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LA
INTELIGENCIA EMOCIONAL APLICADA EN INTERNET
Para
lograr el éxito en Internet hoy día no basta con
poseer un alto coeficiente intelectual (CI) y unos conocimientos
técnicos muy grandes. Los cambios del siglo veintiuno están
siendo testigos del predominio del coeficiente emocional (CE),
un concepto nuevo que incluye el autoconocimiento y autodominio,
el celo y la persistencia, la capacidad de motivarse uno mismo
y de lograr resultados en conjunto con otros.
Todavía
quedan algunas personas que desechan del todo la importancia de
las emociones; las ven como un campo minado que se debe evitar
a toda costa. En muchos casos son precisamente esas personas que,
con su énfasis en los números fríos y el
balance de utilidades, están más desconectados del
motor del corazón que impulsa al capital humano y produce
el trabajo creativo exponencial que se requiere para que una organización
vaya a la cabeza en su campo en Internet.
La
Inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo
que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades
tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación,
el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad
mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la
autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan
indispensables para una buena y creativa adaptación social.
Por otra parte no hay que olvidar que el éxito en Internet
depende del más fundamental de todos los principios comerciales:
satisfacer al cliente/visitante. Para ello, teniendo en cuenta
las claves que nos aporta el estudio de la Inteligencia Emocional,
los aspectos que debemos tener en cuenta son los siguientes:
1. Confianza. Generar la sensación de controlar y dominar
el web site, la propia evolución y los contenidos aportados.
La sensación de que los servicios/productos tienen
muchas posibilidades de éxito y que usted cree en ellos
debe transmitirla a sus clientes, tanto desde la propia página
web como en los mensajes de correo electrónico.
2. Curiosidad. Tener en cuenta la sensación de que
el hecho de descubrir algo es positivo y placentero. Aporte algo
nuevo o una nueva visión del algo ya existente o un modo
de interactuar/probar el servicio que desea vender: habrá
despertado curiosidad.
3. Intencionalidad. Mostrar un claro deseo y la capacidad
de lograr algo y de actuar en consecuencia. Esta habilidad está
ligada a la sensación y a la capacidad de sentirse competente,
de ser eficaz. Tenga claro cuál es su objetivo, su intención
con el web y busque la manera de ser competente en su desarrollo.
4. Autocontrol. La capacidad de modular y controlar los
productos/servicios en una forma apropiada; la sensación
de control interno. ¿Es usted quien controla la evolución
de sus servicios o depende de las fluctuaciones de variables externas?.
Cuanto más control tenga sobre sus productos/servicios
más fácil será satisfacer al cliente.
5. Relación. La capacidad de relacionarse con los
clientes, una capacidad que se basa en el hecho de comprenderles
y de ser comprendido por ellos. Póngase en el papel del
cliente y piense como él ¿Qué pediría,
qué necesitaría?. Fomente una relación lo
más personal posible (hay que hacer humano un medio que
es totalmente anónimo).
6. Capacidad de comunicar. El deseo y la capacidad de intercambiar
verbalmente o por escrito ideas, sentimientos y conceptos con
los demás. Esta capacidad exige la confianza en los clientes
y el placer de relacionarse con ellos. Hable, comuníquese,
no se esconda tras un perfil. Los demás le quieren oír
y saber lo que piensa.
7. Cooperación. La capacidad de armonizar las propias
necesidades con las de los clientes. Recuerde que usted buscar
una ganancia (económica) pero el cliente también
persigue un beneficio. Y nunca olvidad el soporte y ayuda
post-compra.
A nivel personal, todo administrador de un web site debe plantearse
la urgencia en "alfabetizarse" emocionalmente. Algunas propuestas
que pueden servirle de reflexión son:
· Autoconciencia emocional: El conocimiento de nuestros
sentimientos y sus causas nos ayuda a mejorar modelos de conducta
y relaciones.
· Automotivación: No esperemos siempre estímulos
externos. La capacidad de generarlos nos hará más
independientes y capaces en situaciones adversas.
· Intuición: Desarrollemos nuestra propia y
natural capacidad para captar e interpretar las cosas. Confiemos
más en ella.
· Toma de decisiones personales: Nuestra opinión
nos hace únicos. Atrevámonos a ser un poco más
nosotros mismos.
· Conciencia de uno mismo: Sólo desde ella,
podremos tomar auténticas decisiones y vivir de forma consciente
y adulta.
· Capacidad de manejar el estrés: Fundamental
en la vorágine de muchas vidas cotidianas.
· Empatía: Captar la sintonía con otras
personas, aprender a ajustar el ritmo según el interlocutor,
adaptarse... ayudará en cualquier contexto de relaciones
humanas.
©
Jesus A. Lacoste - Psicólogo. Director
de "SoyDigital"
www.SoyDigital.com
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