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¿Va
a poner en marcha una tienda virtual?
Cuatro aspectos a tener en cuenta
Para las PYMEs
internet es un medio de comunicación cada vez más
familiar. Muchas ya han dado el paso de tener un website y, tanto
sus empleados como clientes ya están familiarizados con herramientas
como el correo electrónico, los portales y buscadores y hasta
puede que hayan experimentado con el comercio electrónico.
La web se perfila como un canal para potenciar las ventas offline,
para captar nuevos clientes y para fidelizar a los que ya se tiene.
Es muy importante, en este contexto, que el emprendedor tenga claro
cuál de estas tres metas es su objetivo prioritario. Y es
importante también, una vez conocido el camino a emprender,
escoger con qué, con quiénes y cómo se va a
acometer la empresa.
Aunque podríamos
enumerar una larga lista de consejos y consideraciones, hay cuatro
que sobresalen y que ayudan a esculpir las ideas y a enfocar los
esfuerzos en el momento en que la empresa da el paso de abrir un
canal comercial basado en internet.
El producto
En primer lugar,
hay que acotar el producto o servicios que se van a ofertar online.
Se debe hacer una selección cuidadosa de qué partes
de nuestro inventario de producto se va a colocar online. No resulta
eficaz disponibilizar de golpe todos los productos que se tienen
en la tienda tradicional, en la red. Esto supone un coste por cada
producto y no todos ellos, ni mucho menos, son igualmente vendibles
online.
En nuestra tienda
tradicional ya conocemos la rotación de inventarios, la 'salida'
que tiene este o aquel producto y ya hemos, por tanto, ajustado
los costes de almacenamiento, compra y publicidad para cada línea
que ofertamos. En la red, sobretodo dando los primeros pasos, estos
cálculos son muy difíciles de hacer al principio,
y si pretendemos emular el modelo comercial offline, con seguridad
haremos cálculos que estarán muy alejados de la realidad
a la que nos vamos a enfrentar.
La consultora
YankeeGroup aconseja a los pequeños comerciantes y detallistas
seleccionar aquellos productos que sean fácilmente mostrables
en un website, digamos, que se puedan describir con algunas imágenes
y un texto. Productos estándar, que los clientes ya conozcan
y sepan que sus cualidades están ya establecidas y garantizadas.
Estos productos,
además, deben conservar sus propiedades, ser fáciles
de almacenar y de conservar y deben poder ser entregados al cabo
de unos días sin que sus propiedades se vean alteradas por
el proceso.
Los expertos
de YankeeGroup señalan que entre las cosas que se venden
bien online, destacan aparatos electrónicos, ordenadores,
libros, recambios y piezas mecánicas o bienes electrónicos,
tales como software, imágenes, contenidos para websites,
etc. Otro tanto ocurre con los servicios. Así, billetes,
tickets, entradas o puntos de descuento, que no son en sí
mismos productos tangibles, son servicios estandarizados que el
cliente podrá disfrutar una y otra vez recibiendo exactamente
lo mismo en cada ocasión.
Un ejemplo útil
para los pequeños comerciantes son los productos que se venden
por catálogo. Quizás, de momento, con la excepción
de la ropa, que, por distintas razones, aún no ha conseguido
cosechar el éxito de, por ejemplo, perfumes o herramientas
para hacer bricolaje.
Los alimentos
online, en especial las compras de supermercado, sólo están
teniendo un éxito moderado, y ello entre los clientes ya
habituales del supermercado en cuestión, que hacen pedidos
de compra online para entrega a domicilio, por cuestiones de comodidad
o de tiempo. Este mercado, no obstante, encierra un potencial importante
para las personas de la tercera edad, o personas con minusvalías,
que no pueden, muchas veces, desplazarse para comprar las cosas
que necesitan, o algo que quieren adquirir porque les gusta y lo
quieren disfrutar y no lo tienen en la tienda cercana o no hay nadie
que se los vaya a comprar.
La comida rápida
de entrega a domicilio, como pizzas, comida japonesa o china, por
ejemplo, está teniendo cierto éxito en las grandes
ciudades, aunque es difícil siempre competir con la atención
telefónica directa. De modo que este tipo de sites funciona
más bien como un catálogo para que los clientes que
no tienen, en ese momento, un folleto a mano, no desistan de la
compra por no saber qué pedir.
Basta que entren
en la página web de su cadena favorita de pizzas, sushi o
comida mexicana, y sabrán qué hay disponible, cuánto
cuesta, con qué lo pueden acompañar y cuánto
demorará la entrega. La red, en este caso, apoya al canal
tradicional de ventas.
Dos ejemplos
más de éxito alimenticio online son los vinos y los
quesos, tanto en la venta directa a clientes finales, como en la
intermediación entre productores y distribuidores, a través
de los e-marketplaces.
Como ve, el
abanico de posibilidades es amplio, pero, tenga en cuenta que Vd.
y su empresa deberán ser capaces de hacer frente a todo el
ciclo de almacenamiento, pedidos, preparación, entrega, cobro
y postventa, combinando lo offline con lo online y el producto servido
deberá conservar sus características intactas a lo
largo de todo el proceso. Además, vender algo online tiene
sentido, en especial para una PYME, si ello no implica un incremento
en los costes y siempre que cree sinergias y potencie las áreas
de negocio que ya tiene bien establecidas.
Aproveche
los recursos que ya existen en la WWW
Nos referimos
a las herramientas que ya internet pone a disposición de
todos, no sólo el correo electrónico y la posibilidad
de navegar por otras webs o de publicar una propia. Hay mucho más.
Con el paso
de los años se han ido creando espacios comerciales online,
mercadillos alojados en las webs de los principales portales. De
hecho, sitios como Terra o Yahoo! ofertan espacios para que pequeños
y medianos comerciantes instalen tiendas virtuales.
Se trata de
soluciones estándar de comercio electrónico, que incluyen,
en la mayoría de los casos, los mecanismos de pago online.
Vd. se beneficia de un coste de desarrollo mucho menor que si se
decidiera a construir su propia tienda virtual. También se
beneficia de un potencial de promoción, el de estos grandes
portales, difícil de alcanzar por Vd. mismo. Además,
puede obtener asesoramiento y apoyo a un coste menor y, lo más
importante, un montón de ojos, más de los que pueda
imaginar, estarán viendo su nombre, sus productos y su tienda,
se enterarán de que Vd. existe y, desde luego, hará
sus primeras ventas en la red, sin duda, y puede que hasta potencie
sus ventas offline.
Se trata, sin
duda, de una opción válida para aquellos que quieren
probar dando sus primeros pasos comerciales en la red, sin arriesgarse
a realizar inversiones elevadas y aprovechando este recurso como
plataforma de aprendizaje comercial y también de dominio
de las herramientas y técnicas que aporta internet.
Aparte de esto,
la red es un escaparate sociológico del cual, un emprendedor
bien organizado, puede extraer información exhaustiva y útil
para el desarrollo ulterior de su negocio online. La red oferta
también, en la mayor parte de los casos gratuitamente, sites
donde Vd. podrá informarse, leyendo, participando en debates
y siguiendo cursos de enseñanza sobre todo lo que necesita
comprender mejor o aprender a domeñar para dar correctamente
el salto hacia una estrategia multicanal de ventas y de relación
con sus clientes.
Piense en la
importancia de todo ello. Aunque Vd. siga teniendo su tienda y la
base de su negocio 'en la calle', en el marco offline, lo más
que podrá Vd. hacer en un periódico impreso, en la
TV o en la radio, por ejemplo, será anunciarse. Internet,
además de anunciarse, le permitirá vender y también
cobrar esas ventas. Adaptarse a esa nueva realidad es un factor
que ha transformado considerablemente la gestión y la organización
de las grandes empresas y que ha supuesto una oportunidad única
para el crecimiento de muchos pequeños comercios en todo
el mundo.
Pero tenga
cuidado, aprenda a sortear las mareas y las corrientes para no encallar
Dar el paso
a la red de manos de un gran portal o de otra gran empresa que nos
cede un espacio en su marketplace es una buena idea como primera
incursión, para coger experiencia y conocer un poco el medio.
Sin embargo, no siempre es una estrategia adecuada para todos y,
al igual que corresponde hacer una reflexión concienzuda
con respecto a los productos a vender online, aquí también
debemos sentarnos a pensar cuidadosamente con quién nos vamos
a asociar o en quién nos vamos a apoyar para ello.
Uno de los principales
problemas de tener una tienda online estándar, como las que
ofertan portales y sites dedicados a establecer espacios de comercio,
como eBay o Comtenidos.com, por ejemplo, es que se trata de herramientas
de funcionalidad limitada. Además, su imagen quedará
anclada y diluida en la imagen del gran site o portal que le envuelve.
Otra realidad
no menos cierta es que, al igual que Vd., en esos espacios habrá
muchos otros competidores ofertando cosas muy similares, posiblemente
a un precio menor. El margen de maniobra que le da la estandarización
es muy reducido y se verá expuesto Vd. a una inmensa competencia,
pero con las manos atadas.
Tenga en cuenta,
por último, que esos grandes sites que le alojarán,
le cobrarán una tasa fija mensual por el uso de la tienda
virtual, en Terra, por ejemplo, es de unos 60 euros, en eBay es
de unos 11 € y en Yahoo! puede ascender, según las opciones
de su tienda, hasta los 320 euros al mes. Además de ello,
deberá Vd. pagarles un pequeño porcentaje por venta
obtenida. Conviene tener todo esto en cuenta a la hora de calcular
los costes. Y, nuevamente, el factor clave para decidir es tener
bien claro cuáles son sus objetivos online.
Para muchos
comerciantes este tipo de sistemas puede estar bien. Para otros
no. O puede que, si Vd. ya dispone de un espacio comercial online
enmarcado en el sistema de un gran portal, esté pensando
en que ya necesita de algo distinto y que esa etapa inicial ya está
superada para su negocio.
Por otra parte,
tenga en cuenta que sus posibilidades de obtener ingresos por vías
alternativas a la venta de productos, como, por ejemplo, la publicidad
online, se verán ciertamente reducidas al mínimo.
Del mismo modo, su posibilidad de ofertar una atención personalizada
para sus clientes y, de ese modo, diferenciarse de toda esa competencia
que aparecerá, al mismo tiempo que Vd. en los espacios comerciales
del gran portal que les contiene, se verá igualmente muy
reducida dado lo limitado de su margen de maniobra dentro de dichas
soluciones estándar de e-commerce.
Si su empresa
ya ha crecido lo suficiente, incluso online, quizás sea hora
de plantearse construir y poner en marcha su propia tienda online.
Una aventura tan apasionante, sin duda, como cruzar el océano
en un barco hecho por uno mismo.
Manos a la
obra
Bien, piense
que si va a cruzar el océano en un barco, quizás no
sea suficiente con que Vd. sea un 'manitas', un maestro o maestra
del 'hágalo Vd. mismo' o que tenga ciertas habilidades para
el bricolaje informático. El navío, aunque sea de
modestas dimensiones, debe ser sólido, seguro y navegable.
Seguridad, navegabilidad
y solidez -equivalente a transparencia y compromiso- es lo que,
precisamente, más van a valorar sus clientes. Un diseño
agradable ayuda, pero no es lo esencial. Lo esencial es que todo
funcione bien, que cada cosa esté en su sitio y que sus clientes
no se pierdan o se confundan.
Le proponemos
como ejemplo una anécdota típica de supermercado.
¿Cuántas veces no ha tenido Vd. que preguntar a un
dependiente por un producto que necesita y no encuentra en las estanterías?.
Y el producto está, pero ubicado de un modo que para Vd.,
que es el cliente, no es lógico.
Piense ahora
que, por cada cliente que necesitaba imperiosamente ese producto
y, por tanto, ha preguntado por él, otros cinco habrán
desistido de la compra sin preguntar, y Vd. querido/a comerciante,
como ellos no han preguntado, ni se ha dado por enterado/a del problema.
Y está perdiendo ventas, sin duda.
Pues un principio
similar debe regir la concepción de su tienda virtual. Además,
tenga en cuenta que la tienda no funciona por sí sola. A
pesar de que todo esté automatizado, debe haber siempre alguien
por detrás que interprete los datos y que se comunique con
los clientes.
Imagine, por
ejemplo, volviendo al ejemplo del supermercado, que cuando Vd. pregunta
por el producto a un dependiente, éste no sabe contestarle
o le contesta de mala manera, o conoce la tienda tan poco como el
propio cliente. La impresión que el cliente se llevará
no puede ser muy positiva.
Esto, aunque
le sorprenda, es muy frecuente en los sites de e-commerce. Muchas
empresas descuidan la coordinación de estrategias y de canales
y no es infrecuente que los empleados 'offline' desconozcan el funcionamiento
de la tienda virtual y se vean sometidos a impasses cuando un cliente
online se dirige a ellos para pedir ayuda, datos o una explicación,
o simplemente para reclamar. También ocurre que lo que la
empresa ofrece a través de la tienda virtual luego no es
capaz de darlo a nivel offline.
Son situaciones,
qué duda cabe, a evitar. Y ahora que Vd. se está planteando
dar el paso, es el buen momento para meditar sobre ello y evitar
cometer los mismos errores que otros sites y que no contribuyen
en nada a la confianza de los consumidores en el e-commerce.
Para muchos
emprendedores que dan el primer paso en la red, los aspectos tecnológicos
suelen convertirse en una obsesión. Piensan que todo es complejo
y centran su concentración y sus esfuerzos en la parte tecnológica.
Pues bien, no es la mejor estrategia para abordar el desempeño
comercial en la red.
Preocuparse
de la parte gráfica, de la programación, de los criterios
de seguridad de los datos, de cuál es el mejor 'host' para
albergar su tienda virtual y sus bases de datos, cuáles son
las mejores herramientas de integración de la logística
y la parte offline del negocio con la nueva tienda en internet...
todo ello supone un gran trabajo. Y no es que no deba prestarle
atención, sí que debe. Pero sumergiéndose en
él por completo, Vd. corre el riesgo, como ya les ha ocurrido
a muchos otros, de perder la orientación. Así, si
no domina Vd. el tema de la informática y las telecomunicaciones,
puede dejar esta tarea a otras personas especializadas en ello,
y centrarse en lo que es lo suyo: la parte comercial, el producto
y el servicio al cliente.
Piense, por
último, que tener una tienda virtual no equivale a un trabajo
hecho una sola vez y ya está. Del mismo modo que su tienda
de 'ladrillo y mortero' necesitará, de vez en cuando, un
remozamiento, un cambio en la distribución de los espacios
y hasta en el catálogo de productos ofertados, la tienda
en internet requerirá de los mismos esfuerzos, sólo
que los plazos de tiempo en la red son mucho más rápidos
y la modernización será casi constante.Prepárese
también para recibir una gran cantidad de información
procedente de sus clientes y usuarios y prevea mecanismos para seleccionar
sólo la que le es relevante y para tratarla adecuadamente
según sus objetivos.
Verá
cómo ese contacto permanente con sus clientes online, ese
tomar el pulso y analizar los datos le va a ir dando ideas para
perfilar su estrategia comercial, discernir claramente qué
tipo de clientes son de su interés y cuáles no y centrar
sus esfuerzos en ellos. También le permitirá afinar
en sus políticas de producto y de márketing y extraer
no pocas y valiosas lecciones que aplicará, sin duda, también
en la parte offline de su negocio.
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