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¡Silencio!
¡Nos vigilan!
Se avecinan
malos tiempos en Europa para la libertad en Internet. Así
que lo advierto desde ya: dentro de poco tendremos que editar este
Boletín encriptado para evitarnos las graves consecuencias
que pueden derivarse de nuestro espíritu crítico.
Cuando parecía
que algunos de los disparates de la LSSI se estaban reconduciendo
gracias a la presión de los colectivos afectados, va el Parlamento
Europeo y termina de cargarse cualquier atisbo de racionalidad implantando
una especie de "estado policial virtual". Y es que el recuerdo del
11/S es todavía muy fuerte.
Los grupos Popular
y Socialista del Parlamento Europeo han conseguido sacar adelante
una normativa que autoriza a los Estados miembros a retener datos
sobre los internautas. O mejor dicho, a obligar a que los operadores
de telefonía e Internet (ISP's) los almacenen "por un tiempo
limitado", sin especificar más detalles.
Este texto,
que reforma la Directiva 97/66 sobre el tratamiento de los datos
personales y la protección de la intimidad en el sector de
las comunicaciones, instaura la prevalencia de la seguridad del
Estado sobre la intimidad de los ciudadanos. Y de nada han servido
las protestas de más de cincuenta organizaciones europeas
de defensa de los derechos civiles que consideran esta normativa
como una agresión a los derechos de los ciudadanos.
Como consecuencia
inmediata, el Partido Popular ha introducido una enmienda en la
LSSI que se está tramitando en estos días en el Senado
proponiendo que los ISP's guarden todos los datos de los internautas
durante un año. ¿Se han parado a pensar lo que significa
conservar durante un año todos los movimientos de los internautas,
con información como contraseñas, direcciones IP,
bytes transmitidos, páginas visitadas, e-mails enviados y
recibidos, información referente a tarjetas de crédito,
cuentas bancarias, etc.? ¿Qué volumen de unidades
de almacenamiento y qué trabajo adicional hace falta para
esto y quién lo pagará?
Pero no son
solo los ISP's, sino las operadoras telefónicas las que tendrán
que conservar información sobre a quien llaman sus usuarios,
las llamadas que reciben, la ubicación geográfica
de los móviles, etc.
Y lo más
importante, ¿quién tendrá acceso a esos datos
y en qué condiciones? ¿Dónde estará
la autoridad judicial en todo este proceso? Porque nadie nos garantiza
que los datos que se almacenen sean reales, íntegros y no
puedan ser manipulados antes, durante o después de su almacenamiento.
Creo que en
este caso los europeos hemos pecado de papanatismo. Porque el origen
de este disparate fue una carta enviada por el presidente norteamericano
George Bush a Bruselas a raíz de los atentados del 11/S,
en la que se proponían 47 medidas para luchar contra el terrorismo,
entre ellas la exigencia de que las operadoras de telefonía
e Internet conservaran la información de los usuarios.
Sin embargo,
de todas estas recomendaciones, que formaban parte de la llamada
"Patriot Act", la única que rechazó el Congreso estadounidense
fue precisamente la que ahora acaba de aprobar el Parlamento Europeo.
Claro que los norteamericanos no necesitan normas como esta. ¿Para
qué la quieren teniendo programas como Carnivore o la red
Echelon?
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