|
LOS
RECURSOS HUMANOS, LA CLAVE DEL SIGLO XXI.
En un mundo
tan competitivo, cambiante y complejo como el nuestro, las organizaciones
deben ser dirigidas de forma eficaz para poder sobrevivir. Con toda
seguridad, los años noventa han marcado el preludio de un
torbellino de cambios que tendrán una gran repercusión
en los departamentos de recursos humanos de todo el mundo. Además,
esta década ha sido testigo de ciertas tendencias que influirán
de forma significativa en las empresas: la gran competitividad y
las fluctuaciones del entorno económico actual, la rápida
evolución de la mano de obra y la mayor diversidad de la
fuerza laboral –con el aumento de la presencia de mujeres, el equilibrio
entre la vida laboral y familiar, y la insistencia sobre la calidad
de los productos y servicios-.
Para que las
compañías no sólo se limiten a sobrevivir,
sino que tengan éxito durante el siglo XXI, los departamentos
de recursos humanos tendrán que hacer frente a todas estas
cuestiones con empuje y dinamismo. En este momento parece ya aceptarse
que algunas de las funciones en las que se hacía más
hincapié en el pasado ya no serán importantes en el
futuro; en lugar de ello, cobrarán más vigencia otras
actividades.
Por otro lado,
la creciente importancia de esta área se debe a ciertas inclinaciones
y crisis de la sociedad en general, y del mundo laboral en particular.
A esto se añade el reconocimiento común de que la
gestión de los recursos humanos puede influir de manera significativa
en los objetivos de la empresa.
Cinco son las
tendencias fundamentales que explican este protagonismo: el aumento
de la competencia y, por tanto, de la necesidad de ser competitivos;
los costes y las ventajas relacionadas con el uso de los recursos
humanos; la crisis de productividad; el incremento del ritmo y la
complejidad de los cambios sociales, culturales, normativos, demográficos
y educacionales; y los mayores síntomas de alteraciones en
el funcionamiento de los lugares de trabajo, como el estrés,
la alienación, el aburrimiento y el descontento.
Tendencias
para el siglo XXI
Debido a todo
esto, la gestión de los recursos humanos ha cambiado y seguirá
haciéndolo probablemente en el futuro. En los estudios realizados
con altos directivos aparecen varias tendencias, cuyo denominador
común es que la gestión de esta área desempeñará
un papel primordial en las organizaciones: además de mostrar
una mayor orientación hacia temas estratégicos, aumentará
la importancia de las cuestiones relacionadas con la eficiencia
del trabajo. Se trata de diseñar actividades y programas
que conduzcan a una mejora de la calidad y a un incremento de la
cantidad. Por ello, parece lógico que la formación
y el perfeccionamiento no sólo continúen manteniendo
su importancia, sino que ésta se vea reforzada.
Asimismo, habrá
que desarrollar una mayor sensibilidad hacia las necesidades de
los empleados, para detectarlas a través de una mayor comunicación,
el estudio de las actitudes y el asesoramiento personal. En definitiva,
la flexibilidad en la gestión de los recursos humanos aparece
como un imperativo para la competitividad de las empresas en el
siglo XXI. Una adecuada gestión de los recursos humanos facilita
la creación de la capital intelectual, que comprende tanto
la red de relaciones sociales basadas en la confianza desarrollada
a lo largo del tiempo, como los activos que se movilizan dentro
de ella. Por tanto, los directivos encargados de estos departamentos
tratan de dirigir las múltiples fuentes de aprendizaje con
una intención estratégica, desarrollando las capacidades
que generan ventajas competitivas. La habilidad para integrar el
conocimiento que reside fuera y dentro de los límites de
una empresa surge como una capacidad distintiva de la organización.
Esta aptitud se apoya en el conocimiento tácito que comparten
los distintos agentes que se relacionan con ella. Para ello es necesario
una mayor involucración, tanto cognitiva como emocional,
con la misión empresarial. Con la gestión eficaz de
los recursos humanos se favorecen los procesos etológicos
(comunicación, toma de decisiones, motivación, gestión...)
que inciden en las relaciones sociales. Mejorando el capital social
se incrementará el valor del capital intelectual, tan perseguido
y admirado en el nuevo siglo. |