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¿Por
qué no abres mi email, maldito?
"No
lo entiendo. La primera campaña a nuestra base de clientes
merecía un gran éxito: habíamos redactado
una magnifica oferta y solicitado a nuestros clientes su permiso
para comenzar a enviarles nuestras comunicaciones, poniendo todos
los medios, mandando cartas a los clientes o llamando por teléfono
para solicitar el email"
"Cuidamos
nuestros mensajes con exquisitez y buen gusto, última tecnología
en envío masivo de emails, controlando todos los aspectos
de la comunicación, que si formato html que si texto, a
cada uno lo suyo, cuidado con sobrepasar los 20k que hay clientes
con modems lentos y hay que cuidarles también, no vaya
a ser que se aburran tratando de descargar nuestro email. Ni siquiera
nos olvidamos de enviar el email el miércoles, que dicen
que es el mejor día para estas cosas.
Vamos, que
estaba todo controlado.
Bueno, vamos
a lanzar nuestra oferta y pongamos a enfriar el champagne :-D
Los expertos nos dicen que en 24 horas obtendremos el 70% de las
respuestas, estoy ansioso por enviar mi informe a la dirección,
de esta me ascienden y me llevo el bonus. Vamos a conectarnos
con el interfaz de estadísticas. La cosa va bien, nos dicen
que el mensaje ya se ha enviado a los 20000 clientes y que ya
pueden empezar a comprar.
Quizás
haya algún error, los resultados no pueden estar bien,
aunque en Sistemas me dicen que todo está correcto. No
lo entiendo. Lo mejor será olvidarlo y volver mañana.
Total, eso de que el 70% de las respuestas se reciben en 24 horas,
debe ser un cuento chino porque a fin de cuentas, cualquiera se
dice un experto.
No puede ser,
no puede ser, mejor apagamos y el lunes encendemos, que ya se
sabe que la gente utiliza Internet el fin de semana para hacer
sus compras. Crucemos los dedos.
A pesar de
los nervios, he conseguido no conectarme al sistema de estadísticas
desde casa, y me ha costado lo suyo. Y llego a la oficina y lo
primero que recibo es la llamada de mi jefe, pidiéndome
el informe de la campaña. Cada vez tengo más claro
que mi cabeza depende de ello, adiós ascensos, adiós
bonus, si ya me decían que no me pusiera tan pesado con
eso de hacer cosas por email, que no molestara a los clientes
y que el presupuesto era para otras cosas. Pero me empeñé
y ahora hay que apechugar. Bueno, no está todo perdido,
quizá mis ruegos hayan tenido su efecto. Login-password,
ya estoy dentro. Veamos. No puede ser. Asegurémonos de
que el sistema no se ha caído el fin de semana. Que si
pesado, que está todo bien.
Enfrentémonos
a la realidad. De 20000 envíos, hemos conseguido la asombrosa
cifra de 2 pedidos, eso es...hum... un 0,01% (y lo que es peor
estos pedidos los hice yo para asegurarme de que todo iba bien).
Indaguemos más, por ejemplo, ¿cuánta gente
ha visitado nuestra página web a través de el mensaje
de correo electrónico? 300, bueno no está mal, un
1,5% de click-through. ¿Habrá sido por el regalo
de la alfombrilla para ratón sólo por visitarnos?
Alto ahí, ¿qué es esto? ¿mi salvación,
quizás? ¿o lo peor que me podía pasar? Según
esto, de los 20000 envíos sólo 10000 clientes han
leído mi email, sólo un 50%... no lo entiendo, nos
hemos asegurado de que estos emails eran válidos, seguro
que han llegado a su destino, pero aún así sólo
lo ha abierto uno de cada dos. Vaya fracaso. ¿Dónde
está el problema?"
Hay que reconocerlo,
ésta, siendo una historia ficticia, no está alejada
de la realidad. Ante la experiencia, se nos pueden ocurrir múltiples
puntos donde la campaña pudo haber fallado, desde su inicio:
a) El proceso
de recogida de las direcciones de los clientes no fue adecuada,
muchos clientes dieron direcciones falsas o direcciones que nunca
consultaban
b) La empresa
no se identificó correctamente cuando envió el mensaje,
así que pasó desapercibido para la mitad de los
destinatarios
c) Los clientes
no percibieron para qué les solicitaban su dirección
de email, que información iban a recibir ni el beneficio
que les iba a proporcionar, por lo que no apreciaron ventajas
en abrir el email
d) La comunicación
no fue solicitada conscientemente por el cliente
e) La creatividad
debía ser mala
f) Las expectativas
eran demasiado optimistas, la comunicación es una carrera
de fondo
g) Nadie se
preocupó de qué tipo de comunicación querían
los clientes, qué ofertas esperaban, por qué medio,
en qué momento
h) No se había
realizado una correcta personalización en los envíos,
todos recibían lo mismo, cuando sabemos que los clientes
son distintos
i) El email
marketing no funciona
j) El spam
es lo que funciona, en vez de a 20000 personas debió haber
lanzado 200000 envíos, aunque fueran envíos no solicitados,
habría tenido mejor respuesta
Probablemente,
la mayoría de estas respuestas tenga algo que ver con las
claves de los fracasos en las campañas de email marketing.
Quizás ninguna de ellas, tenga nada que ver con este supuesto,
pero en todo caso no estaría de más plantearse algunas
cuestiones genéricas, del tipo: ¿Qué relación
tenemos con nuestros clientes? ¿Qué esperan de nosotros?
¿Qué tipo de intercambio realizamos? ¿Escuchamos
a nuestros clientes? ¿Adaptamos nuestra comunicación
basándonos en lo que hemos aprendido de nuestros clientes?
¿Nuestra comunicación es más bien un discurso
unidireccional? ¿Queremos conversar con nuestros clientes?
Os invito
a la reflexión.
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