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Los
hackers, ¿son terroristas?
Como consecuencia
del movimiento que se ha puesto en marcha en los EE UU para luchar
contra el terrorismo en todos sus frentes, el Secretario de Justicia
norteamericano, John Ashcroft, ha propuesto, en el marco de las
iniciativas para reforzar la legislación antiterrorista,
que las actuaciones de los hackers sean consideradas como actos
terroristas, lo que podría implicar penas de hasta la cadena
perpetua para los autores de actos que causen daños a las
redes de ordenadores, e incluso a quienes ayuden o protejan a los
culpables.
Ni que decir
tiene que esta propuesta ha levantado un gran revuelo entre los
grupos pro-derechos civiles y los ciberactivistas en USA, como la
EFF (Electronic Frontier Foundation), que ha adoptado una actitud
beligerante en contra de una iniciativa, sin duda, polémica.
Y ante un asunto
tan vidrioso no podemos por menos de hacernos dos preguntas:
1) ¿Pueden
equipararse los hackers, crackers, creadores y divulgadores de virus
y demás especímenes dañinos de Internet a los
terroristas que el 11/S asesinaron a más de 6.000 personas?
Es evidente que no.
2) ¿Son,
por el contrario, unas jovencitos traviesos a quienes hay que dejar
que sigan haciendo su santa voluntad? También es evidente
que no.
Entonces, ¿dónde
está la solución? Como siempre, en un justo término
medio. Ni se puede condenar a cadena perpetua a un mozalbete de
16 años que jugando a ser más listo que nadie se mete
en los ordenadores de la NASA, de Microsoft o del Chase Manhattan
Bank, como tampoco se puede permitir que con sus "juegos" causen
daños de millones de dólares a quienes están
desarrollando una justa y legal actividad comercial en la red.
Al igual que
no se puede satanizar a todos cuantos profesan la religión
musulmana por el hecho de que unos cuantos fanáticos islámicos
estén decididos a ganarse el descanso eterno en el "jardín
de las huríes" que les promete el Corán si mueren
en esa guerra santa que ellos han diseñado a su particular
criterio, tampoco podemos confundir a los hackers con terroristas.
Quizás
este sea un buen momento para poner orden en la red aplicando normativas
que penalicen a quienes se meten en "casas ajenas" y a los que con
sus diversiones causan graves perjuicios a terceros. Y también
es conveniente que se investigue el nacimiento de los virus para
detectar, detener y juzgar a quienes también causan importantes
pérdidas económicas a una gran parte de los internautas.
Y ya que nos metemos en harina, que se castigue con dureza a quienes
hacen de la piratería no sólo una diversión,
sino también un medio de vida.
Pero pongamos
cada cosa en su justo término. Porque querer hacer justicia
metiendo indiscriminadamente en el mismo saco a todo el mundo, es
de lo más injusto. Como también lo es aplicar una
justicia desproporcionada por razones de venganza, de visceralidad
o de conveniencia política.
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