestros empresarios y directivos, sin olvidar lo que
sostenemos permanentemente respecto a que, la idiosincracia latina
y especialmente la argentina, requieren de algunos ajustes particulares.
Esto no significa que estemos ciento por ciento de acuerdo, pero
sí que debemos conocer estas posturas; es parte del conocimiento.
La globalización
de la economía y la irrupción de las nuevas tecnologías
de la información está provocando un cambio en las
empresas que los expertos denominan "proceso de virtualización".
Hasta el momento
la empresa virtual era aquella que nacía en el seno de Internet,
sustentada por una organización "limitada" y cuyas actividades,
ya sea venta de productos o servicios, se desarrollaba a través
de la red.
Pero la virtualización
es un fenómeno que afecta a las compañías de
economía tradicional y está motivada por toda una
serie de factores, como la progresiva externalización de
determinados procesos productivos que antaño se asumían,
el empleo de las nuevas tecnologías para la comunicación
de la empresa con sus clientes, proveedores y empleados, así
como la apertura de nuevas sedes en el exterior que obligan a descentralizar
la toma de decisiones y a veces, incluso el núcleo duro de
la organización.
¿Cómo
gestionar las empresas de economía tradicional en ese proceso
de virtualización? Este fue uno de los temas que mayor interés
suscitó en la 33ª. Conferencia Mundial sobre Recursos Humanos,
celebrada en los primeros días de Abril en Barcelona y organizada
por Management Centre Europe.
La conferencia
concentró a destacados gurúes mundiales especializados
en gestión de recursos humanos que lanzaron el mensaje común
de que era necesario conocer algunas claves que anticipa el futuro
a fin de preparar los cambios en el seno de las organizaciones.
Stéphane
Garelli, profesor de la IMD Business School y de la Universidad
de Lausana, abrió el ciclo de ponencias sosteniendo que los
activos físicos de las compañías, como pueden
ser los inmuebles y la maquinaria, serán cada vez menos importantes
en favor de intangibles, tales como la posesión de la información
sobre los procesos y el mercado y la gestión del conocimiento
y el talento de los empleados.
Para Garelli,
la progresiva virtualización de las empresas de economía
tradicional plantea la necesidad de crear sistemas para retener
la información y el conocimiento, ya que se constituirán
en el activo más importante de las empresas y su principal
tabla de supervivencia ante los cambios del entorno. La custodia
de la información y el conocimiento resulta fundamental,
también, para equilibrar la creciente externalización
que se da en los procesos productivos.
Garelli considera
necesario que se establezcan sistemas de medición para valorar
a las empresas cuyo activo principal es el conocimiento y el talento
de sus empleados. Precisamente, la ausencia de estos sistema de
medición ha hecho perder la confianza de los inversores en
algunas compañías de nuevas tecnologías, ricas
en este tipo de activos, y que pueden tener un futuro prometedor
cuando las tensiones bursátiles se serenen.
Patrick Dixon,
director de la firma Global Change y autor del libro "Futurewise",
considera que la irrupción de las nuevas tecnologías
de la información en la empresa ha propiciado un incremento
de la comunicación interpersonal, a través del correo
electrónico y las "intranets", un ejemplo más del
proceso de virtualización que experimentan las organizaciones
de economía tradicional.
Dixon opina
que la apuesta hacia un entorno excesivamente virtual no es positivo
y que lo más adecuado es utilizar las nuevas tecnologías
como soporte para mejorar la gestión y los procesos, pero
sin que sustituyan las cosas que hasta ahora han funcionado bien.
Así,
el exceso de comunicaciones a través de Internet se debe
corregir precisamente con una intensificación y mayor
valoración de algo tan tradicional como los contactos personales
entre los miembros de la organización.
Los gurúes
Jonas Ridderstrale, profesor de la Universidad de Estocolmo, y Bruce
Tulgan, autor del libro "Winning talents war", alertaron sobre la
brecha que se está abriendo en el mundo tradicional de los
negocios y las nuevas generaciones.
Ambos expertos
consideran que la llamada generación X, los hijos del "baby
boom" de los sesenta, y la generación siguiente, la ya denominada
generación Y, la integran jóvenes que se han criado
en un entorno familiar desestructurado, debido principalmente a
los divorcios de los padres, que se han pasado muchas horas solos
en casa ante la televisión o navegando por Internet y que,
por todo ello, tienen un carácter independiente que les hace
cuestionar cualquier principio antaño considerado "sagrado".
De ahí
que, cuando estos jóvenes acceden al mundo de la empresa,
lo único que les interesa son sus carreras personales y muy
poco la fidelidad hacia la compañía.
Todo ello provocará
una mayor rotación de directivos y de empleados cualificados,
lo que obligará a las empresas a establecer medidas para,
por lo menos, no perder el activo del conocimiento.
La globalización
y la irrupción de las nuevas tecnologías provoca la
virtualización de las empresas de economía tradicional.
Las nuevas generaciones de jóvenes que llegan a la empresa
anteponen su carrera personal al concepto de fidelidad.
El tema o criterio
que se refiere a la rotación de empleados cualificados es
una cuestión ya conocida por las empresas argentinas pero,
en la gran mayoría, no han logrado acertar aún con
la estrategia más conveniente, posiblemente, debido a las
circunstancias especiales de la economía o por falta de visión.
En lo que sí
estamos totalmente de acuerdo y que en parte es el error que se
comete en nuestras empresas, se basa en no cambiar todo sino...
sólo aquello que es necesario para mejorar y crecer.
No podemos
obviar ni eliminar el contacto personal en la búsqueda de
una virtualización globalizada. No será beneficioso
sino perjudicial para nuestras empresas y su gente.
Respecto a parte
de las opiniones vertidas por Garelli y enfocándonos en el
tema específico del conocimiento es que hemos sostenido siempre
- debido a que la empresa no puede obviamente ofrecer ni solventar
a todo el personal el gasto que implicaría -, la necesidad
de, y perdón por el neologismo, "pedagogizar" los saberes,
para que no continúen siendo nichos de poder y para que aquellos
poseedores de ese saber puedan transmitirlo en cascada, buscando
que sea absorbido y capitalizado por el resto del personal de la
empresa en beneficio de la misma.
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