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UNA
NUEVA OPORTUNIDAD PARA LA PUBLICIDAD
Hoy vengo a
hablarles del euro. Pero no de la moneda en sí que, evidentemente,
ya ha dejado de ser una novedad para todos. Como estratega de marketing
que soy, tengo y quiero referirme a la infinidad de oportunidades
y de nichos de mercado que nos va a traer consigo el euro, los cuales,
si sabemos aprovechar, nos van a reportar enormes beneficios.
Una de esas
grandes beneficiadas va a ser, sin duda alguna, la publicidad. Todos
venimos leyendo desde hace meses estudios comparativos de los precios
de los productos los cuales reflejan muy claramente las enormes
diferencias de precios que existen entre los países de la
Unión Europea. Diferencias que, por supuesto, sabemos apreciar
si son traducidas a pesetas. A partir de ahora, y al hablar todos
en el mismo lenguaje, el euro, ya no va a ser necesaria la figura
del "traductor", sino que vamos a poder contemplar por nuestros
propios ojos esas enormes diferencias.
Y es justo en
este punto donde surge lo que me van a permitir denominar "turismo
comercial", un término del que les puedo asegurar vamos a
oír hablar mucho. ¿Y qué relación tiene
ese turismo comercial con la publicidad?, se preguntarán.
Pues la respuesta es muy clara. Los publicitarios van a tener la
posibilidad de jugar con catálogos, páginas de publicidad,
cuñas... en las que un mismo producto se ofrezca a precio
diferente dependiendo del país. Y es que es evidente que
los consumidores tenemos derecho a saber que, en ocasiones, nos
puede resultar más barato pagar el billete y viajar hasta
otro país europeo para adquirir un determinado producto que
comprarlo en el país de residencia!
En definitiva,
puedo asegurar que se acerca una oportunidad única para el
mundo de la publicidad. Pero para ello, sus máximos responsables
tendrán que empezar a trabajar con una óptica de marketing
basada en una estrategia de apertura de su mercado local al mercado
global. Y tendrán que empezar a hacerlo ya, porque este nicho
de mercado del que estoy hablando no sólo es una oportunidad
que nos acecha, sino que nos está esperando a la vuelta de
la esquina. De ella dependerá que en las Navidades de 2002
podamos llevar a nuestros niños a Finlandia a conocer a Papá
Noel mientras realizamos nuestras compras navideñas.
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