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Taking
below-the-line online...
Cada vez que
la economía entra en recesión, surge la necesidad
de desarrollar formas más eficaces de hacer llegar nuestro
mensaje y nuestra propuesta al consumidor. Amenudo, la crisis supone
una revisión en profundidad de las herramientas y técnicas
utilizadas hasta el momento. Durante los 90, el márketing
personalizado o directo, también llamado micromárketing,
demostró su eficacia y consiguió un puesto relevante
junto a otras técnicas de la comunicación comercial,
hasta el punto de que ninguna acción integral de márketing
se concibe hoy en día sin recurrir a él. Hay un instante
en que se traspasa de arriba a abajo una línea, en la que
la comunicación deja de tener como punto básico de
apoyo a la empresa, a la marca y al producto, deja de ser una comunicación
exterior, para centrarse totalmente en el cliente, haciéndose
interna, íntima, múltiple y sutil. Las comunicación
más eficaz en tiempos difíciles es la que está
por debajo de dicha línea.
Una década
de cambios
El márketing
de masas pasó a la historia, se suele decir. El futuro está
en el márketing personalizado. Pero quizás ni un extremo
ni el otro sean ciertos al 100%. Quizás el futuro esté
en la comunicación directa y múltiple con el cliente,
en establecer un cierto nivel de complicidad y de intimidad que
no se consigue, por ejemplo, con un banner, con un anuncio en la
TV, o con un outdoor, pero que sí puede partir de allí.
Claramente, hay que ir mucho más allá y la comunicación
directa cumple un papel esencial, pero esta requiere de un basamento
y de una visibilidad previa de la marca y del producto para ser
eficaz.
Hace una década,
la comunicación directa estaba prácticamente limitada
a dos canales: el correo postal y las comunicaciones telefónicas.
El correo postal sigue siendo eficaz, pero es lento y costoso, y
la tasa de interactividad es casi nula. El teléfono es ahora
una herramienta de márketing y de apoyo al proceso comercial
mucho más habitual, pero los usuarios prefieren un tipo de
comunicación en la que sean ellos los que controlen la simultaneidad,
algo que el teléfono no permite, por lo que es mucho más
eficaz como elemento de recepción que de emisión,
a menos que se haya hecho un trabajo previo de comunicación
'below the line' que prepare el terreno.
Hasta que la
revolución de las telecomunicaciones de los últimos
años, con internet, el correo electrónico y la integración
de plataformas y espacios no había llegado, los marketeers
fueron desarrollando, con ingenio, otras formas de comunicación
personal, algo más difusas e inconstantes, pero no por ello
poco eficaces. Nos referimos a las promociones, los patrocinios,
el fomento de las relaciones públicas, el trabajo de la marca
como una idea, como un ente social y público... fruto de
todo ello es el papel apabullante de las marcas y de lo comercial
en la sociedad actual, y el sustrato de trabajo que ello nos deja
para la aplicación eficaz de la tecnología es enormemente
fértil.
La consultora
Datamonitor nos aporta datos que ilustran esta evolución.
En concreto, señala que el uso del márketing directo
se incrementó notablemente a partir de la recesión
de principios de los 90. La recesión, entonces, supuso el
"adelgazamiento" de los presupuestos de publicidad y márketing
de muchas empresas, que decidieron aparcar el gasto en las técnicas
tradicionales "above the line" para moverse hacia otro tipo de escenarios,
por entonces menos conocidos y que suponían un riesgo importante,
el mismo que comporta toda comunicación intensa.
Sujetos de debate
habitual hoy en día como intimidad, privacidad, spamming,
autorregulación, seguridad en el manejo de los datos... factores
críticos como la elaboración de perfiles de clientes,
o el rastreo de lo que hacen con nuestros mensajes y propuestas,
estaban fuera de la discusión hace diez o quince años.
La tecnología no permitía tal nivel de proximidad
ni una potencia comunicativa tan impactante. Son varios los Estados
y organismos que están legislando sobre una materia que antes
carecía de amparo normativo.
La evolución
de la tecnología y la multiplicidad de canales hacen perder
eficiacia a la publicidad masiva
Datamonitor
señala también que las técnicas tradicionales
de publicidad están perdiendo su eficacia por otro motivo:
los canales de comunicación se fragmentan, se multiplican
y se complementan, de modo que los consumidores demandan una comunicación
personalizada, maleable y adaptada a estos cambios, tanto para informarse
como para valorar las propuestas que reciben. Cualquier actuación
de márketing que no cumpla con ese requisito hoy en día
no puede alcanzar un éxito apreciable y se quedará
por debajo de sus objetivos.
La consultora
también puntualiza que los fabricantes y anunciantes reconocen
que la publicidad de masas como la que, por ejemplo, se basa en
la TV, ya no es ese medio todopoderoso de los años 60 y 70
y que, por tanto, las empresas están reinventando su proceso
de comunicación para ofrecer una "experiencia de marca" en
lugar de tan sólo un producto, un precio o un slogan.
Una de las consecuencias
es que los presupuestos de márketing tienden a contar con
partidas cada vez más importantes hacia las acciones que
permiten proporcionar al consumidor la "experiencia de marca", y
casi todas estas acciones son del tipo "below-the-line".
Algunas de
las iniciativas de éxito que señala la consultora
incluyen la creación de comunidades de consumidores y usuarios,
el regalo de muestras del producto, la organización y el
patrocinio de eventos, la asociación de la marca con los
intereses sociales y personales de sus clientes en potencia, y la
combinación de la facilidad que dan las nuevas tecnologías
para la interacción directa con el usuario con todo aquello
que esté orientado a hacer "sentir la diferencia" de la propia
marca con respecto a las de la competencia.
La tecnología
ha venido a significar una mayor capacidad para construir y gestionar
bases de datos, para hacer portable la información y compartirla,
dinamizando la generación del conocimiento en beneficio de
la empresa y del cliente y permite reducir costes, ya que las ventajas
del correo electrónico en cuanto a rapidez, versatilidad
e interactividad con respecto al correo postal, al teléfono
y a los actos presenciales son evidentes.
Estrategias
de cross-media y de cross-selling para socializar el márketing
La respuesta
de las agencias y de los marketeers ha sido desarrollar campañas
"cross-media" para sus clientes (anunciantes) y éstos se
han esforzado en desarrollar técnicas de "cross-selling"
que potencian las relaciones entre empresas y tienden cada vez más
a hacer que el cliente adopte un papel activo en el proceso comercial.
El cambio ha
sido tal que, según la consultora, el e-mail márketing,
por ejemplo, en los EE.UU., acapara ya el grueso de las acciones
y de la inversión total en campañas de márketing
directo. Los consumidores, a su vez, responden con más intensidad
a las campañas bien diseñadas, que les hacen sentir
que la información y el servicio es relevante y llega en
el momento oportuno.
Datamonitor
revela que del 93 al 97 por ciento de los consumidores que respondieron
a campañas de e-mail márketing en el Reino Unido el
año pasado manifestaron claramente su intención de
repetir la compra en la misma compañía.
Además,
el 77% dijeron que tendrían interés en conocer más
acerca de otros productos y servicios de la misma empresa, y un
50% señaló que lo que más les agradó
de la campaña es que tuvieron la sensación de que
el anunciante conocía sus necesidades y circunstancias y
que se dirigió a ellos de un modo "elegante", suave, sin
insistencia, pero destacando claramente dónde estaba la solución
que necesitaban.
Los buenos
resultados del direct-marketing por e-mail han movido a las compañías
británicas, destaca Datamonitor, a incrementar sus presupuestos
para este tipo de actuaciones con unas previsiones de crecimiento
del 18% para este año.
Going below-the-line
Con todo, el
márketing directo por e-mail es sólo una de las formas
de márketing below-the-line. Hay, como comentamos unos párrafos
más arriba, muchas otras, que también tienen una importancia
estratégica. La creatividad, el ingenio, la sorpresa y el
sentido de la oportunidad juegan un papel esencial. Pueden, de hecho,
hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso de un producto.
Una de las alternativas
-que es ya en sí mismo todo un sector comercial- es el merchandising.
Se trata de elaborar toda una serie de artículos para difundir
la imagen de la marca, de un producto, de un personaje o de una
frase o idea asociada a la visibilidad que la empresa desea alcanzar.
En este campo entra la realización de camisetas, vasos, lápices,
cuadernos, juguetes, bolsas, llaveros, encendedores, objetos de
oficina, almohadillas de ratón, juegos... etc, una enorme
variedad de productos, objetos que, además de ser bonitos,
divertidos y creativos, tengan una utilidad y acompañen al
usuario en su vida diaria.
Tales objetos
pueden venderse o regalarse, depende de si se enmarcan en una promoción
o de si se conciben en sí mismos como un producto, más
bien, como la materialización de la idea de vender la marca
en sí misma. El merchandising, además, puede presentarse
junto al producto, como introducción, como acompañamiento,
como recordatorio del mismo, o bien puede distribuirse en canales
distintos, actuando como mensaje publicitario en una estrategia
100% branding.
Otro campo igualmente
amplio y complejo es el del patrocinio de eventos, incluso el de
la organización de eventos específicos. Nike , por
ejemplo, con motivo de la edición de este año de la
Maratón de Boston, en los EE.UU., aparte de tener una importante
presencia publicitaria "above-the-line", ha alquilado un espacio
de grandes dimensiones a unos pocos metros del lugar en el que estará
ubicada la meta final del evento, una sala donde los atletas, los
aficionados y el público en general podrán adquirir
todo tipo de "merchandising" de la marca, participar en sorteos
y concursos, recibir masajes y clases de educación física
para evitar lesiones mientras practican su deporte favorito, etc,
etc.
Las relaciones
públicas y la organización y patrocinio de eventos
son áreas también destacables en los esfuerzos "por
debajo de la línea", línea que separa la comunicación
abierta y pública con la comunicación ínitma,
próxima y personal. De hecho, los eventos permiten aunar
lo mejor de ambas cosas.
Como ejemplo,
el de Mercedes Benz con sus Star Awards, unos premios que se convocan
de forma selectiva, de hecho, sólo en tres ocasiones durante
los años 90, y que tienen como finalidad premiar las mejores
campañas de márketing y advertising, así como
eventos, exhibiciones, muestras, y acciones de comunicación
alternativa llevadas a cabo por distintas empresas en los mercados
en los que la marca de la estrella es líder.
En 2001 se convocó
la última edición hasta la fecha de los Star Awards,
y fue la primera ocasión en la que se premió a la
categoría de campañas de márketing online.
De hecho, Mercedes Benz puso a punto una presentación enteramente
online del evento y el grueso de la comunicación y la promoción
del mismo se hicieron basándose en la web y en el correo
electrónico.
El premio se
otorga a las mejores campañas de márketing y Mercedes
Benz es la única marca de automóviles que hace este
esfuerzo. En la edición de 2001, el jurado tuvo que elegir
entre más de 600 campañas, y el impacto social ha
sido muy importante, de hecho, muchas de las empresas que presentaron
su candidatura a los Star Awards son ya clientes de la marca o son
su principal target.
Mercedes consolida
así su estatus 'premium' como marca y promueve una competición
internacional para incentivar formas de comunicación que
sean, a la vez, creativas y consistentes con la estrategia corporativa,
al tiempo que consolida una imagen de marca y de producto sorprendente
y sólida, basada en la calidad, la innovación y la
fascinación del cliente. Se trata de un esfuerzo below-the-line
ejemplar y totalmente adaptado a lo que la marca piensa de sí
misma y al modo en que la percibe su público.
Mercedes Benz,
además, ha aprovechado al máximo las ventajas de internet
para reducir los costes, facilitar la comunicación y la organización
del evento, desarrollando un sistema de comunicación denominado
"ComIn", que se utiliza por todas las empresas del grupo Daimler
Chrysler, permitiendo una comunicación interdisciplinaria,
interactiva e inmediata con un soporte enteramente online. ComIn
es utilizado por las distintas marcas del grupo también para
la comunicación interna y para intercambiar sus experiencias
y desarrollos en el área del márketing, actuando de
modo transversal en sus mercados a nivel mundial.
Un tercer pilar
que da apoyo a las estrategias "below-the-line" es el promocional,
el que se basa en la oferta de servicios, en el intercambio directo
con el cliente, intercambio que puede abarcar dinero, información,
comunicación o una propuesta de trabajo conjunto (el cliente
se transforma en un agente) a cambio de una compensación
o de un premio.
La finalidad
de la promoción es conseguir elevadas tasas de conversión
de visitas en compras, de clicks en procesos de negociación
de una venta, o de un cliente ocasional en un cliente fidelizado.
En este sentido, la promoción es mucho más pragmática
que el márketing social realizado al estido Nike o Mercedes
Benz, o que el merchandising, como el que vemos cuando se estrena
en el cine una nueva película de Disney o de Spielberg, aunque
suele ser también mucho más modesta en su alcance.
No por ello
es menos eficaz, antes al contrario, y sobretodo si se utiliza internet.
Un ejemplo es la reciente "macroventa" que puso en marcha el portal
Yahoo! , que, en sólo tres días, consiguió
incrementar la facturación semanal en un 25% y, en algún
caso, aumentar la venta de algunas marcas en más del 70%.
En internet
son muy populares los programas de puntos, los cupones electrónicos
de descuento, los cupones de regalo, que en Amazon, por ejemplo,
fueron todo un éxito en las pasadas navidades. Otras estrategias
abarcan la financiación, el regalo de muestras de productos,
algo muy habitual en el mundo de la cosmética y de la alimentación,
o el uso gratuito durante tiempo limitado de contenidos o servicios
de pago online.
Las estrategias
de márketing emergentes y el creciente protagonismo de la
comunicación directa y de las acciones below-the-line están
impulsando importantes cambios en la organización de los
departamentos de márketing de las empresas, y en el papel
de los y las marketeers, especialmente en un año de transición
como este apasionante 2002 que apenas comienza. En las acciones
de márketing actuales aquello que es interactivo y medible
ya no es suficiente para lograr lo que demandan los anunciantes,
que es convertir clicks, visitas y visualizaciones en ventas y en
fidelidación. La filosofía de la empresa debe adaptarse
a estos cambios para estar en plena sintonía con las necesidades
del cliente.
Las acciones
'below-the-line' deben llevárselas bien con el CRM
El objetivo
final es influir en la conducta del consumidor, de un modo positivo,
convencer más que vencer, para luego fidelizar. La web puede
utilizarse para dirigir las transacciones, para cerrarlas o para
apoyar procesos offline. Pero también lo online sirve para
reforzar las relaciones con los clientes, para tejer una malla de
relaciones públicas con colaboradores y para proyectar una
determinada imagen de la marca y de la empresa. Y este proceso implica
el abordaje de una serie de cambios en la dinámica con la
que la empresa afronta la tarea cotidiana de comunicarse, lo cual
apunta directamente a una transformación del trabajo en los
departamentos de márketing.
En general,
las empresas centralizan la coordinación de las áreas
de márketing, advertising, comunicación y relaciones
públicas en un único departamento o en un equipo de
personas. Los marketeers que trabajan en estos equipos deben afrontar
los retos del márketing below-the-line (BTL) con buenas dosis
de innovación y creatividad, y con la presión añadida
que supone el control de los costes. La tecnología es una
ayuda importante para implementar estrategias de impacto en mercados
cada vez más estrechos.
En las acciones
BTL así como en las tácticas de márketing de
guerrilla, un elemento esencial es la construcción y explotación
de bases de datos propias sobre los clientes y el mercado, y esto
tiene mucho que ver con la coordinación de este tipo de acciones
con aquellas que se llevan a cabo en un marco CRM o de fidelización,
puesto que ambas áreas de trabajo suelen estar estrechamente
ligadas. El márketing BTL se utiliza para ir más allá
en aquellos recovecos u oportunidades en las que acciones más
estándar resultarían poco específicas, algo
impersonales o demasiado costosas. Del mismo modo que el CRM explota
los datos al máximo para ofrecer respuestas únicas
e inéditas a cada cliente, o bien para presentar y adaptar
algo estándar como algo personalizado que, finalmente, seguirá
teniendo una utilidad esencial para el cliente, el BTL pretende
cumplir ese papel antes de la venta y también después,
como una antesala de lo que será la interacción más
directa con el cliente ya conseguido.
De modo que
los departamentos de márketing deben dotarse de una filosofía
y organización del trabajo que les permita dar cabida a esta
creciente parcela de acciones difusas, en todas direcciones (por
eso también se habla de márketing de 360 grados) donde
más que con herramientas, se trabaja con oportunidades de
comunicación. Los marketeers deberán convertirse en
comunicadores natos, pero no sólo de puertas hacia afuera
de la empresa, sino también internamente, para que se comprenda
su trabajo y se valore a todos los niveles el impacto y la demanda
que va a generar, de forma que todos se preparen para poder dar,
en conjunto, como empresa, una respuesta adecuada.
Los riesgos
inherentes al 'brand equity' surjen al utilizar estrategias multicanal
y tácticas de 360 grados
Uno de los riesgos
importantes de las acciones BTL y del márketing de guerrilla
es el de poder mantener un mismo mensaje, una misma idea y transmitir
una misma fuerza, a pesar de estar actuando con intensidades muy
dispares, en canales muy distintos y en varios escenarios simultáneamente.
Mantener el valor de la marca y potenciar y reforzar su valor comparativo
frente a otras, evitando lo que se conoce como "brand equity" o
paridad de marca, es esencial, y resulta un reto cuando se utilizan
distintas estrategias de comunicación con los clientes.
Otro requerimiento
esencial es el de la innovación, para poder destacar del
resto en un mundo ya de por sí saturado de comunicación
y de datos. Y a ello va muy unida la capacidad del departamento
de márketing de recibir y aportar, de compartir, en suma,
el conocimiento con el resto de equipos dentro de la empresa, e
incluso con los propios clientes.
De este esfuerzo
dependerá no sólo que las campañas sean acertadas
y eficaces, sino también que la empresa sea capaz de desarrollar
un compromiso con los clientes y de ofertarles productos con la
relación valor/precio que ellos están buscando.
Este es el mejor
modo de que los clientes sigan percibiendo una diferencia de valor
entre nuestra marca y el resto, de forma que elementos circunstanciales
que escapan a nuestro control no tengan, al final, más peso
en la decisión de compra que la propia marca y la propuesta
que se hace al usuario.
Qué,
por qué, quién, hacia quiénes y para qué...
En la migración
hacia el márketing directo apoyado en las tecnologías
de la información y complementado con acciones BTL basadas
en la web o que apoyen online actos presenciales, la empresa y su
departamento de márketing deben plantearse una serie de cuestiones
esenciales con respecto al uso que hacen, y que hace la competencia,
de los recursos de márketing que tienen a su alcance.
El elemento
más obvio de esta migración, al menos en el márketing
directo, es el paso del correo postal al correo electrónico,
apoyándose en call centers y otros recursos multicanal. Por
eso, resulta clave preguntarse, por ejemplo, ¿quién
está utilizando el direct e-mail marketing? ¿Qué
tipo de empresas? ¿Para qué productos y servicios?
y analizar cómo lo que hacemos u ofrecemos podría
encajar en una estrategia de este tipo.
Igualmente,
resulta esencial valorar objetivamente el desarrollo y los resultados
de las campañas de márketing directo que hayamos implementado
anteriormente y detectar todo aquello que no pudo resolverse satisfactoriamente,
y evaluar en qué medida el correo electrónico y/o
una estrategia web o multicanal podría contribuir a mejorar
las cosas.
El siguiente
paso es analizar qué posibilidades tenemos de explotar satisfactoriamente
el recurso del e-mail marketing, ¿qué calidad tienen
nuestras bases de datos?, ¿qué capacidad tenemos de
mejorarlas o incrementarlas?, ¿se adapta a nuestro target
de cliente?, ¿podemos abordar nuevos segmentos que antes
no habíamos tocado? ¿tenemos capacidad de desarrollar
todo el proceso con recursos propios o es preferible recurrir a
la externalización? ¿Qué papel debe jugar la
creatividad y cuál la tecnología?.
Y llegamos a
lo esencial: ¿para qué queremos utilizar el e-mail
márketing? ¿Va a ser la base de nuestra campaña?
¿Va a ser un refuerzo? ¿Lo usaremos para captar nuevos
clientes? ¿Para fidelizar o consolidar a los ya adquiridos?
¿Cómo lo encajaremos dentro de otras actuaciones BTL?
¿Y cómo dentro de nuestras actuaciones "above the
line"?.
En cualquier
caso, a ningún/a manager se le escapa a estas alturas que
el márketing directo por e-mail está creciendo rápidamente
y que las tasas de respuesta y los resultados, por tanto, son más
satisfactorios que los de otras actuaciones en el márketing
directo. Y el paso habrá que darlo tarde o temprano si queremos
que nuestra comunicación no quede en desventaja con las de
los competidores.
Sin embargo,
el e-mail no lo es todo, ni mucho menos, en las acciones BTL. De
hecho, el e-mail márketing va camino de convertirse, dentro
de poco, en un elemento estándar y no tanto en un elemento
guerrillero o difuso (aunque eso siempre depende de cómo
se lo utilice). Por eso, hay que tener cuidado, ya que se suele
entrar en este tipo de campañas con unas espectativas muy
altas que, en general, no se cumplen. Lo que no quiere decir que
la respuesta no sea buena, sino que hay que hacer un planteamiento
racional.
Estrategia,
creatividad, implementación, tecnología, consulting,
medición, auditoría y estudio de los resultados
Esas son las
etapas a seguir. La estrategia es clave, puesto que en ella se basa
la construcción de la campaña. Si ésta se va
a apoyar, sobretodo, en internet, el papel de la web y del correo
electrónico va a ser fundamental. Por eso, habrá que
tener, dentro de una estrategia global para toda la campaña,
otras más acotadas para, por ejemplo, hacer todo el monitoreo
y seguimiento de las distintas acciones, para hacer el tracking
de los mensajes enviados a potenciales clientes, y otra para el
de aquellos cuyo destino es reforzar actuaciones de CRM o de fidelización.
Inmediatamente
por debajo de la estrategia está la creatividad. En actuaciones
BTL, la creatividad es, esencialmente, sinónimo de sintonía.
Digamos que los marketeers tienen que ingeniárselas para
"dibujar" una campaña que sea capaz de expresar lo que siente
y lo que desea el cliente, pero que éste, a su vez, no es
capaz de expresar, de cocentrar en una expresión o en una
idea abarcable para su entendimiento, para su uso. Si la empresa
consigue esto, habrá conseguido el 60% de lo necesario para
ganarse al público como cliente.
En las acciones
BTL y de márketing directo, además, no se suele interactuar
en un espacio público o anónimo, sino en un espacio
que es enormemente familiar, próximo, casi íntimo,
al consumidor, por lo que la capacidad de conseguir esto resulta
todavía más importante. Cualquier comunicación
que no sea lo suficientemente ingeniosa, cercana, podrá ser
percibida como invasora o despertará, en el mejor de los
casos, la indiferencia.
Al lado de la
creatividad está, limitándola muchas veces (de esto
saben mucho los sufridos creativos) y a veces potenciándola,
la tecnología, la plataforma con la que se trabaje, y las
limitaciones y condicionantes físicos, técnicos, de
tiempo y de espacio de todo el proceso de implementación.
Una estrategia BTL profundiza tanto el factor limitador como el
potenciador de la tecnología para la creatividad, y suele
producir un debate apasionante entre ambos aspectos.
La tecnología,
además, suele tener implicaciones como el coste: ¿qué
puede ser mejor, sólo el correo electrónico o abordar
también el envío de mensajes SMS?, ¿está
preparada nuestra plataforma para integrar esos datos, hacerlos
portables y producir una información que podamos utilizar
en todos los departamentos de la compañía? ¿cuánto
va a costar conseguirlo?. Finalmente, el manejo de datos de usuarios
y clientes tiene unas implicaciones legales que conviene conocer
y manejar adecuadamente.
Actuando BTL
el coste es un factor limitador que viene dado de partida, pero
también el medio en el que se desempeña la acción
contendrá una serie de elementos que van a estar totalmente
fuera del control de los creativos, de los marketeers, del anunciante...
No es lo mismo
un anuncio en la TV que montar o patrocinar un evento, por ejemplo,
un concierto de música, la presentación de un libro,
o la distribución del merchandising de una película
de cine en supermercados, tiendas de comida rápida o eventos.
De modo que en una estrategia BTL la implementación resulta
compleja y requiere de una total integración del departamento
de márketing con la cadena de producto, con la de logística
y con otros colaboradores externos. El papel de las relaciones públicas
es crucial cuando se hacen presentaciones, se patrocina un estreno
o se participa en una conferencia o congreso. Y una empresa decidida
a apostar por el trabajo BTL debe estar preparada para abordar todo
esto.
La consultoría
es un recurso al que probablemente necesitemos acudir cuando nos
veamos rodeados de preguntas y de dificultades para responderlas.
Muchas empresas ofrecen servicios para facilitar las actuaciones
BTL o bien para ayudarnos a estructurarlas adecuadamente. Pero,
antes de acudir a ellas, es conveniente que la empresa ensaye un
modelo propio, al menos en teoría, de modo que pueda ir estudiando
cuáles son las preguntas para las que, efectivamente, no
puede dar una respuesta con sus propios medios.
Todo el proceso,
además, requerirá del establecimiento de un método
para recopilar los datos, medirlos y auditarlos y, finalmente, publicarlos
en un formato útil, portable, que permita obtener conocimiento
a partir de ellos, compartir ese conocimiento y reintegrarlo en
un nuevo ciclo de comunicación BTL.
Husmear en
internet aporta conocimientos y oportunidades utilizables de inmediato
Con todo, si
su empresa es pequeña, una incursión con pocos riesgos
y con muchas aportaciones, al menos en lo que se refiere al proceso
de aprendizaje, en internet, le puede ayudar a dar sus primeros
pasos y a ir madurando ideas para acciones BTL más ambiciosas.
Además, puede que se sorprenda, desde el principio, con los
resultados.
Las comunidades
de usuarios son semilleros de opinión y de información.
También las noticias corporativas. Los sites que contienen
este tipo de espacios pueden servirle para identificar las tendencias
de la industria, para conocer las últimas campañas
y creatividades y para saber cuáles son las predicciones
y recomendaciones de los analistas. Esto le puede ayudar a ir cerrando
la figura de su target de público y a determinar cuáles
son los escenarios más adecuados para implementar sus primeras
acciones BTL.
Los boletines
y los grupos de noticias también son fuente de información
acerca de lo que hacen o demandan sus potenciales clientes, le pueden
ayudar a establecer relaciones con potenciales colaboradores, y
a identificar recursos y comparar costes y prestaciones. Se trata,
en suma, de saber cómo funcionan dichos espacios y qué
se puede hacer en ellos y hacia quién, antes de poner ahí
en marcha una campaña BTL o de márketing directo.
Las relaciones
sociales que vaya tejiendo con otras empresas pueden ser esenciales
a la hora, por ejemplo, de contar con invitados a una presentación,
o de unir fuerzas si coincide con ellos en un congreso o feria de
su sector. También le abre las puertas a posibles acciones
BTL como son campañas de co-branding, venta cruzada de productos
y servicios, o intercambio de espacios en canales a los que unos
tienen acceso y otros no.
La red también
es un espacio barato y de respuesta inmediata para poner en marcha
una promoción, sobretodo si ya Vd. tiene adelantado parte
del trabajo que mencionamos en este artículo. Si ya tiene
su acción perfilada y sabe hacia quién dirigirla,
pero su limitación está en el tiempo y en los recursos,
la WWW puede serle de gran utilidad. Piense, además, en todos
los contactos que va a hacer con los webmasters de los sites de
soporte para su promoción y en lo útiles que van a
ser más adelante.
Los contenidos
están ahora en el centro de un debate candente acerca de
su calidad, de su utilidad y de la posibilidad de cobrar por ellos.
Pero, antes de llegar a ese punto, cabe la posibilidad de que Vd.
se plantee la utilidad de tener contenidos propios e intercambiarlos
como una acción promocional de bajo coste y con una gran
aportación de valor para la imagen de la empresa y de la
marca. Dentro de contenidos caben muchas cosas, como la creación
de microsites y mirrors, la participación en anillos y redes
de sites, la sindicación, su uso como apoyo a la promoción
de un producto o de un servicio, o el desarrollo de juegos y de
otras herramientas de entretenimiento para esos usuarios que Vd.
ya tiene y que está deseando convertir en sus clientes.
Finalmente,
las relaciones con los medios de comunicación, la emisión
de notas de prensa, la organización de reuniones con la prensa
especializada, etc, no cuestan prácticamente nada y, en cambio,
tienen un efecto divulgativo importante.
En este año
de transición, el márketing difuso, directo, BTL,
on y offline irá cobrando aún más protagonismo,
sobretodo a medida que su eficacia por resultados y costes se hace
evidente. Además, el márketing BTL tiene la gran virtud
de ser accesible a los recursos de casi cualquier empresa, incluso
de profesionales independientes que nunca podrían pagar un
anuncio en la TV o una campaña de impacto en un portal de
internet, pero que sí pueden ir tejiendo una red de relaciones
y contactos, y una presencia reconocida apoyándose en elementos
tan sencillos como el márketing viral, el correo electrónico
y la difusión de sus propias ideas, conocimientos y experiencia.
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