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Toc, Toc ¿Se puede?
Por:
Arturo Sola
Hoy, como todos
los días, tanto usted como yo hemos recibido varios mensajes
de correo electrónico en nuestros buzones, algunos dirigidos
personalmente a nuestro nombre, otros de conocidos, varios publicitarios
y algunos molestos (y por supuesto hemos recibido "ese" mensaje
de nuevo, y ya van...)
Ni debemos desesperarnos
(sólo como recurso para el desahogo) ni debemos pensar que
el correo es sólo spam y que en realidad no sirve para nada.
Lo que en realidad me preocupa es que tanto usted como todo aquel
que tiene en el correo electrónico y en el e-mail marketing
una oportunidad increíble de promoción de sus productos
vaya a eliminarla de un plumazo sólo porque esta negativa
experiencia diaria le haga creer que todo es spam, es decir, que
todos los mensajes que cualquiera de nosotros podamos enviar a quien
no nos conoce van a ser molestos. Esto no es así necesariamente.
Sabemos de sobra
lo que es el spam, un mensaje enviado a miles de direcciones elegidas
al azar, muchas de ellas incorrectas o inexistentes, sin ninguna
seguridad de que estén interesados en lo que les cuentan
y que sólo sirven para colapsar la red Internet. También
es la práctica más odiada entre los internautas, por
supuesto.
En el otro extremo
tenemos el marketing de permiso y las listas opt-in, en este caso
se requiere del permiso explícito de quien va a recibir el
mensaje (es una maravilla porque siempre es alguien interesado en
"escuchar" lo que vamos a contarle) Sin embargo crear una lista
importante de estas características es largo y complejo.
Pero ¿qué tenemos entre estos dos puntos? ¿Hay
alguna otra posibilidad?
Afortunadamente
existen otras posibilidades, como una solución intermedia
tenemos las listas opt-out, al contrario que en el caso anterior
aquí se trata de apuntar en la lista a quien enviamos el
mensaje y darle la oportunidad de borrarse cuando lo desee. Está
claro que es una trampa de parte de quien gestiona la lista pero
si al menos tiene la capacidad de seleccionar objetivos a los que
es muy posible que interese su contenido puede incluso ser un mensaje
bien recibido. Pero no es una buena práctica pues no es una
forma correcta de comenzar una relación que ha de ser de
confianza.
¿Cómo
podemos hacerlo mejor? Pidiendo permiso antes de que nos lo soliciten.
Por ejemplo, en nuestro web tenemos un formulario de suscripción
a una lista y todo el que se inscriba allí será bien
recibido, pero no vamos a quedarnos ahí, podemos enviar a
todo aquel a quien querríamos apuntar en la lista (porque
pensamos que puede interesarle) un mensaje invitándole a
suscribirse. En definitiva no esperamos a que él venga a
nosotros sino que vamos a él directamente, le enviamos una
muestra de nuestro material y si lo desea podrá suscribirse.
A diferencia del opt-out no lo hemos suscrito primero y mientras
que no diga lo contrario.
Existen dos
puntos muy importantes en todo esto, en primer lugar es deseable
que sea el interesado quien se apunte a la lista (bien porque nos
encuentra o tras una invitación) puesto que esto va a significar
que tiene realmente interés en ello y esto es lo que buscamos:
contactos interesados en lo que les contamos. Los no interesados
que no se preocupan de borrarse no van a significar beneficios a
la larga y sólo van a hacer la lista artificiosamente más
larga y menos manejable.
Por otra parte,
y evitando el odioso spam, yo siempre he preferido recibir publicidad
por correo electrónico antes que por teléfono, fax
o correo postal, siempre que sea un mensaje que pueda interesarme
y que se envíe solamente una vez. A diferencia de los otros
medios su eliminación es más rápida y limpia,
si me interesa lo guardo y no tengo que manejar papel en el proceso.
El riesgo de
esto es que a todos se nos ocurra enviar mensajes a todo el mundo
ya que el coste de envío es realmente bajo (es por eso que
existe el spam) Esta es una buena razón añadida para
no enviar correo de forma indiscriminada sino segmentando previamente
los destinatarios, el número será mucho menor y la
probabilidad de acertar mucho mayor.
En definitiva
no tenemos que tener miedo en entrar en los ordenadores de los demás
si sabemos hacerlo con respeto y tenemos la mínima prudencia
de seleccionar a quién va enviado el mensaje para evitar
que reciba una oferta de seguro de automóvil alguien que
ni tan siquiera conduce...
©
Arturo Sola - Consultor de Internet
Autor del manual "Internet a su alcance"
amairu@amairustudio.com
www.amairustudio.com
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