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Espías
"MADE IN USA"
Es probable
que sea una cuestión cultural, pero no hay duda de que, para
los latinos, el "american way of life" (el estilo de vida americano)
tiene su guasa. Vamos, que hay que echarle imaginación para
comprender las cosas que pasan en los Estados Unidos sin soltar
una carcajada. Porque, con frecuencia, la coherencia y el sentido
común están un tanto ausentes de la forma de actuar
de esos que dicen ser los que dirigen y controlan el mundo.
Hace unos pocos
días, y gracias a las declaraciones de Daniel Brand, fundador
del grupo de Investigación para la Información Pública,
nos enterábamos de que la CIA, el Servicio de Inteligencia
norteamericano, estaba usando "cookies" en su sitio web para rastrear
el comportamiento de sus visitantes y recopilar información
que, lógicamente, almacenaba en sus Bases de Datos.
Hasta aquí
todo parece normal. No es ni más ni menos que lo hacen Amazon
y unos cuantos millones más de sitios web de comercio electrónico
en todo el mundo.
Sin embargo,
este aviso ha servido para conocer que desde junio del año
2000, y por orden expresa de la Casa Blanca, todas las agencias
gubernamentales bajo jurisdicción federal tienen expresamente
prohibido utilizar este sistema, o cualquier otro, para capturar
información de los comportamientos de los visitantes a sus
sitios web. Y eso significa que la CIA, siguiendo su costumbre habitual,
iba por libre y hacía lo que quería saltándose
a la torera la legalidad vigente. Una legalidad bastante estúpida,
todo hay que decirlo. Porque si utilizar cookies es legal, debería
serlo para todos y cada uno de los sitios webs norteamericanos.
Y si se considera que utilizar cookies es un acto que invade la
privacidad de los ciudadanos, hágase una ley que lo prohíba
total y absolutamente, ¡pero para todo el mundo! Pero que
se prohíba espiar a los espías y se permita hacerlo
a cualquier comerciante, parece el guión de una mala comedia
de Hollywood.
Evidentemente,
al saltar la noticia el portavoz de la CIA se ha apresurado a indicar
que todo ha sido un error, que ellos no acostumbran a espiar a nadie
ni están interesados en hacerlo (¡faltaría más!),
y que van a destruir los ficheros que almacenan la información
recogida de los visitantes de su web. Algo que, por ejemplo, el
FBI no ha hecho, a pesar de que es público y notorio que
ellos también utilizan cookies en su web de forma habitual.
Pero todo esto,
con ser jocoso, no es más que el principio, ya que ahora
también nos hemos enterado de que las propias ordenanzas
de la agencia de espionaje norteamericana prohíben almacenar
información personal de particulares. Y uno se pregunta:
¿cómo demonios trabajan estos espías? ¿Aprendiéndose
de memoria lo que averiguan y transmitiéndolo a sus colegas
y a sus jefes por el sistema del boca a boca?
Lo más
curioso es que la web de la CIA señala expresamente que no
utilizan cookies, e incluso dan instrucciones a los particulares
para que pueden borrarlas de sus navegadores.
Como era previsible,
el servicio de espionaje norteamericano se ha apresurado a buscar
un cabeza de turco a quién colgarle el muerto. Y el pardillo
ha sido la empresa de Virginia Olympus Group, que según ellos
fue la encargada de desarrollar el software que utilizan en su web,
aplicando el uso de cookies sin que la Agencia se lo hubiera ordenado.
Sin embargo,
la guinda del pastel es que Olympus Group ha dejado de existir,
por lo que no queda nadie que pueda confirmar si los chicos de la
CIA espiaban por vocación o por accidente. Vamos, que nos
quedamos sin saber sin son unos auténticos profesionales
o unos espías de opereta. Una pena.
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