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Entre Alfas y Epsilones, o de los profesionales de las imágenes
Recientemente, al volver a leer “The Brave New World” de Aldus Huxley, reencuentro en él las siguientes ideas: 1) un sistema de capas sociales de acuerdo al trabajo del material genético, 2) la necesidad del soma como parte de la fantasía para sostener este “Mundo Feliz” (nombre que se le da en español a esta obra), 3) el odio pre-condicionado hacia la naturaleza pero a su vez necesaria para la creación del consumo de una serie de actividades de entretenimiento, se digan hoy “deportes extremos”, 4) en general la consolidación de una sociedad construida para el consumo desde la fecundación del óvulo y su división gestionada por el ser humano hasta la muerte a través de la homogeneidad del mismo ser humano – cabe recalcar que hoy en día el desarrollo de la “tanatología” busca entender a la muerte como algo natural e indoloro – por medio de una serie de acondicionamientos a través de toda la vida, y 5) la imposición de una totalidad universalista sobre el individuo, en donde el mayor postulado es “Cada uno pertenece a todos”. Creo que hoy día, este libro puede ser entendido como una crítica al mito de la modernidad.
Ahora bien, para los fines de estas líneas, resulta de mayor importancia este tipo de clasificación o estratificación social a partir de un predestinamiento con base en las capacidades intelectivas de los futuros integrantes de la sociedad, en donde todos los estratos se encuentran encaminados al consumo; esta situación pareciera muy cercana a la realidad cuando vivimos en una “Sociedad del conocimiento” en dónde las más altas profesiones son aquellas que manejan la gestión de bases de datos, ellas son las más importantes, pues los activos intangibles se convierten en el elemento clave para obtener “ventajas competitivas”.
Sin embargo, ¿cuál es la importancia de lo que comento en relación con los creadores de imágenes?, simplemente una muy sencilla, y es que en gran medida ellos, al consolidarse la creación del reino de las imágenes sobre el reino de la razón misma – debemos recordar que este ultimo ha sido declarado muerto principalmente por devenir en un ente totalitario, dando lugar al terreno de las interpretaciones en dónde ha florecido este mundo de las imágenes – los creadores de imágenes se vuelven en capacitadores fundamentales para esté en cuanto a que por medio de ellos es posible el acondicionamiento. Por otro lado, estos mismos creadores de imágenes, se han convertido en profesionales encargados de manejar cierto tipo de activos intangibles, como lo es la imagen de una empresa y la gama de marcas que maneja, sus relaciones públicas y demás derivados que surgen a partir de esta para consolidar el consumo y aceptación de las mismas. En efecto, la imagen representa hoy día una ventaja competitiva, pues ante la homogenización de la producción en serie tan sólo queda por conquistar el terreno de lo cognitivo.
Por otro lado, dentro de esta narración, en los primeros capítulos, si bien recuerdo el tercero, se presenta el acondicionamiento de unos niños epsilones, la clase social más baja, en dónde se les hace tener aberración por los libros y por la naturaleza. Esta situación me hizo recordar dos acontecimientos. En el primero de ellos, hace algunos años, casi ya una década, en plática con otros, en ese entonces, futuros profesionales creadores de imágenes, discutíamos sobre la necesidad de bases teóricas, metodológicas y conceptuales para la carrera y la profesión, en gran parte carentes, en otra, planteados en el mero sentido estético o mejor dicho del mero capricho compositivo que ha imperado desde su nacimiento como profesión. Por lo menos en el caso del Diseño o Comunicación Gráfica, el cual pareciera tener más una condición de “hijo natural”, puesto que para las Artes él es visto como un producto de prostitución insertado en el mero consumo, mientras que para las demás áreas comunicativas es visto como un proceso resultado a la ingerencia de soma , debido a su énfasis esteta o también por encerrarse en un sentido simplemente “monero” (cartoon). Como resultado a esta necesidad, mis compañeros de plática llegaron a una conclusión interesante: “si, sería interesante… sin embargo…”; las palabras que siguieron fueron muestra de su falta de capacidad para realizar tal brinco hacia actividades conceptuales de mayor exigencia sobre las actividades técnico-instrumentales (lo cual no quiere decir que carezca de las anteriores pero si se encuentran en ella en menor medida): “… que lo haga alguien más”, “… no creo que todos entiendan”, “… pero para que nos serviría todo eso”, bajo tal perspectiva pareciera que lo visual y lo conceptual están peleados, o ¿acaso fueron acondicionados como epsilones para repudiar tales actos intelectivos? Sin embargo, ¿de qué y para qué serviría que todos estos profesionales producidos en masa conocieran el carácter ontológico, epistemológico y psico-social de las imágenes?
La segunda experiencia, tiene realmente poco tiempo, toma lugar cuando un amigo me comenta que no puede leer ni escribir con la afluencia necesaria, él ya termino su carrera y esta estudiando su especialidad, sin embargo comenta que esta área realmente le cuesta trabajo. Se repite la misma situación y a su vez planteo las mismas preguntas.
De tomar ambos casos como una constante en estos productos educativos que pretenden ejercer esta actividad visual, me lleva a un cuestionamiento aún más grave, ¿qué tipo de profesionales se están creando? Para ello ¿qué se entiende por profesional? En un sentido amplio, se le puede entender como “alguien [que] hace muy bien las cosas o tiene una habilidad particular para hacer algo, [esto] es un profesional”(1). A su vez, puede ser entendido desde el tipo de trabajo que realiza, de tal manera que se pueden clasificar de acuerdo a(2): 1) el trabajo físico, 2) los oficios, y 3) los trabajos intelectuales. ¿En dónde sitúa el lector a la profesión en discusión? Me imagino que en la segunda. Sin embargo tal posición nos lleva simplemente a la siguiente idea:
“Lamentablemente, hemos aumentado a los profesionales solamente en términos de la maestría particular que poseen…pero no en carácter, [con lo cual se refiere a] los valores y tradiciones compartidos por miembros de una profesión particular, los cuales definen el tipo de elecciones que realizan y el tipo de persona que son en su rol como un tipo particular de profesional. La ética profesional de un individuo practicante es parte importante del carácter.”(3)
¿A qué se debe esta situación en mis compañeros, a un acondicionamiento por parte del sistema educativo que en su mayoría forma parte de un sistema de simulaciones, en dónde el estrato más bajo de profesionales debe tener las condiciones más bajas intelectivamente hablando? Y es que la educación funciona ya sea como un intermediario ontológico o como una barrera ontológica, en tanto a que cada quién es en cuanto a que estudia, esto es, mientras más estudios tiene y dependiendo del tipo de estudios que estos sean, más probabilidad o posibilidad de ser tiene.
Por último me permito cerrar estas líneas con las siguientes preguntas: “¿No queréis ser libres y hombres? ¿No queréis saber lo que son la hombría y la libertad?”(4)
(1) Instituto Mexicano de Contadores Públicos, Ética Profesional Comparada, IMCP, México, 1995, p. 23.
(2) Instituto Mexicano de Contadores Públicos, Ética Profesional Comparada, IMCP, México, 1995, pp. 23-24.
(3) McDowell Banks, Ethics and Excuses: The Crisis in Professional Responsibility, Greenwood Publishing Group, Westport CT, 2000, p. 3.
(4) Huxley Aldus, Un mundo feliz, Editores Mexicanos Unidos, México, 4ª reimpresión, México, 1989, p. 180.
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