|
|
NI
TANTO NI TAN CALVO
Como una montaña
rusa. Ahora arriba, ahora abajo. Ahora rozando el cielo y, ahora,
cerca de los infiernos y en tal sólo un par de segundos.
Así funciona lo que casi nadie ya duda en llamar la "Nueva
Economía". A primeros de año, Internet era una apuesta
económica segura por el éxito. Era como tener todos
los boletos de la lotería. ¡Tenía que tocar!.
Pero, resulta,
que ha ocurrido lo que casi nadie esperaba. El número premiado
ha sido el cero. Un número que sólo los tachados de
"conservadores", "carcas", "poco realistas" habían comprado
"por si acaso...". ¡Qué contradictoria la vida que
al admirado inversor prudente se le llame ahora, en la era de la
"nueva economía", "pobre loco"! El caso es que salió
y, desde entonces, son cada vez más las empresas que se unen
a la lista negra, más las que atraviesan por serias dificultades
y, más veces, las caídas de las bolsas de valores
tecnológicos.
La frase, tan
de moda meses atrás, "los beneficios no importan" ha dejado
de tener tantos adeptos, la palabra "riesgo" llena los titulares
de la prensa económica, los inversores se han dado cuenta
de que, en algunos casos, han invertido en una idea sin futuro,
y han empezado a exigir planes de negocio "reales" antes de apostar.
En estos momentos, cualquiera es libre de dar su opinión
sobre el "desastre" Internet.
¿Qué
ha pasado en unos meses? ¿Cómo es posible que algo
que estaba en lo más alto haya podido caer tan bajo? Internet,
¿es bueno o es malo? Ni una cosa ni la otra. Lo que ha experimentado
Internet ha sido una evolución natural. Es como la selección
natural de las especies que hace mucho tiempo postuló Darwin.
Al principio,
el mercado Internet estaba sobredimensionado lo que hizo que muchas
empresas aparecieran con la esperanza de conseguir dinero rápidamente.
Tras esa primera fase donde había más empresas que
"tarta" a repartir, el mercado ha actuado poniendo en marcha sus
propios mecanismos para depurarse y conseguir que sólo los
más fuertes sobrevivan. Es decir, que sólo aquellos
que cuenten con un negocio "viable" y real, con una infraestructura,
con una preparación y con una profesionalidad van a permanecer.
Pero, esta depuración,
no nos pilla de sorpresa. Hace unos meses ya lanzamos desde el FIM
un aviso a los navegantes.com de que no era oro todo lo relucía
en Internet, que se tenía que estabilizar para que sólo
los mejores permanecieran. Entonces algunos nos acusaban de locos,
de vivir de espaldas a la realidad. Y resulta que, hoy, tienen que
reconocer que teníamos razón. Y es que, una vez más,
se ha vuelto a demostrar que nuestro "olfato" no falla.
Lo que está
claro es que hasta que el mercado no acabe de establecerse no podremos
dimensionar el verdadero potencial de Internet y ver, así,
cuáles son los factores que determinan el éxito o
el fracaso de una empresa.com. Lo que sí podemos hacer hasta
entonces es, tanto si vamos a entrar en la red como si ya estamos,
realizar una auditoría de marketing.
Esta herramienta
del marketing "tradicional" nos va a permitir tener una visión
clara sobre la situación de la empresa y del mercado donde
desarrolla su actividad, así como conocer las posibles deficiencias
tanto operativas como estratégicas.
En definitiva,
realizando una auditoría de marketing, las compañías
adquirirán la capacidad para reaccionar de una forma inmediata
y apropiada, y siempre que sea preciso, a los cambios que se experimenten
tanto en el entorno, como en los hábitos del consumidor.
De esta forma,
la empresa aumentará su posición competitiva. Y es
que no hacer una auditoría de marketing es como lanzarse
a la red sin red.
|