|
|
Nuevos nichos
de empleo para docentes en la e-Educación
El curso académico 2002/2003 ha sido el
primero desde que la Unión Europea aprobase el plan de acción
eLearning en el contexto del plan eEurope. Bajo esta denominación,
la Unión Europea englobará todas las iniciativas ya
en desarrollo o por desarrollar, encaminadas a fomentar la educación
a través de los ordenadores e Internet a todos los niveles.
Hablamos de la educación on-line, también conocida
como e-Learning.
Está previsto destinar más de mil
millones de euros sólo en promocionar esta nueva forma de
enseñanza, que se sumarán a las inversiones establecidas
por otros organismos y administraciones públicas. En concreto,
en el contexto de estas acciones institucionales, se prevé
que el e-Learning moverá más de 13.500 millones de
euros en 2003 en Europa y Estados Unidos auspiciado por las múltiples
ventajas que conlleva este tipo de formación.
Sin embargo, tanto la Unión Europea como
el gobierno español se muestran especialmente preocupados
por extender las grandes oportunidades que las Nuevas Tecnologías
proveen en materia de educación a los que deberían
ser sus primeros destinatarios: los profesionales de la docencia.
Porque lo que en ningún caso se puede olvidar es que, aún
cuando se haga uso de nuevos medios, seguimos hablando de algo tan
básico que ha estado ahí a lo largo de toda la historia
de la humanidad: enseñar.
Así, por ejemplo, desde 2001 y hasta finales
de 2003 el gobierno invertirá casi 14 millones de euros en
formar a 45.000 profesores de la enseñanza pública
en el uso de las Nuevas Tecnologías, y lo hará mediante
metodologías a distancia por Internet, es decir, mediante
e-Learning.
Al mismo tiempo, se está elaborando una
guía con pretensión de exhaustividad que recoja todo
tipo de información acerca del valor pedagógico de
la formación a través de Internet, y que sirva para
fomentar el debate y el intercambio de ideas entre los profesionales
de la enseñanza.
Todo ello persigue un doble objetivo. Por un lado,
se abren nuevos nichos de empleo a profesores, maestros, pedagogos,
etc. que tienen en la formación por Internet un vasto mercado
laboral, en la actualidad cubierto por profesionales de otras áreas
sin los conocimientos específicos. Por otro, al promoverse
que los educadores completen su experiencia y habilidades en enseñanza
con conocimientos que le permitan adaptar ésta al entorno
on-line, se estaría garantizando que los “alumnos en
línea” hayan aprendido en compañía de
auténticos profesionales de la docencia.
Los campos de la enseñanza on-line en los
que un profesor podría aplicar sus conocimientos ampliando
sus perspectivas de trabajo, son muchos y variados: tutores que
acompañan al alumno durante el proceso de aprendizaje; profesionales
de educación especial capaces de sacar jugo de las Nuevas
Tecnologías para ponerlas al servicio de estos alumnos con
necesidades particulares; consultores que orienten el trabajo de
los ingenieros informáticos a la hora de diseñar un
proyecto de formación on-line; expertos en determinadas materias
curriculares encargados de la elaboración de contenidos;
coordinadores de programas internacionales de cooperación
y crecimiento en la diversidad que aprovechen el acercamiento inicial
que la tecnología puede proveer; profesores con los conocimientos
y sensibilidad necesarios para motivar e inspirar a los alumnos
en el nuevo aula que constituye Internet; y un largo etcétera.
Todo ello, además, con la satisfacción que sin duda
reportaría ser pionero en continuar con la desprendida labor
del docente, pero, esta vez, en un innovador entorno.
¿Cómo podrían docentes y pedagogos
aprovechar estas grandes oportunidades? ¿Qué necesidades
deberían ser capaces de cubrir? Las funciones que un docente
virtual debe cumplir son, en parte, parecidas a las propias de un
tutor tradicional, pero también deberá poseer otras
exclusivas y determinadas por el uso de los nuevos medios tecnológicos
e Internet.
Las cualidades con las que debería contar
son diversas. En primer lugar, el docente o la docente on-line debería
tener suficientes capacidades de comunicación y empatía,
con el objetivo de desarrollo un entorno social agradable en el
que la ausencia del “cara a cara” pueda ser superado
por un ambiente cálido. Además, debe esforzarse en
favorecer el autoaprendizaje de los alumnos, lo que requiere capacidad
de planificación del trabajo, y tener una buena disposición
a asumir un rol polivalente. En la enseñanza on-line, en
definitiva, el docente se convierte en un facilitador del aprendizaje,
actuando como asesor, organizador, guía o moderador, más
que como transmisor estricto de conocimiento. Y para ello, seguramente
se requiere un esfuerzo por parte del profesional para adaptar sus
conocimientos y práctica docente a este nuevo entorno educativo
que plantea la formación on-line.
|