|
Él
más alto propósito del liderazgo
Y lo que has oído de mí en la presencia
de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos
para enseñar también a otros.
(Segunda carta escrita por el Apóstol Pablo
a su discípulo Timoteo, líder de la congregación
de Efeso. Versión Biblia de las Américas).
Esta
frase tomada de la carta del apóstol, contiene los elementos
básicos del desarrollo exitoso de líderes. Los grandes
logros, los avances, los cambios positivos, las fuertes transformaciones
culturales, pueden perderse si el liderazgo no comprende su más
alta responsabilidad, su máximo compromiso, que es desarrollar
nuevos líderes.
Referente
a las sucesiones en las empresas privadas, es muy común en
mi país, escuchar frases como "el abuelo la fundó,
el padre la disfrutó y el nieto la fundió". La
sucesión de empresas familiares suele presentar en pleno
siglo XXI los mismos problemas que tenían las rancias monarquías
hereditarias. En términos de sicología empresarial,
este tipo de comportamiento se conoce como la "trampa del fundador".
Un
párrafo aparte merece el liderazgo político, porque
es muy poco frecuente la aparición de nuevos líderes
con condiciones y talento respaldados por su éxito personal,
que surjan desde la militancia y asciendan en la estructura partidaria.
Es muy común, ver como el parentesco y la sucesión
familiar, facilitan una participación destacada dentro de
esas estructuras. En el pasado la esterilidad era una gran afrenta.
Las familias que no podían dejar herederos, no se tomaban
a la ligera el fin de su dinastía y parece que este sentimiento
sigue latente. Lamentablemente los líderes no han entendido
que son responsables de engendrar nuevas generaciones de liderazgo,
más allá de sus propias familias. Lógicamente
siempre existen excepciones, pero la falta de visión hacia
el futuro y el gran egoísmo, han sido las principales causas
que diluyeron los avances esporádicos obtenidos. Cuando los
líderes exitosos son afectados por el "síndrome
del mesianismo vitalicio", el esfuerzo que hacen para perpetuarse
indefinidamente, termina derrumbando lo que tanto costó construir.
Volviendo
al párrafo que encabeza esta reflexión, podemos observar
en que consistía la estrategia aplicada para la expansión
del cristianismo en los primeros siglos. Dudar de esta estrategia
es ignorar la historia de lo que se inició con un grupo diminuto
y en poco tiempo inundó el mundo conocido con su doctrina.
Es notable que Og Mandino, autor de numerosos libros sobre auto
motivación, ha utilizado también al apóstol
Pablo como modelo de referencia.
Lo
notable del pasaje elegido es que en pocas palabras refleja los
tres elementos fundamentales de la multiplicación del liderazgo
y menciona cuatro generaciones de líderes.
Las
nuevas generaciones de líderes.
Y
lo que has oído de mí (primera generación)
en la presencia de muchos testigos (segunda generación),
eso encarga a hombres fieles que sean idóneos (tercera
generación) para enseñar también a otros
(cuarta generación).
Evidentemente
la relación entre el discípulo y su maestro continuaba,
mientras éste enseñaba a los nuevos líderes,
para que éstos a su vez lo hagan con otros.
La
necesidad de transformar la cultura de una organización entrampada
en su esquema fundacional, carente de progreso, impone el desarrollo
de nuevos líderes. La implementación de mejora continua,
la gestión del talento, la consolidación y superación
de metas y objetivos para una visión a largo plazo, no concuerdan
con una cultura de egoísmo y liderazgo incapaz de multiplicarse.
Las personas involucradas saben perfectamente que lo que están
aprendiendo es tanto para su aplicación personal, como para
enseñarlo a otros y esto último no es una opción
sino la base de la estrategia.
Los
tres elementos del desarrollo de líderes:
El
modelo, el compromiso y la idoneidad.
El
modelo de líder
Sin
la existencia de un modelo de liderazgo que muestra una vida en
completa coherencia con la causa que pretende encabezar, la autoridad
del mismo se desvanece y el valor de su mensaje se hace nulo. Haz
lo que yo digo pero no lo que yo hago, es una de las frases más
absurdas que alguien ha utilizado. La inserción de una persona
en una nueva cultura, la forma de aprender las conductas más
elementales durante la niñez, derivan de imitar lo que se
observa. Luego el líder, debe saber que las personas a su
cargo serán ampliamente influenciadas e imitaran su conducta.
Aquellos aspectos de su propio carácter que detesta, si no
son corregidos, los sufrirá desde aquellas personas que están
bajo su liderazgo. Lo irónico es cuando aparece alguna persona
que a copiado "lo peor" del carácter del líder
y éste la reprueba porque no acepta en otros, lo que esos
mismos están obligados a tolerarle a él. En esto consiste
la virtud más importante del líder, en comprender
su responsabilidad y vivir en absoluta coherencia con lo que enseña.
No
puede ser un buen líder quien no ha sido un buen discípulo.
Un alumno puede aprender determinadas materias y luego aplicarlas
o no en su rutina. El discipulado es una experiencia diferente porque
no se limita a aprender sino que se trata de alguien dedicado a
practicar lo aprendido.
Un
verdadero liderazgo se manifiesta por sus discípulos.
Si mencionamos al Sr. Amati como una persona que vivió en
Cremona Italia, hace muchos años, es muy probable que la
mayoría de nosotros no pueda dar de él mayores referencias.
Si agregamos que su discípulo fue Stradivarius, no será
ninguna hazaña concluir que se trataba de un destacado luthier,
especialista en violines. Sócrates no escribió ningún
tratado, pero lo conocemos por su discípulo Plutón.
El máximo ejemplo es Jesucristo que tampoco escribió,
pero su enseñanza mucho antes de la globalización,
dio innumerables vueltas al mundo afectando a todos los estratos
de la sociedad, a través de sus discípulos. Lo ocurrido
durante las últimas décadas en Corea del sur y actualmente
en China, donde más de 50.000 personas se convierten al cristianismo
cada día, basta ya como ejemplo.
El
compromiso y la idoneidad.
Junto
con la idoneidad del líder, su capacidad, sus conocimientos,
su talento para enseñar es indispensable el compromiso con
la visión. Este compromiso es la fidelidad que se menciona
como característica de selección en el párrafo
elegido. Siempre que planteamos la estrategia para la formación
de un equipo excelente mencionamos que las claves son la selección,
la capacitación y la motivación. No hace falta aclarar
que la idoneidad de la que hablamos es en gran parte consecuencia
de la capacitación, proceso del que ya he hablado en otro
artículo titulado: "La Organización Excelente".
Para evitar ser reiterativo, me limito a recordar que la enseñanza
debe ser enfocada en las necesidades de la actividad y evitar todo
aquello que sea erudición inútil, que solo sirve para
el lucimiento personal y las discusiones necias sobre asuntos irrelevantes.
En resumen, nadie perfecciona su estilo de natación por saber
que el agua se compone básicamente de Hidrógeno y
Oxígeno. Lamento tener mencionar que mi labor de consultor
me ha permitido observar mucha gente con minúscula idoneidad
y hasta a veces carente de sentido común, ocupando posiciones
de liderazgo. Éstas son mayormente posiciones heredadas o
son fruto de algún evento histórico que los ha convertido
en "héroes mitológicos" o "vacas sagradas".
Luego el futuro de estas empresas es muy precario.
Quiero
poner énfasis en el compromiso, destacado por la palabra
fieles utilizada. El proceso de selección (*)
debe servir para detectar personas fieles, que saben lo que es el
compromiso. Esta virtud que será aumentada por la influencia
del líder pero tiene que ser planteada como excluyente para
el que fue seleccionado para su capacitación para el liderazgo.
Las personas inconstantes, que no entienden el compromiso como valor
son en general aquellos que todavía no saben bien lo que
quieren y en función de sus sentimientos se dejan llevar.
El compromiso se manifiesta por la determinación y no por
los sentimientos. Una persona fuertemente comprometida con la visión
es aquella que capacitada correctamente puede ser facultada para
liderar. La mayoría de los autores indican que compartir
el conocimiento es una de las claves de éxito del empowerment,
pero aunque la información y el conocimiento fluyan libremente,
este proceso no funcionará correctamente si la gente no está
comprometida.
Un
modelo de liderazgo imitable en compromiso e idoneidad, se multiplicará
exitosamente capacitando y motivando gente comprometida e idónea,
para conformar nuevas generaciones de liderazgo. Esto es él
más alto propósito del liderazgo.
*(Hablo
de proceso de selección, porque sostengo que así como
la capacitación y la motivación, son un proceso permanente,
la selección también lo es).
Agradeceré
vuestros comentarios.
|