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La imagen racional
En las siguientes líneas se pretende plantear la pregunta ¿es racional la imagen?, para ello lo primero que se debe aclarar es a que se refiere tal cuestionamiento, esto es, si la imagen o mejor dicho los productos visuales realizados por los creadores de imágenes pueden proporcionar la información necesaria para una correcta toma de decisiones. En otras palabras el cuestionamiento puede ser planteado de la siguiente manera: ¿la imagen contiene algún grado de racionalidad?, o aún mejor, ¿la imagen tiene de forma proposicional algún grado de racionalidad?
Presuponer niveles de racionalidad en una proposición resultaría absurdo. Sin embargo existe un proceso asimétrico en el cual, por un lado aquellos que configuran al producto visual, lo hacen con objetivos netamente racionales bajo una estructura de pensamiento racional. Sin embargo la configuración de estos productos es de tal manera que carece de contenido proposicional. En dónde todo se deja al nivel interpretativo del que observa, se le dirige.
No hay que olvidar que en la tendencia económica se tiende a ubicar al consumidor (nuestro “devorador de imágenes”) como un ente racional dentro de una gráfica de oferta y demanda. Sin embargo a medida que se va desagregando en otras áreas hasta llegar a la resultante de la creación visual se puede observar como esté mismo carece de información.
Más bien, consiste de un sin fin de evocaciones no terminadas, encadenamiento de inferencias que como un extraño juego (aparentemente) constructivista no le dan conocimiento alguno a nuestro pequeño y hambriento animalito. Murmuraciones e insinuaciones que en ningún momento proveen alguna información necesaria para consolidar la racionalidad y mejorar la toma de decisiones de los consumidores ante la compra de determinado bien o servicio, en pocas palabras pareciera ser un inhibidor de la razón más que un detonador.
Ahora bien ¿puede la producción visual tener una forma proposicional?, yo diría que es un bien altamente escaso concentrado en su mayoría por empresas dedicadas a la venta de hardware, aunque no por ello la totalidad de empresas de este rubro; en los demás casos llega a ser casi nula su presencia. Un caso extremo puede observarse en el marketing político, cuando se observan los anuncios espectaculares, y demás soportes, en dónde únicamente aparece la fotografía del candidato y algún “slogan”. Tal situación plantea una serie de problemas:
1. El “slogan” provee o carece de información
2. El “slogan” es o no una proposición
3. Existe o no una vinculación entre el “slogan”, la fotografía del candidato y el candidato
4. Existe o no una vinculación entre la fotografía del candidato y el candidato
Sin embargo, el “slogan” al no ser una proposición como tal, no provee de información alguna y por lo tanto carece de sentido alguno.
Para aterrizar más la situación comentada líneas arriba, tomemos los acontecimientos que se vivieron recientemente en México en torno al marketing político en las elecciones presidenciales de este 2006, durante la precampaña los dos candidatos más fuertes se tornaron altamente agresivos, insultantes y descalificadores uno hacia el otro, a esta actitud se le termino nombrando como “guerra sucia”. Por ejemplo, en un anuncio para televisión se presentaban imágenes del presidente de Venezuela Hugo Chávez, después imágenes del candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador (1), y después en “off” y con tipografía blanco sobre negro (si recuerdo bien) se decía “Andrés Manuel López Obrador… Un peligro para México”. También, de parte del candidato de la derecha, hoy presidente, se realizaron pequeños videojuegos, tipo Mario BROS. Y Donkey Kong, bajo líneas muy similares.
El objetivo, bajo la inferencia de un conjunto de imágenes, fue el siguiente:
1. Presentar a un sujeto w (en el caso del anuncio para TV, Hugo Chávez) con un comportamiento a (negativo o malo internacionalmente, por lo menos por declararse en contra de las ideas de EEUU)
2. Presentar a un sujeto x (el candidato de la izquierda, Obrador)
3. Un sujeto y , que al no salir a cuadro se presenta como muestra de omnipotencia, dice la frase a .
4. La frase a dice “ el sujeto x es un peligro para México”.
5. El decir “es un peligro” es un comportamiento b
6. Un sujeto z ve el anuncio, e infiere que x es igual que w mediante la frase a, igualando el comportamiento b con el comportamiento a
7. Sin embargo, la frase a es un prejuicio, pues nunca proporciona información de por qué el sujeto x se comporta b
Se puede entender que se intentó construir en la mente del espectador a través de sus inferencias, la descalificación del competidor de la izquierda para que perdiera votos y en su caso se le sumaran al de la derecha. Una vez que se dieron los resultados preliminares y que la pérdida de la presidencia era inminente para uno de ellos, se llevo a juicio esta actitud (movimiento políticamente tardío, como muchos más que cometería después este candidato, en aquel entonces, y su equipo de trabajo). Como resultado, el poder judicial dictamino que este tipo de anuncios no eran significativos para realizar un cambio de opinión. Sin embargo, tal resolución, lleva a un problema aún más grave, que tiene que ver con el gasto ejercido y asignado por el Gobierno Federal, pues al no ser significativa la asignación presupuestal en publicidad para los partidos y las diversas agencias del gobierno, se están desperdiciando millones de pesos que bien podrían dirigirse a gasto social.
De tal manera que con moronas debe ser capaz, el devorador de imágenes, de reconstruir el pastel que se le dice esta ante él, cayendo en las fauces de un mero psicologismo en el cual es imposible saber si cuando alguien dice “me duele la muela” es verdad o no es verdad que le duele. Con tristes murmullos entre la incertidumbre se insinúa el deseo reprimido del devorador de imágenes en la oscura tierra de las imágenes ante los ídolos de las marcas.
(1)
Este ejemplo es meramente referencial, no expresa preferencia política alguna y mucho menos posición a favor o en contra de cualquiera de las tendencias o alas de la misma.
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