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La
Nueva Economía y los Viejos Ricos
"Dinero llama
a dinero" es un viejo refrán español con el que pocos
estarán en desacuerdo. ¿Quiénes son los que
siempre ganan más dinero? Obviamente, los que más
dinero tienen. O dicho de una forma más clara: los bancos.
Esto, que no es nada nuevo, se ha vuelto a poner de actualidad ahora
que nos hemos enterado de que la SEC (Securities & Exchange Commisión),
el organismo norteamericano que vela por el buen funcionamiento
del mercado bursátil (algo así como la Comisión
Nacional del Mercado de Valores en España) está investigando
a diversas entidades bancarias por supuestas prácticas fraudulentas
en las operaciones de salida a Bolsa de numerosas empresas puntocom
durante la fiebre Internet entre 1998 y 2000.
Nada menos que
790 empresas saltaron al Nasdaq en aquella época decididas
a comerse el mundo, y lo único que se comieron fueron los
ahorros de miles de pequeños inversores. Y también
bastantes millones de dólares de algunas sociedades de Capital
Riesgo, que todo hay que decirlo.
Pero como siempre
suele suceder, los que no perdieron fueron los bancos que gestionaron
las OPV (Ofertas Públicas de Venta, o IPO, como se las denomina
en inglés). Y lo grave no es que ganasen dinero, si lo hubieran
hecho legalmente, claro. Lo tremendo es que bancos tan prestigiosos
como Credit Suisse First Boston, Morgan Stanley Dean Witter, Bearn
Sterns, Lehman Brother, JP Morgan Chase o Goldman Sachs estén
acusados de haberse enriquecido mediante prácticas fraudulentas.
Y mucho más preocupante, si cabe, es que haya habido que
esperar a que cientos de pequeños ahorradores hayan interpuesto
demandas judiciales reclamando miles de millones en indemnizaciones
para que las autoridades bursátiles se hayan decidido a intervenir.
Son muchas y
muy variadas las artimañas financieras pactadas por los bancos
para llenar sus arcas de forma ilegal. Sin entrar en detalles excesivamente
técnicos, y sólo a título de ejemplo, citaremos
algunas de las que se reflejan en los acuerdos internos pactados
entre las entidades colocadoras y compradoras de los títulos:
cobro de comisiones hasta diez veces por encima de lo normal, realización
de grandes operaciones con el banco colocador antes de la OPV para
tener derecho a suscribir acciones antes de su salida a bolsa, promesa
de comprar más acciones una vez se han hecho públicas
para mantener artificialmente su cotización, o la venta masiva
de títulos a los pocos días de haberse suscrito la
OPV, lo que deja indefenso al pequeño inversor que no dispone
de información privilegiada. Hay que recordar que hubo momentos
en que las revalorizaciones alcanzaban hasta un 100% en el primer
día de salida a bolsa de algunos títulos.
¿En qué
acabará todo esto? Es difícil saberlo, lo único
cierto es que la SEC no tiene atribuciones para tomar las decisiones
que podrían poner orden en el prostituido mundo financiero,
demasiado acostumbrado a las ganancias fáciles. Y la elite
de Wall Street está presionando para que estos casos sean
resueltos como "casos internos".
Hasta qué
punto los tribunales norteamericanos estarán a la altura
de las circunstancias es algo que está por ver, y sólo
el tiempo nos dará una respuesta.
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