|
Nada más viejo que el anuncio de ayer
No hay nada más viejo que el periódico de ayer se atrevió a decir alguien para pasar a la posteridad. A la gente de Internet esta frase nos va pareciendo un poco caduca por la sencilla razón que el periódico que se nos ha quedado viejo es el de hoy.
Si nos molesta leer noticias en papel que hace horas o semanas hemos visto por la red ni qué decir tiene cuando lo vemos pasar por el telediario de las diez, la hora a la que podemos ver la TV, de tres frases y con imágenes de archivo.
Pero lo más irritante que hay y razón de este escrito es ver un 19 de enero un troquel de Papá Noel en una tienda de móviles en plena Castellana; entrar a tu correo de un super portal vertical de esos que tienen todo y nada un 9 de enero y encontrar un asqueroso pop up que te desea felices fiestas; ver un anuncio de patrocinio de una carrera que se hace por África hablando del posible ganador cuando el espectáculo neocolonial ya ha terminado.
La cuestión no deja de ser incómoda para todas las partes. ¿No tiene la agencia de medios suficiente cuidado y margen de tiempo para no gastar ni un euro más del anunciante en planificar las campañas? ¿Es que no responden los medios con suficiente antelación? ¿No vigila el anunciante en qué y cómo se invierte su dinero en los medios tradicionales y aprieta hasta ahogar con presupuestos irrisorios su inversión en otros medios?
Si hay que aguantar un mal anuncio, uno a destiempo es un episodio de spleen que puede durarte todo el día. Cuando además hay implicada una promoción con límite de fechas, se trata de un desatino mayúsculo que salpica legalmente.
No están los precios de las inserciones en ningún medio como para programar una pieza a toro pasao. Con lo que cuesta una inserción de un spot en pleno prime time se paga una comunidad online llena de extras que enganchan y no prescriben.
Se trata en fin de una cuestión de higiene marquetiniana que conviene cuidar para seguir mañana vendiendo campañas de medios a cambio de creatividad gratuita, ¿no?

|