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No
deje envejecer su estrategia de web marketing
¿Ya tiene
su página en la web? ¿Ya ha hecho sus primeras ventas
o captado clientes on-line?. Estupendo, pero no crea que el trabajo
ha terminado ya. El márketing on-line comienza mucho antes
de colocar su empresa en internet, y es una tarea que no termina
nunca, ni siquiera después de la mejor de las promociones.
El márketing en internet es dinámico y se beneficia
constantemente de nuevos recursos. Conviene, por tanto, repasar
una serie de principios-guía que le permitirán no
abrumarse y saber discernir siempre entre lo accesorio y lo importante.
Hasta no hace
mucho, márketing era sinónimo de impacto masivo, simultáneo,
de gran difusión para llegar a las grandes masas de potenciales
consumidores. Y, en cierto sentido, esto sigue siendo un hecho.
El márketing en internet sigue teniendo el objetivo de la
difusión masiva, y de incrementar la base de prospects y
el porcentaje de éstos que se convierten en nuestros clientes.
Sin embargo,
en las últimas tres décadas, el rápido crecimiento
y la internacionalización de las economías, ha generado
una dinámica de fuerte competitividad entre las empresas,
que ha terminado por llevarnos a una fuerte segmentación
de los mercados. Esta segmentación es aún más
profunda dentro del ámbito del comercio electrónico,
y los modelos de negocio han tenido que evolucionar a la par que
los mercados que los soportan para poder adaptarse a estos cambios.
En la medida
en que se vencen las barreras económicas, algunas barreras
culturales también caen, pero otras, más difíciles
de delimitar, se refuerzan. Un producto es fruto, no lo olvidemos,
de una cultura determinada, tanto dentro de una empresa, como en
el entorno en el que ésta ha surgido. Vender un producto
fabricado en un país en otro diferente siempre es un reto.
Lo que funciona en un lugar no tiene por qué hacerlo en otro
diferente.
Sin embargo,
en una economía 'mundializada', existen muchos productos
'internacionales', idénticos o estandarizados, que funcionan
muy bien en mercados con condicionantes sociales, culturales y económicos
francamente heterogéneos. ¿Qué es lo que hace
de unión entre consumidores tan diferentes y un producto
único para todos ellos?.
Pues, sin duda,
una buena estrategia de márketing. Lo que cambia localmente,
en estos casos, no es tanto el producto, sino el márketing
que se hace del mismo y de la empresa. Las ideas que se manejan
para conectar con las necesidades de los consumidores, o para sugerirles
posibilidades nuevas de uso, de disfrute del producto, para fomentar
la asociación de conceptos, para sugerirles que pueden anhelar
cosas nuevas y que éstas están ya a su alcance, son
las que marcan la pauta de la diferenciación.
En internet
la cosa se complica todavía un poco más. Aunque los
países 'desaparecen', las diferencias culturales y socioeconómicas
siguen siendo fundamentales. Por otra parte, a pesar de que la red
sea un espacio con unas reglas más o menos tácitas
que la mayoría de los más de 300 millones de internautas
actuales comparten, lo que más pesa sobre el éxito
o el fracaso de un producto o servicio son las características
del propio individuo, su entorno inmediato y sus intereses.
Por eso en la
red el márketing, aunque debe ser masivo en el sentido de
su cobertura global, no puede ser nunca márketing de masas.
Internet es un medio que se disfruta y se utiliza desde una perspectiva
individual. Las ideas deben ser, más que simples o sencillas,
rápidas y directas, múltiples y comprensibles por
destinatarios muy heterogéneos, pero capaces de transportar
un mensaje específico para casi cada uno de ellos.
Y esto supone
un trabajo duro para los emprendedores y sus equipos. Un esfuerzo
constante de creatividad que no sería posible si no se nutriese
de las demandas, de las opiniones y de las ideas de los propios
usuarios.
Convertirse
en un atractor
Este es el principio
básico del márketing en la red. En lugar de empujar
o presionar, como se hace al utilizar otras estrategias agresivas
del márketing off-line (cosa que en la red no resulta ni
posible ni recomendable, porque el usuario tiene la iniciativa,
y maneja la red desde su privacidad, íntimamente), la empresa
debe ser capaz de atraer, de sugerir y de fomentar la actividad
y la interactividad de sus potenciales clientes.
La empresa,
pues, debe ofrecer, debe sugerir y debe dinamizar. Esos son los
tres verbos básicos que tendrán que arropar a todo
producto o servicio. Y esto se logra siendo generosos, estando disponibles
todo el tiempo y dando una respuesta pronta a las demandas de los
usuarios, y personalizando dicha respuesta.
El punto primordial
consiste en dar, en ofrecer, en abrir espacios, en ser hospitalarios.
Cuando tenemos invitados en casa nos esforzamos por hacer agradable
su estancia, y nuestra manera de tratarlos es fiel reflejo de lo
que somos, de cuáles son nuestras intenciones y de qué
importancia tienen ellos para nosotros.
El sitio web
es la 'casa' de una empresa en internet, y los usuarios son sus
invitados. Pero queremos que sean más que invitados, queremos
que sean nuestros amigos, que confíen en nosotros, que puedan
venir cuando quieran, que sepan dónde están las cosas
y cómo manejarse, que puedan charlar con nosotros y entre
ellos, que nos conozcan y conocerlos y, si es posible, queremos
hacer cosas juntos.
Y con ese trasfondo,
la red y las telecomunicaciones ponen a punto toda una serie de
herramientas y de técnicas que podemos aplicar para 'crear
ambiente' en nuestro site de empresa, para que las estancias en
nuestra casa sean agradables, sean comentadas y sean deseadas por
los usuarios.
Darse a conocer
Lo primero es
estar y que sepan que la empresa está, y dónde poder
encontrarla. Así que desde el primer momento en el que la
empresa se plantea la estrategia de márketing a seguir en
internet, debe hacerlo integrándola en el uso de todas las
herramientas publicitarias que la red pone a nuestro servicio.
Estas han crecido
mucho en los últimos años y ya hay muchas más
cosas que el popular banner. Están las listas de distribución,
el envío de boletines o indexarlos en los 'sites' especializados
como InfoXMail o Elistas.net, de modo que otros usuarios puedan
suscribirse a ellos, aunque nunca hayan visitado la página
de la empresa. Y otros recursos como los pop ups, la publicidad
intersticial, el intercambio de enlaces con otros 'sites' y el uso
de los mailings.
Un punto que,
sobretodo en España y Portugal tendemos a olvidar, es que
nuestra página puede ser y será vista, sin duda, por
visitantes que no hablan nuestras lenguas. Por lo cual no está
nunca de más ofrecer una versión alternativa en inglés,
por lo menos, de nuestras páginas on-line.
El lenguaje
que utilizamos, aparte del idioma, también es básico.
Un buen diseño de web no tiene por qué ser impactante,
recargado o conceptual. Debe ser, sobretodo, agradable, simple de
utilizar y transmisor de las ideas y conceptos que nos definen como
empresa, como servicio y como producto, y de las que nos ponen en
conexión con nuestros clientes.
Otra cosa que
también se olvida con frecuencia, es que la propia empresa
y el emprendedor y sus empleados son, a la vez, internautas, usuarios
de la red, y que pueden y deben comportarse como tales. Es bueno
dedicar un tiempo a participar en foros, en charlas on-line y en
los espacios que ofrecen otros sites.
Participar es
también un modo de darse a conocer y de conocer, una buena
oportunidad para enterarse de lo que se 'cuece' en la red y para
hacer saber a los demás que allí estamos y que pueden
contar con nosotros.
Todas estas
se pueden considerar como formas de publicidad activa, que se hacen
desde el propio web o desde la empresa, y son bastante útiles.
No obstante,
conviene recordar que somos hospitalarios y que no queremos presionar
a nuestros invitados, con lo cual, algunas de estas herramientas
habrá que utilizarlas con sumo cuidado, sólo en ciertos
momentos, y sólo con algunos invitados, y siempre después
de que los conozcamos un poco mejor.
Otras formas
de darnos a conocer utilizan las propias cualidades de internet
y se refieren al posicionamiento de nuestro site en los motores
de búsqueda. Para ello es importante tomarse el tiempo suficiente
y la dedicación necesaria para darnos de alta en todos y
cada uno de los motores de búsqueda, negociar con ellos las
condiciones, especialmente ahora que muchos comienzan a cobrar por
estos servicios.
Es importante
tener en cuenta esto cuando se diseña la página. Las
'meta-etiquetas' (meta-tags) de la página, que llevan información
sobre su contenido, no visible en la web, pero utilizada por los
motores de búsqueda para clasificarlas y posicionarlas en
las bases de datos, deben estar pensadas de un modo inteligente,
con las palabras clave más adecuadas para atraer al tipo
de usuario que realmente nos interesa.
El motor de
búsquedas será, muy probablemente, el primer contacto
con nuestro site que tengan los usuarios y potenciales clientes,
de modo que este aspecto, sobretodo si no se tiene aún una
imagen de marca construida, hay que cuidarlo especialmente.
Saber quién
nos conoce también es importante
Y para esto
la red nos ofrece una herramienta potente, que ya quisiera tener
para sí el mundo de la publicidad off-line. Se trata de los
analizadores de visitas y las máquinas de 'métricas'.
Son sistemas que permiten saber cuántas entradas de usuarios
tenemos, de qué sitios de la red proceden, hacia dónde
se van y qué hacen mientras están en nuestro site.
Los analizadores
de visitas monitorizan la web permanentemente, para suministrar
a las empresas información dobre el número de visitas
a sus páginas y un primer perfil de los visitantes. Es posible
entonces, medir la reacción de los internautas a nuestras
campañas de promoción, o saber qué partes de
nuestro 'site' les gustan más, cuáles visitan más
y cuáles visitan menos, y cuál es el recorrido habitual
que hacen por él.
Además,
es posible saber cuántas veces entra un mismo visitante y
cuáles son las palabras clave que utilizaron en los buscadores
para poder encontrar la web de nuestra empresa. Todo ello compone
un cúmulo de información muy valiosa que hay que utilizar
para mantener actualizadas permanentemente nuestras estrategias
de márketing.
Sin olvidar
que en internet hay dos elementos fundamentales, que interactúan
y se modifican mutua y permanentemente: el producto/servicio y los
clientes. Y estos dos elementos son la base, el sustento, de toda
la estrategia promocional.
No resulta fácil,
en ocasiones, separarlos nítidamente, por eso hay que poner
mucha atención en lo que producimos, en cómo lo vendemos
y cómo gestionamos la relación posterior del cliente
con nuestro producto/servicio y en hacia quiénes nos dirigimos,
y, finalmente, qué ideas utilizamos para imbricar todas las
partes en este proceso y canalizar la relación entre la empresa
y los clientes.
Dar y recibir
Las empresas
no sólo necesitan tener clientes. En internet es necesario
que las ideas de ambas partes estén en sintonía y
su punto de encuentro sean los productos, los servicios y los espacios
para la participación de ambos.
Poner las bases
y animar para que esto suceda es responsabilidad de la propia empresa.
Y es la tarea más ardua de todo el proceso de márketing.
Se trata, ni más ni menos, que de convertir al usuario en
protagonista. Hablarle de sí mismo, dejarle hablar y conocerlo.
La empresa debe,
pues, organizar y sacar el máximo provecho a la información
que sus usuarios le proporcionan. Debe utilizarla desde la perspectiva
del negocio, desde luego, pero con la mentalidad del usuario. Ponerse
en su lugar y tratar de ver cómo vería él desde
afuera lo que nosotros, emprendedores, inevitablemente, tendemos
a ver sólo desde dentro.
Entre las herramientas
más útiles y de mayor crecimiento, están las
promociones y las encuestas. Las promociones permiten que nos ganemos
el interés y la confianza de los usuarios, al menos durante
el tiempo suficiente como para darles a conocer nuestros productos,
nuestro estilo y dejarles entrever lo hospitalaria que es nuestra
casa.
La clave del
buen anfitrión es dar. No olvidemos que, tradicionalemente,
los mejores negocios se han hecho siempre durante las cenas, recepciones,
comidas, fiestas. Que el elemento de acogida, de compartir y de
tratarse bien mutuamente es imprescindible.
Las promociones
suponen algo que el cliente siempre agradece. Son un test, por otra
parte, sobre nuestra empresa y, por ello, cuando nos planteamos
una promoción debemos hacerlo de un modo riguroso. La regla
de oro es no prometer lo que no se pueda cumplir.
Es preferible
una promoción pequeña, bien focalizada y que funcione,
con un seguimiento posterior de los usuarios de la promoción,
que algo que sólo se quedará en palabras. Los clientes
percibirán que, si de modo gratuito damos algo de alta calidad,
entonces nuestros servicios de pago prometen cosas aún mejores.
Las encuestas,
por su parte, tienen un uso cada vez más frecuente y deben
plantearse de modo que sean sencillas y rápidas de rellenar
y siempre ofertando algo a cambio de la respuesta. En este sentido,
son una herramienta bastante adecuada para compaginar con algunos
tipos de promociones.
Las encuestas,
además, si dan cabida a que los usuarios opinen, con pocas
preguntas, más bien abiertas, pueden tener más repercusión,
aunque luego dé más trabajo su análisis. En
todo caso, hay que trabajarlas y testearlas intensamente antes de
colocarlas on-line.
Internet ha
traído también herramientas nuevas e híbridas
en este campo. Una de las que ha tenido mayor éxito y que,
de hecho, se ha transformado en sí misma en un modelo de
negocio, son los programas de afiliación.
En estos, se
establece toda una trama de cooperación entre empresas, o
entre empresas y usuarios que tienen un site propio, con el fin
de que unos y otros se apoyen en la promoción de productos
y servicios y se beneficien económicamente, percibiendo un
porcentaje o canon por cada venta que se realiza a través
del sistema.
Los clientes
que entran en el programa de afiliación se convierten inmediatamente
en agentes de difusión y mercadeo de nuestros productos y
servicios en la red. Se benefician ellos mismos en términos
económicos, ya que pueden ganar dinero, y sus sites en términos
de tráfico y notoriedad.
Uno de los programas
de más éxito en España es el de Fenicios.com.
Otros sites que conviene visitar para hacerse una idea son TheAffiliateProgram.com
y Epinions.com.
Márketing
en tres dimensiones
Y bien, ya
tenemos clientes, ya sabemos qué cosas necesitan, qué
ideas les motivan, ya nos conocen y ya participan en programas de
afiliación junto con nosotros. ¿Qué más?.
Pues ahora queda establecer una relación personal con ellos.
En esto, internet
es única con respecto a otros canales. Permite hacer ésto
con herramientas de gran potencia, a costes bajísimos y,
si se hace con imaginación, sin molestar a nuestros clientes,
antes al contrario, suscitando su interés.
La clave es
la segmentación, diseccionar nuestro mercado hasta casi poder
verlo en términos de nuestros clientes uno a uno. Hablarles
de tú a tú, eliminar procedimientos que puedan ser
incómodos o poco adaptados a sus necesidades, hablarles en
su lenguaje, de las cosas que realmente le interesan, desarrollar
servicios específicos para ellos, escuchar sus sugerencias
y mantener, en suma, una conversación de alto nivel con ellos,
permanentemente.
Esto es lo que
se obtiene haciendo CRM (Customer Relationship Management) o manejo
de las relaciones con los clientes. Se trata de una potente técnica
de márketing, que engloba toda una serie de herramientas
con el fin de analizar desde diversas perspectivas los datos que
tenemos de todos los clientes, y proceder a segmentarlos, a dividirlos
por categorías y subcategorías, agrupadas por ideas-fuerza
o intereses-fuerza, hacia los cuales dirigir unas propuestas y servicios
bien delimitados y estudiados.
Introducir procesos
de CRM en las empresas es una tarea que conlleva casi siempre la
revisión de cabo a rabo de todo modelo de negocio, del producto
y de los servicios pre y post-venta. La base nutricia del CRM son
los datos, y el enfoque es trabajar con ellos no desde la perspectiva
del modelo de negocio, sino del cliente. Consiste, poco más
o menos, en hacer que el cliente se convierta en la pauta que define
el modelo de negocio.
Otra herramienta
que crece en popularidad y eficacia en la red es el uso del márketing
viral. La idea es simple, conseguir que se hable de nuestro site,
que el 'boca a boca' funcione entre los internautas, tanto en sus
relaciones on-line, como fuera de la red misma. Conseguirlo, a veces,
no es fácil. No hay reglas escritas.
Uno de los casos
de mayor éxito del márketing viral es la tienda Barrabès.com,
un pequeño negocio familiar, dedicado a los deportes de montaña,
situado en los Pirineos, lejos de los principales circuitos comerciales,
que, sin embargo, se ha convertido en una experiencia de éxito
en el comercio electrónico gracias a su política de
dar participación a los clientes, quienes, por el boca a
boca, han constituido la mayor fuerza promocional de la tienda,
en casi todos los países del mundo, con un coste casi nulo
para la empresa.
En resumen,
como se ve, estar presentes en la red y fuera de ella siguen siendo
cosas distintas. La red es un espacio que 'esconde' sus recursos,
por eso hay que 'gritar' más que en la calle, para hacerse
oir.
Pero gritar
en la red es mucho más barato, más eficaz y la respuesta
es más rápida. Y sus 'gritos' llegarán mucho
más lejos, y a mucha más gente. La clave es no quedarse
quietos nunca. Si ya ha dado el paso de poner a su empresa en internet,
bienvenido/a, le espera mucho trabajo por delante. Pero también
muchas satisfacciones.
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