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Los
diferentes niveles de Calidad del Servicio
Antes
de hablar sobre los distintos niveles de la calidad en el servicio,
conforme a la acertada definición de Mr. Karl Albrecht
en su libro "The only thing that matters" corresponde
hacer un repaso de nuestros conceptos sobre la calidad, servicio
y calidad total del servicio.
Calidad:
Es la medida de la dimensión en que una cosa o experiencia
satisface una necesidad, soluciona un problema o agrega valor
para alguien.
Las
cosas tangibles pueden ser comparadas entre sí para observar
su proximidad al ideal o standard, pero tratándose de
servicio y de las diferentes percepciones de los clientes, la
mayor calidad no la dará el apego a un standard, sino
la superación de las expectativas que cada cliente tenga
de lo recibido.
Calidad
= Resultados - Expectativas
Si
al efectuar esta resta, en cada momento de verdad, el resultado
es positivo, es porque hay una calidad perceptible, en cambio
si el resultado es negativo la insatisfacción será
inevitable.
Es
claro que el concepto de calidad total involucra todo lo que
es perceptible eliminando la separación de producto y
servicio.
Servicio:
Es cualquier trabajo hecho por una persona en beneficio
de otra.
Esta
definición nos hace claro que quienes de alguna manera
están dependiendo de nuestro trabajo, son nuestros clientes
sin importar si están de éste u otro lado del
mostrador.
Esto
es lo que alimente alimenta el concepto de cliente interno y
aquellas personas que no están sirviendo a los clientes
en forma directa, deben servir a los que sí lo hacen.
Calidad
Total de Servicio: Es la situación en la cual,
una empresa otorga calidad y servicios superiores a sus clientes,
propietarios y empleados.
Significa
que todas las características, actos e información
deben aumentar la capacidad de producir valor para el cliente.
Existen
cinco niveles de calidad en el servicio que debemos definir,
para encontrar en cual estamos ubicados individualmente:
Analicemos
el caso de un comercio de barrio que durante 20 años
estuvo presente dando atención a su clientela, hasta
que de pronto se instala un competidor en la vereda de enfrente.
El comerciante empieza a ver que sus clientes se vuelcan a su
nuevo proveedor y finalmente su negocio quiebra. Nuestro amigo
comerciante se excusa diciendo: "me mato la competencia". Ahora
bien, podemos ver que no le valieron sus 20 años de trayectoria,
sus menores costos de aprendizaje y sus conocimientos del mercado
objetivo.
Podemos
concluir que lo único que hizo la aparición de
un nuevo comercio en el barrio fue manifestar su incompetencia
oculta. Este caballero estaba fuera de competencia pero no lo
sabía.
La
globalización está causando el mismo efecto y
debido a que se trata de un proceso que aparenta ser irreversible,
"es hora de levantarnos del sueño".
Este
nivel es el máximo al que se puede aspirar descuidando
las expectativas de los clientes detalladas en cada momento
de la verdad. Es como pretender aprobar un examen ignorando
la mayoría de las preguntas. Saber responder adecuadamente
algunas no garantiza nunca una buena nota. Como todos los humanos
somos buenos en algo y también malos en alguna otra cosa,
nuestros clientes perciben el promedio de nuestro desempeño
en forma de mediocridad.
- Presencia
y responsabilidad
En
este nivel es donde las empresas empiezan a invertir su dinero
para dar un mejor servicio. Lamentablemente en la mayoría
de los casos su falta de investigación demuestra que
invierten en cosas que no mejoran para nada la calidad percibida
por el cliente. Las empresas creen que porque han gastado dinero
en tal o cual programa de capacitación, o han agregado
tal o cual complemento a su servicio habitual, han mejorado
la calidad y esto es absurdo. Nos hace recordar al servicio
militar, donde todas las mañanas uno se levanta bien
temprano, aunque nunca sabe para que.
En
una oportunidad uno de estos cajeros automáticos que
supuestamente brindan soluciones las 24 horas los 365 días
del año se "tragó" mi tarjeta y me dejó
sin dinero ni posibilidades de ir hacia otro cajero a las 10
P.M.. Cuando ya empezaba a desesperarme veo que colgado al lado
del cajero había un teléfono rojo. Inmediatamente
pensé: esté aparato está para este tipo
de emergencias. En cuanto tomé el auricular oí
que el teléfono llamaba y me dije: fantástico
se trata de una línea directa. Rápidamente escuché
una voz que me dijo: Buenas noches, habla Fernando, ¿en
qué puedo ayudarlo? Todo esto me pareció maravilloso,
Fernando se había presentado adecuadamente y quería
ayudarme. Inmediatamente le expliqué a Fernando mi problema
y me contestó: No se preocupe esto tiene solución,
le van a devolver su tarjeta en esa misma sucursal del banco,
mañana a partir de las 10 A.M. …
De
más está decir, que eso ya lo sabía antes
de llamar y que ese teléfono solo hizo aumentar mis expectativas,
para luego frustrarlas dejándome desilusionado y mucho
más enojado que antes. Todo el dinero gastado en esos
teléfonos rojos que hacen enojar a los clientes fueron
una pésima inversión.
Un
compromiso es una promesa hecha de a dos, por lo tanto en este
nivel las empresas manifiestan su vocación de saber que
es lo que quieren los clientes y se comprometen a dárselo.
Una verdadera fidelización empieza a lograrse en este
nivel, más allá de nuestros programas de puntaje,
viajeros frecuentes, etc.
Solo
se puede lograr un compromiso serio investigando, preguntando
y dando prioridad al concepto de calidad de nuestros clientes,
sacrificando nuestros prejuicios y preconceptos.
Es
el nivel más alto, donde se superan las expectativas
del cliente, es donde están las ventajas competitivas
sustentables.
Es
importante una gran capacidad de autocrítica y receptividad,
para conocer a fondo al cliente, apuntando la estrategia, los
sistemas y las personas al objetivo de dar satisfacción
total.
La
diferencia estará en el valor que se sume a cada acción
o procedimiento, buscando sorprender al cliente, con una organización
que centra en el cliente su estrategia, sus sistemas
y su personal.
La
necesidad de la mejora continua
El
servicio excelente crea hábito, pero puede volverse
mediocre, si no entiende que el cliente aumenta continuamente
sus demandas de valor, formando un círculo virtuoso.
Con
mucho acierto dijo Mr. J. W. Marriott: "El éxito nunca
es definitivo"
Como
el cliente mide el servicio en forma relativa, estar a la par
del mejor nunca alcanza, y la innovación es una necesidad
incuestionable. Llegar tarde al nivel de competencia, tiene
costos más altos, que resultan de saltar escalones más
altos.
El
descuido del concepto de Excelencia en épocas de rápida
evolución como esta, hace que el riesgo de perder nivel
sea permanente, por eso la satisfacción de las demandas
del cliente y la mejora continua son pilares de cualquier plan
para obtener ventajas competitivas sostenibles.
El
servicio es excelente, solo cuando hace crecer las expectativas
de valor del cliente, de tal forma que para poder sorprenderlo,
se tiene que superar a sí mismo continuamente.
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