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Receta
para sacar adelante a una PyME
Consideraciones
previas:
Cualquier estrategia
posible para enfrentar una crisis detonante, tiene sentido solo
en el marco de un cambio radical. Si el desequilibrio económico
financiero se da junto a un ataque de la globalización es
imprescindible ser drástico y contundente.
Lo primordial
es, conseguir que los Bancos y proveedores nos escuchen. Esto no
es fácil cuando pierden depósitos y piden cancelación
de líneas de crédito, pero tampoco es imposible. Para
los Bancos (si los hay) el mejor escenario posible es "huir" cuando
arrecia la tormenta en una PyME. Sépalo, basta con una "orden
de safe" de arriba(en la jerga bancaria) para que se suban apresuradamente
a los botes solicitando cancelación.
No obstante
es necesario obtener tiempo para recobrar la credibilidad perdida.
Generalmente la última propuesta a los acreedores suele coincidir
con incumplimientos de palabra.
Para respaldar
el procedimiento correcto será necesario elaborar un plan
estratégico "consistente y sustentable" que posea la siguiente
configuración:
1. Persuasivo:
Es necesario conquistar a los acreedores a través del plan,
probando que sus créditos valen más si la empresa
logra darse vuelta. Esa será la clave. Que quede claro que
no significa ejercer prepotencia sino, números en la mano
para demostrar que estamos seguros que "salimos de esta". Es preciso
fundamentar a través de cifras y no con palabras o amenazas
jurídicas, que esta vez no fallaremos.
2. Un menú
y diferentes escenarios: (simulaciones financieras y valuaciones)
Claramente presupuestos financieros con un "base" + sus flujos de
fondos contemplando varios escenarios económicos financieros
y la valuación de la empresa en marcha. Demostrando:
1ro) cuánto se puede pagar realmente y,
2do) cuanto vale la empresa hoy en una liquidación.
3. Conservador
e higiénico: Es necesario asegurarse que en medio de
este desafío se aleja la amenaza que provocan las angustias
propias y el oportunismo de los acreedores. No podemos permitir
que los estados de ánimo y la picardía de los más
ágiles destruyan el valor de la compañía. Una
gran crisis es un río revuelto donde inesperados pescadores
sacan ganancia.
4. Un buen
piloto de tormenta: Debemos designar a alguien que se encuentre
capacitado, tenga un espíritu templado y sea transparente
para generar credibilidad entre todas las partes (socios, bancos
y proveedores) evitando así, cualquier percepción
sospechosa de trato diferenciado.
5. Equitativo:
no se deben extender garantías adicionales a las precedentes.
Es necesario que los que arriesgaron hasta aquí, sobrelleven
el chubasco. De otro modo es muy difícil que quien no estuvo
expuesto hasta ahora, encuentre oportuno ingresar justo en este
momento. No obstante si hubiese algún distraído, no
es ético hacerlo ingresar en esta coyuntura.
6. Convincente
y convencidos: en el turnaround asistiremos a una permanente
negociación. Por lo tanto, quien se encuentre en la primer
línea de batalla, debe saber que solo existe una dirección:
"Nos dirigimos hacia la victoria".
7. Privilegiando
la liquidez: favorecer la generación de efectivo y cuidarlo
es una tarea vital del tesorero. Un personaje antipático,
aunque por cierto imprescindible para estas lides. El cash vale
más que mil promesas o instrumentos de pago y en algunos
casos, en su ausencia más minúscula puede determinar
"el default accidental".
8. Caras
nuevas: un turnaround requiere un team de trabajo nuevo. Hombres
entusiastas que están seguros "que la ganan". Los fatigados
y "gastados" pasan a la retaguardia hasta nuevo aviso. No es bueno
mezclar a los que ya creen haberlo probado todo con los que, ignorando
lo que queda atrás, vienen a jugar "la final del campeonato".
9. Discreción
absoluta: La información tiene mucho valor. Todos los
acreedores quieren obtenerla para mejorar su posición frente
al resto. Esta debe circular en forma absolutamente limitada.
10. Oficina
de gente que irradia fe: ¡Sin fe es imposible agradar
a Dios dice LA BIBLIA!
Agradeceré
vuestros comentarios.
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